Trump, el 'mediador' en Oriente Medio que solo barre para una de las dos partes

Javier Taeño

Donald Trump ya lleva más de dos años en la Casa Blanca. Un periodo de tiempo largo en el que ha mostrado al mundo cuál es su peculiar forma de hacer política: la confrontación. Pese a que durante la campaña aseguró en múltiples ocasiones que su prioridad era la política interna estadounidense, lo cierto es que se ha prodigado con mensajes y actos hacia el exterior: el polémico muro con México, las tensas relaciones comerciales con China y la Unión Europea, el escándalo por la trama rusa, el deshielo con Corea del Norte…

Pero sin duda alguna, su actuación más controvertida ha sido en Oriente Próximo, donde su apoyo constante a Israel, con algunas decisiones que han ido contra el consenso internacional, han tenido un profundo impacto en las relaciones internacionales. Cabe recordar que en repetidas ocasiones, el magnate se ha presentado como mediador en la región, aunque hasta el momento solo ha defendido los intereses de una de las dos partes.

Donald Trump firma un documento en el que reconoce la soberanía de Israel sobre los ocupados Altos del Golán (AP Foto/Susan Walsh)
Donald Trump firma un documento en el que reconoce la soberanía de Israel sobre los ocupados Altos del Golán (AP Foto/Susan Walsh)

– Reconocimiento de los Altos del Golán como territorio israelí

En medio de la campaña de las elecciones en Israel (se celebran el próximo 9 de abril), Trump ha lanzado un (nuevo) salvavidas a un Netanyahu que vive acosado por los escándalos de corrupción en los que supuestamente ha estado implicado. La decisión de reconocer los Altos del Golán (un territorio ocupado por Israel desde 1967 y perdido por Siria en la Guerra de los Seis Días) rompe con el status quo que se había mantenido durante décadas.

La razón en la que se ha sustentado ha sido la necesidad israelí de salvaguardar su seguridad de amenazas externas, entre las que cita Irán o Hezbollah. Esta decisión contraviene una resolución de la ONU que rechaza los derechos hebreos sobre el territorio y Estados Unidos se convierte en el primer país en reconocer su soberanía.

– Traslado de la embajada a Jerusalén

Pero si polémica ha sido la decisión de reconocer los Altos del Golán, más polvareda aún levantó la decisión de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Desde la guerra de 1967, las fuerzas israelíes ocupan la parte oriental de la ciudad (que correspondía a los palestinos). Por eso, tanto la comunidad internacional como Naciones Unidas consideran que esta situación viola la ley internacional, no reconociendo la soberanía israelí.

El movimiento estadounidense, en este sentido, tuvo una gran importancia porque aplicó la ley de los hechos consumados. Al trasladar su embajada a la urbe en disputa, está reconociendo de facto Jerusalén como capital israelí, olvidando los derechos de los palestinos.

Los gazatíes comprueban los daños en un edificio (AP Photo/Adel Hana)
Los gazatíes comprueban los daños en un edificio (AP Photo/Adel Hana)

– Corte de fondos a la UNRWA

La agencia de Naciones Unidas que tutela la diáspora palestina desde hace décadas ha sido una de las principales perjudicadas de la llegada de Trump a la Casa Blanca. A mediados de 2018 su Gobierno anunció que cortaba todos los fondos que concedía a la UNRWA, dejando a la organización en una situación muy precaria (no se puede olvidar que Estados Unidos era el principal donante y que dos terceras partes del presupuesto procedían de las arcas estadounidenses).

La decisión, desde el principio, tuvo graves efectos en la población palestina en sectores como la educación o la sanidad y la agencia aún no ha sido capaz de recuperarse de esta decisión.

– La marcha de Siria

Es otra de las decisiones polémicas de Trump y ha recibido numerosas críticas, incluyendo las del propio Pentágono, que cree que la medida es precipitada y que sería necesario más tiempo para finalizar la misión. El presidente estadounidense alega que el Estado Islámico ya ha sido derrotado y que por tanto la presencia en el país debe terminar.

Las consecuencias completas de esta medida aún no se conocen, pero parece evidente que existe un alto riesgo de que el ISIS pueda llegar a volver y convertir Siria en una nueva Afganistán (el ejemplo de los talibanes está muy reciente aún. Además, Trump lo que hace es legitimar a Assad, un líder político que ha cometido graves crímenes contra la población civil, tal y como han denunciado en numerosas ocasiones las asociaciones de derechos humanos.