La popular isla indonesia que ha pasado de seis millones de visitantes internacionales a 45 en dos años

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El del turismo internacional ha sido (y sigue siéndolo) uno de los sectores más afectados por la crisis de la pandemia del coronavirus. Las restricciones y las medidas de control de entrada en los distintos países en aras de controlar los contagios hacen que muchos turistas se decanten por el mercado nacional. Un ejemplo de este desplome es lo que ha ocurrido en la turística isla de Bali, donde han pasado de 6,2 millones de visitantes extranjeros en 2019 a solo 45 en los diez primeros meses de 2021. Unos datos publicado por CNN y confirmados por las autoridades de Bali.

La pandemia está causando estragos en el turismo internacional en Bali. (Foto: Getty Images)
La pandemia está causando estragos en el turismo internacional en Bali. (Foto: Getty Images)

Sin duda, este que acaba ahora has sido el peor año para el turismo en la isla, donde intentan sobrevivir con los miles de locales que visitan el lugar los fines de semana. Incluso 2020, el primer año de pandemia, el de los confinamientos masivos, un total de 1,05 millones de turistas llegaron a la isla indonesia. En este desplome brutal de los viajes tiene que ver el cierre de un aeropuerto, pero sobre todo las estrictas medidas Covid impuestas por Yakarta. 

Nyoman Gede Gunadika, jefe de la sección de turismo de la provincia de Bali, ha reconocido a CNN lo evidente, que “ese es el número más bajo de visitas de turistas extranjeros que jamás hayamos registrado”. Se dio entre los meses de enero y octubre de 2021 y nada hace pensar en que vaya a aumentar mucho en los dos meses que aún quedarían por contabilizar. Por un lado, porque aunque el Aeropuerto Internacional Ngurah Rai (DPS) reabrió a mediados de octubre, siguen sin llegar vuelos internacionales. Así, solo queda entrar por mar o volar a Yakarta y desde allí coger otro vuelo nacional.

Por otro, y más allá de la logística de los vuelos, están las estrictas medidas, que tras la irrupción de la variante Ómicron se han endurecido aún más. Desde que la pandemia fue declarada para entrar en Bali se requiere de una visa que cuesta 295 dólares (un gasto inexistente antes). Además, el viajero debe cumplir con una cuarentena de 10 días en un hotel y pagarse de su bolsillo varias pruebas PCR durante su estancia. Según la oficina de turismo de Bali, eso incrementa el coste del viaje en torno a unos 1.000 dólares (883,21 euros). Sobre la cuarentena, obligatoria incluso teniendo la pauta completa de vacunación, recomiendan hacerla en Yakarta ya que hay que hacer escala allí.

La pregunta ante tanta restricción y ante el aviso del sobrecoste de un viaje cuyo gran atractivo (además de su entorno paradisíaco) era el precio ha hecho que el turismo, que supone el 80% de la economía de la isla, caiga en picado en solo dos años. 

“¿Tiene sentido venir a Bali en estas condiciones?”, se peguntan en bali.com. La respuesta que dan es que depende, pero suena bastante disuasoria su argumentación ya que recuerdan el coste extra y que hay que pasar mucho tiempo en la habitación de un hotel encerrados. Los turistas internacionales que aún siguen llegando, apuntan, son aquellos que “eligen tener unas vacaciones en casa, trabajar de forma remota o son nómadas digitales”. Vistas las cifras, no son muchos.

“Con todas esas barreras, es difícil para nosotros esperar que los turistas extranjeros vengan a Bali”, lamenta Ray Suryawijaya, director de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Indonesia del distrito Badung de Bali en declaraciones a la CNN, al tiempo que apunta a que “los fines de semana, unos 13.000 turistas nacionales visitan Bali”.

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