Trillo se aferra a los 100.000 euros del Consejo de Estado pese a que ya le toca jubilarse

EFE

Pese a que el próximo 23 de mayo cumple 65 años, Federico Trillo no quiere jubilarse. ¿Qué raro, verdad? Cuando la mayoría de los mortales acaricia esa fecha ansía cumplir los días de dos en dos para dejar de trabajar, el exministro de Defensa español quiere seguir al pie del cañón como su exjefe José María Aznar. Pero no madrugando a diario para jornadas maratonianas con horas extra sin pagar, sino acudiendo al Consejo de Estado. Sí, lo recordarán, el retiro dorado de los elegidos en donde cobran 100.000 euros al año.


Por sueldo solamente son, según datos de 2015, 13.054 euros. Pero a esto hay que sumar, además de las pagas extraordinarias, un complemento de destino de 22.817 euros, un complemento específico de 35.521 euros y, por último, un complemento de productividad de 23.071 euros. Todo ello por una reunión mensual.

Apúntense esta anécdota acerca de la implicación de los miembros del organismo. Cuentan que una vez un presidente del Consejo de Estado comentó a un funcionario que tenían que conseguir que los Letrados del Consejo de Estado trabajaran por las tardes en la institución y recibió esta respuesta: “Presidente, antes tendremos que conseguir que vengan por las mañanas”.

¿Ahora entienden el motivo de querer seguir en activo? Esa decisión, sin embargo, no le corresponde únicamente a Trillo. Según adelante Eldiario.es, el exembajador en Londres ha tenido que solicitar permiso para prorrogar su estancia en el Consejo de Estado. Es decir, sí que tiene derecho a pedirla, pero concederla o no -hasta los 70 años- es responsabilidad del Consejo de Estado creado en el año 1526 para asesorar al Estado en materia legislativa.

Lo curioso de todo es que Trillo quiere prolongar su estancia en el organismo que ha acabado con su carrera política. Sí, ahí está la paradoja. Porque fue un informe de este organismo el que desencadenó su cese como representante diplomático al responsabilizar al ministerio de Defensa del accidente del Yak-42 cuando Trillo estaba al frente. Pero bueno, tan sólo tendrá que tragarse su orgullo una vez al mes.

¿Y el Consejo de Estado qué opina de esto? Pues está por ver, y la decisión va a ser mirada con lupa. Porque cuando Trillo reingresó en el organismo tras ser cesado como embajador ya se generó una gran polémica entre la opinión pública. Sin embargo el Gobierno, y el Consejo de Estado poco podían hacer ya que Trillo se ganó la plaza por oposición en 1979.

Muy diferente es el panorama que se abrirá en mayo. Ahora la plaza no le corresponde de pleno derecho. Si finalmente es aceptado, y en vista de las ganas que Trillo tiene de seguir en activo, podría ejercer de abogado a la vez que de Letrado. Pero la compatibilidad conllevaría una reducción de sueldo. ¿Qué opinan? seguirá en activo también como abogado? o ¿con el puesto del Consejo de Estado le será suficiente?

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