Trump y Clinton elevan el nivel de sus ataques en el segundo debate presidencial

KATHLEEN HENNESSEY/AP-. Perdiendo partidarios y con cada vez menos tiempo por delante, el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, presentó batalla el domingo en el segundo debate presidencial contra la demócrata Hillary Clinton. En el proceso, dio a su base de seguidores acérrimos la actuación que llevaban tiempo esperando, pero ofreció pocos argumentos a los estadounidenses que todavía se resisten a verlo en la Oficina Oval.

En un enfrentamiento de 90 minutos salpicado de insultos e interrupciones, Trump empleó todas las tácticas en su mano para intentar superar la emisión de un video que había dejado su campaña en la cuerda floja solo 48 horas antes. Mostró pocos remordimientos y ninguna restricción. Desvió la atención hacia los escándalos sexuales en el pasado de Bill Clinton. Pasó a los ataques personales al manifestar que veía un “tremendo odio” en el corazón de su rival, a la que se refirió como “el diablo” y mentirosa, y le dijo que, si sale elegido, la encarcelaría.

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Su maniobra no escatimó reproches a nadie, ni al Partido Republicano ni a su compañero de fórmula y candidato a la vicepresidencia, Mike Pence.

“Estoy muy decepcionado con los congresistas, incluyendo los republicanos, por permitir que esto pase”, dijo, criticando a los legisladores republicanos por su gestión de la investigación sobre el uso que hizo Clinton del correo electrónico y de emails confidenciales durante su etapa como secretaria de Estado.

Su actuación fue la viva imagen de lo que ha hecho de Trump una fuerza imparable en la política estadounidense los últimos 15 meses. El empresario neoyorquino dio voz a las quejas, durante muchos años marginales, sobre Clinton y su esposo. Demostró que no se acobardaría por la crisis ni se limitaría ante las normas de buena conducta convencionales.

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A los republicanos que aguardan que su maltrecho candidato se retire de la carrera presidencial se les recordó que no deben albergar esperanzas.

Clinton enfrentó el discurso de Trump con sonrisas con desdén y poniendo los ojos en blanco. La demócrata comenzó el debate en St. Louis citando a la primera dama, Michelle Obama: “Cuando van a la baja, sube el nivel”. Ante las continuas interrupciones de su rival, Clinton decidió no protestar — esperando que Trump se ahogase en sus propias palabras.

Pero su estrategia fue posiblemente menos efectiva que en el primer enfrentamiento. Cuando la conversación viró hacia los impuestos, la cultura política de Washington o la gestión que hizo Clinton de correos electrónicos clasificados, Trump pudo lanzar algunos golpes y tomar algo de impulso.

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“Lo digo todo el tiempo. Ella habla de atención sanitaria, ¿por qué no hizo nada al respecto? Habla de impuestos, ¿por qué no hizo nada al respecto?”, dijo Trump. “Con ella, todo son palabras, no acciones”.

Trump no se disculpó por su propia gestión fiscal. Por primera vez reconoció que durante años evitó pagar impuestos federales por sus ingresos a título personal. Preguntado por si podría decir durante cuánto tiempo mantuvo esta práctica, respondió: “No”.

Para los espectadores que no se prepararon para el debate en radios y medios conservadores, fue difícil ver algo nuevo — en cuanto a políticas o confianza en su persona — por parte de Trump. Su campaña ya tenía problemas para atraer el voto femenino antes de la emisión del video en el que puede oírse como describe sus agresivos acercamientos a mujeres. Para recuperar esos votos debería comenzar con mostrar una humidad o candor que no le son propias.

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Pero los elusivos comentarios de Trump sobre el tema el domingo — “Verdaderamente no estoy orgulloso de ellos. Pero es una conversación de vestuario” — no aportaban nada nuevo con respecto al comunicado que ofreció el viernes en la noche, aun después de que muchos republicanos consideraran que esa declaración era insuficiente y pidieran públicamente su renuncia.

Y, a pesar de que los líderes del partido le instaron a no hacerlo, el empresario no evitó mencionar los escándalos sexuales de Clinton en la década de 1990 en su defensa. Con su conocido talento para ofrecer espectáculo, se reunió con tres mujeres que acusaron al expresidente Clinton de acercamientos sexuales no deseados y las sentó en primera línea del debate.

Trump no ofreció novedades en cuanto a sus propuestas de políticas ni nuevos detalles en lo relativo a sanidad o seguridad nacional. Cuestionado por sus diferencias con respecto a los comentarios del gobernador de Indiana, Mike Pence, sobre la idea de que el ejército debería estar listo para emplear la fuerza y proteger a los civiles en la guerra en Siria, el empresario reprendió sin rodeos a su compañero.

“Él y yo no hemos hablado y yo no estoy de acuerdo. No estoy de acuerdo”, dijo.

En algunos momentos, el público objetivo de Trump no fueron los votantes de a pie sino los líderes del Partido Republicano que deben decidir si seguir invirtiendo dinero y tiempo para promover la elección de su candidato. No está claro si la actuación de Trump ayudó en ese frente — pero ningún responsable de la formación lo desautorizó justo después del debate.

En el último tramo del debate, preguntados por algo que admiran de su rival, Trump destacó la perseverancia de Clinton. “Ella no se rinde”, dijo.

Él tampoco.

Trump, izquierda, y Clinton llegan al segundo debate entre candidatos a la presidencia de Estados Unidos en la Universidad Washington, el domingo 9 de octubre de 2016, en St. Louis. (AP Foto/ Evan Vucci)

LOS MOMENTOS MAS ALGIDOS DEL DEBATE

Clinton y Trump se enzarzaron en un cruce de acusaciones y ataques que en muchos puntos cruzaron la línea de lo personal, así que, por momentos, dejaron a un lado las preguntas del grupo de ciudadanos que les acompañaba en el escenario, uno de los puntos más interesantes del evento. Los dos parecieron sentirse incómodos con el desarrollo del debate, hasta el punto de que algunos analistas políticos han criticado la actuación de ambos, apuntando que ninguno pasará a la historia por este debate. 

Niega ataque a mujeres

Como no podía ser de otra manera, el video en el que Trump habla de forma denigrante sobre las mujeres y que salió a la luz el pasado viernes ha sido uno de los protagonistas del debate. El candidato republicano a la Casa Blanca ha pedido disculpas, negó haber atacado sexualmente a mujeres y dijo que las “respeta”, igual que ellas lo “respetan” a él.

Trump tildó ese vídeo de “charla de vestuario” y enfatizó que ya se ha disculpado por él ante su familia y los ciudadanos.

El magnate reiteró que siente un “gran respeto por las mujeres” y atacó al ex presidente Bill Clinton, esposo de la ex secretaria de Estado, de quien señaló que “nunca ha habido nadie en la historia de la política que haya abusado más de las mujeres”. Horas antes del debate, Trump compareció hoy con varias mujeres que acusaron en su día a Bill Clinton de acoso sexual. Además, Trump intentó desviar las preguntas de los moderadores del debate sobre el vídeo hablando de su promesa de derrotar al Estado Islámico (EI) y de volver a hacer de EEUU un país “seguro”.

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, dijo que el Donald Trump que aparece en el polémico vídeo haciendo comentarios denigrantes acerca de las mujeres es exactamente “quien Donald Trump es”. "Lo que todos vimos y oímos el viernes fue a Donald hablando de mujeres lo que él piensa sobre las mujeres, lo que les hace a las mujeres", afirmó Clinton durante el segundo debate presidencial en San Luis (Misuri).

“Dice que el vídeo no representa a quien es él, pero creo que está claro para quien lo haya visto que representa exactamente lo que es. Le hemos visto insultar a las mujeres, puntuarlas por su apariencia”, agregó.

AP

Correos eliminados de Clinton

Uno de los momentos de más tensión durante el debate fue cuando Trump aseguró que si él estuviera al frente del país su rival demócrata estaría “en la cárcel” por el escándalo del uso de su correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado (2009-2013).

Trump atacó con dureza a Clinton por ese escándalo y amenazó con nombrar a un fiscal especial para investigar a la ex secretaria de Estado si llega a la Casa Blanca.

Clinton, por su parte, volvió a admitir que cometió un “error” al usar su correo electrónico y un servidor privado, y se declaró “muy comprometida” con tomar en serio el manejo de información clasificada.

Políticas respecto a los musulmanes

Una mujer del público preguntó sobre cuál será la situación de los musulmanes en el país, en referencia a los planes hechos públicos por Trump para no permitir la entrada al país de las personas que profesan esa religión. Hillary Clinton aprovechó la pregunta para afirmar que lo que su rival republicano afirma sobre los musulmanes sirve a las organizaciones yihadistas para captar nuevos terroristas.

“Mirad la propaganda en las páginas web terroristas, lo que Donald Trump dice lo utilizan para captar terroristas”, aseguró Clinton. La ex primera dama aseguró que los comentarios de Trump sobre los musulmanes son, además, “imprudentes” y “peligrosos”.

Clinton, quien fue secretaria de Estado entre 2009 y 2013, lamentó que los países árabes sean reticentes a luchar junto a Estados Unidos en la guerra contra el Estado Islámico (EI) cuando escuchan los comentarios del magnate neoyorquino Trump. “Muchos de estos países ahora escuchan a Trump y dicen, ¿para qué vamos a colaborar con ellos (con Estados Unidos)? Eso es un regalo para el EI”, agregó.

La ex secretaria de Estado se refirió al plan del magnate de prohibir la entrada a Estados Unidos a todos los musulmanes como herramienta para combatir el terrorismo yihadista.

Trump también ha propuesto la creación de un test “ideológico” a inmigrantes que quieran entrar al país para luchar contra el terrorismo yihadista de grupos como el EI.

Asimismo, el magnate quiere que EEUU suspenda temporalmente la inmigración desde algunas de las regiones más peligrosas y volátiles del mundo que tienen un historial de exportación de terrorismo.

AP

Unas palabras amables

En la recta final del debate, los candidatos fueron instados a reconocer algo positivo de su oponente. Clinton fue la primera en responder: “Respeto a sus hijos. Son increíblemente capaces y leales, y creo que eso dice mucho sobre Donald y es algo que respeto”.

“Bueno, creo que la declaración sobre mis hijos ha sido un muy buen cumplido. No sé si lo ha dicho como un cumplido”, respondió el magnate neoyorquino antes de responder a la pregunta.

“Voy a decir esto sobre Hillary: ella no abandona, no se rinde. Es una luchadora. No estoy de acuerdo con muchas de las cosas por las que lucha, pero lucha duro, no se rinde y no abandona, y considero que es un rasgo muy bueno”.

Tras estos cumplidos, que dieron un final feliz a un tenso intercambio durante algo más de hora y media, los moderadores dieron por terminado el debate y los dos candidatos se despidieron con un apretón de manos, algo que habían evitado al inicio del cara a cara. 

Artículo elaborado con información de EFE y AP.