El truco para convertir el pan duro en crujiente otra vez

Todos hemos tirado alguna vez a la basura una barra de pan que se ha resecando porque no nos la hemos comido en el día. Es habitual pensar que al endurecerse se convierte en un producto inservible o, como mucho, aprovechable para dar de comer a las palomas, pero no es así. Este sencillo truco nos ayudará a recuperar el pan pasado y a darle la misma textura crujiente y esponjosa que tiene cuando lo acabamos de comprar.

Un vídeo compartido por una cuenta de TikTok llamada @hogardiez nos explica los pasos a seguir para conseguirlo: “Os voy a enseñar el truco que me enseñó mi abuela para no tener que tirar el pan cuando se queda duro. Primero lo mojamos con agua, luego lo metemos en el horno a 180 grados entre 10 y 15 minutos. Cuando lo saquemos, estará crujiente por fuera y blando por dentro, como recién comprado”.

Se trata de un proceso altamente efectivo que ya utilizaban nuestros antepasados y que la titular de esta cuenta, Marta Gonzalves, ha querido recuperar y compartir con sus seguidores a través de un vídeo. Realmente ha sido todo un éxito a juzgar por los más de siete millones de visualizaciones que lleva a día de hoy.

Pero, ¿por qué pasa todo esto? Pues bien, la respuesta se resume en calor y humedad. El pan es un alimento con una alta concentración de agua y de humedad, que se pierde durante una exposición prolongada al aire libre. Esto hace que su textura cambie y se vaya secando hasta endurecerse. Es la llamada retrogradación provocada por el envejecimiento del producto.

Por este motivo, tan solo hay que devolverle esa humedad perdida para recuperarlo. La clave está en el almidón. Sus moléculas absorben el agua, se hinchan con el calor del horno hasta romperse, devolviéndole la textura esponjosa. Un proceso que se conoce como gelatinización.