Qué hay de cierto en el truco de la bolsa de guisantes congelada para dormir mejor

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Es dfícil conciliar el sueño si tienes ansiedad o estás experimentando mucho estrés. Puede que tengas dificultad para respirar, latidos cardíacos fuertes, náuseas, sudoración... Es importante buscar la ayuda de un terapeuta que pueda abordar el problema subyacente. Mientras tanto, puedes probar la terapia del frío para recuperar la calma. (Foto: Getty)
Es dfícil conciliar el sueño si tienes ansiedad o estás experimentando mucho estrés. Puede que tengas dificultad para respirar, latidos cardíacos fuertes, náuseas, sudoración... Es importante buscar la ayuda de un terapeuta que pueda abordar el problema subyacente. Mientras tanto, puedes probar la terapia del frío para recuperar la calma. (Foto: Getty)

Puede que ya hayas oído hablar de este truco para relajarse y dormir mejor, con el que dicen que se pueden ir soltando las tensiones y preocupaciones acumuladas a lo largo del día. La técnica consiste en colocar un bolsa de guisantes sobre el nervio vago, en el esternón, y se hizo muy popular en redes a raíz de un video de una usuaria de TikTok (@heyfrankiesimmons)

Desde entonces la tendencia ha ido a más. La cuestión es...  ¿por qué podría ayudar aplicar hielo o enfriar el nervio vago?, ¿y cómo podría esto desestresarnos lo suficiente como para conciliar el sueño?

Ni que decir tiene que ver videos en las redes sociales, obviamente, no sustituye a los consejos y tratamientos profesionales de salud. Si tienes ansiedad, estrés o ataques de pánico con regularidad que te impiden descansar debes buscar ayuda médica para destapar la causa que hay detras. 

Pero, en ocasiones, se puede aprender a recuperar la calma con una serie de técnicas útiles y mecanismos de afrontamiento que a muchas personas les ayudan a sentirse mejor. Eso sí, antes conviene asegurarse de que no sea un fake y tenga algún fundamento. En este caso, por ahí van los tiros.

Uno de esos 'trucos' que ha estado de moda en la plataforma es el "glaseado del nervio vago" para aliviar la ansiedad, según recoge Stylist. Dicho así suena un poco marciano pero es bastante sencillo cuando lo piensas, y si lo analizamos un poco irá cobrando sentido. Se trata de aplicar frío con una bolsa de guisantes en el nervio vago. Si lo aguantas 15 minutos conseguirás rebajar la ansiedad o la tensión acumulada durante el día, y así podrás conciliar mejor el sueño.

Por supuesto, puedes usar cualquier cosa que tengas a mano en el congelador. Pero es más cómodo con una bolsa de guisantes; estos se adaptan perfectamente a la zona, permitiendo un contacto total y transmiten más frío, más rápidamente.

Así lo contaba Frankie: “Aplicar frío a nuestro nervio vago ayuda a liberar la inflamación, lo estimula y lo ayuda a hacer mejor su trabajo. Puedes hacer esto tomando duchas heladas. Pero, si quieres ahorrarte un mal rato, simplemente coloque una bolsa de hielo en el pecho y las reglas del juego cambiarán".

El nervio vago es uno de los principales nervios del sistema nervioso y el transmisor craneal más largo del cuerpo; comienza a la altura de las orejas y pasa por el cuello, tórax, abdomen y riñones. Tiene gran importancia ya que interviene en algunas de las funciones básicas del ser humano.

La ilustración muestra el recorrido del nervio vago y los órganos sobre los que influye. Se llama nervio vago del latín vagus "deambular, divagar, pasear" porque deambula por el cuerpo, conectando el tronco cerebral con el resto del cuerpo. Es la forma en que el cerebro se comunica con los demás órganos y tejidos. (Getty)
La ilustración muestra el recorrido del nervio vago y los órganos sobre los que influye. Se llama nervio vago del latín vagus "deambular, divagar, pasear" porque deambula por el cuerpo, conectando el tronco cerebral con el resto del cuerpo. Es la forma en que el cerebro se comunica con los demás órganos y tejidos. (Getty)

"Además de implicarse en el control de actos involuntarios como tragar, salivar, pestañear o sudar, el nervio vago participa en otras funciones de máxima importancia con efectos sobre la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, los pulmones o el tubo digestivo", tal y como explica en Cosmo el doctor Pablo Eguia del Río, jefe de Neurología en el Hospital Doctor José Molina Orosa (Lanzarote) y miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Sus miles de fibras nerviosas vagan de un órgano a otro (de ahí su nombre) captando señales y, como si fuera una gran autopista de información, los conecta con el cerebro. 

Durante un tiempo, esta parte de nuestra anatomía estaba subestimada y no captaba la atención de la comunidad científica, pero "los estudios demuestran que la estimulación del nervio vago ayuda a tratar la depresión, los desórdenes de ansiedad, las migrañas o las enfermedades crónicas inflamatorias", explica Juan Mesa, director de Mesalud.

Desde entonces existe una corriente que defiende que la aplicación de frío en el nervio vago lo “estimula” y lo ayuda a funcionar mejor, lo calma y reduce los sentimientos de ansiedad. Puede parecer algo extraño, pero es algo similar a lo que sentimos al sumergir la cara en un recipiente o en un lavabo lleno de agua fría; ambas técnicas pueden ayudar a detener un ataque de pánico en seco al disminuir el estado de lucha-huida propio del estrés.

"En nuestro día a día este nervio regula una gran cantidad de procesos, desde la sensación de hambre, el control del estrés o nuestro bienestar general, pasando por la frecuencia respiratoria o el control de la frecuencia cardiaca. Por lo tanto, una regulación anómala de este nervio se relaciona con una gran cantidad de patologías que se podrían tratar con una correcta estimulación del nervio", añade el doctor Pedro Bermejo, neurólogo en el hospital Puerta de Hierro de Madrid.

Si bien es cierto que es raro que haya lesiones en el nervio, es muy frecuente que se desregule por ejemplo por el estrés crónico, por ambientes tóxicos en el trabajo e incluso por un exceso de demanda física, sobre todo en los atletas de élite. Cuando está dañado, los síntomas pueden variar e incluir:

  • Dolor abdominal

  • Frecuencia cardíaca o presión arterial inusuales

  • Náusea

  • Vómitos

  • Dolor de oído

  • Pérdida del reflejo nauseoso

  • Pérdida de la voz

  • Acidez estomacal reducida

Otras veces, el nervio vago no está dañado, pero se considera de tono "bajo". Cuando esto sucede, puede manifestarse de otras formas y aparecer señales de una mala regulación emocional como ansiedad, disminución de la capacidad de atención, depresión y aumento de la inflamación.

La buena noticia es que, como te estamos contando, podemos estimular nuestro nervio vago con ciertas técnicas y participando en ciertas actividades placenteras.

Digamos que el nervio vago es el director de la orquesta sinfónica del cuerpo humano, y que la exposición periódica al frío es uno de los métodos más efectivos de activar y equilibrar un nervio vago disfuncional. Claro que solo sería aplicable en casos esporádicos o puntuales (no cuando hay una patología más grave y recurrente como casos de ansiedad crónica). Es importante remarcar esto porque "a diferencia de la ansiedad relativamente leve y transitoria causada por un evento estresante, los trastornos de ansiedad duran por lo menos seis meses y pueden empeorar si no se tratan", matiza el doctor Felipe Ortuño, del departamento de Psiquiatría y Psicología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

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