Triglicéridos altos: ¿puede mentir la analítica?

Pongamos que es joven, cuida su dieta, hace deporte e incluso toma la medicación que el médico le ha recetado porque en su última analítica los niveles de triglicéridos estaban por las nubes. Y, aun así, análisis tras análisis, todo sigue igual, con esos valores disparados.

Si se siente identificado, no desespere. Puede que su cuerpo esté tratando de engañar a su médico y que, simplemente, su genética sea la responsable de ello.

Nuestro grupo de investigación del Hospital Miguel Servet y la Universidad de Zaragoza se dedica a estudiar las enfermedades relacionadas con el colesterol y los triglicéridos y averiguar las posibles causas genéticas que puede haber detrás de ellas.

Una pareja imprescindible, pero en su justa medida

El colesterol es un componente fundamental de las membranas celulares, así como un precursor de numerosas hormonas, por lo que es imprescindible para vivir. Sin embargo, la gran mayoría de la población se limita a clasificarlo en dos tipos, el bueno (HDL) y el malo (LDL), y tan solo lo asocia a su cara negativa cuando se acumula en las arterias y produce patologías cardiacas: infartos, ictus, problemas de riego sanguíneo en las extremidades, etc.

Más desconocido aún es el papel de los triglicéridos, a los que se les suele incluir en el mismo saco que el colesterol. Pero no son otra cosa que una molécula energética que permite acumular los ácidos grasos obtenidos de la dieta. Sus niveles, por tanto, son muy dependientes del tipo de alimentación que sigamos.

Como ocurre con el colesterol, cifras altas de triglicéridos están asociadas con patologías cardiacas, pero también con otras enfermedades como la diabetes mellitus, la pancreatitis, el síndrome metabólico, etc. Y aunque están más influidos por la dieta que el colesterol, hay factores genéticos que elevan sus cifras y hacen que estos no sean tan fácilmente controlables con la medicación o con un cambio en el estilo de vida.

Es importante remarcar que los niveles de ambos lípidos no se pueden regular fácilmente con los fármacos estándar. Por lo que cuando valoramos un paciente por primera vez en nuestra unidad, llevamos a cabo un examen físico personal, una analítica completa y un estudio de los antecedentes personales y familiares. Así podemos clasificarlo adecuadamente y valorar su riesgo de sufrir alguna complicación debida a la alteración de esos valores.

Falso positivo

Una de estas enfermedades que hemos estudiado recientemente se conoce como pseudohipertrigliceridemia. Esta dolencia solo se produce en hombres jóvenes que, a pesar de tener un peso correcto y mantener una buena dieta y unos hábitos de vida saludables, presentan unos niveles de triglicéridos muy elevados.

La causa es una mutación en un gen conocido como glicerol quinasa. Como está localizado en el cromosoma X, solo los hombres padecen esta enfermedad; las mujeres pueden ser portadoras de las mutaciones, pero no sufren pseudohipertrigliceridemia.

Los afectados no experimentan ningún síntoma en su día a día, pero tienen elevados niveles en sangre de una molécula llamada glicerol. ¡Es ahí donde radica el problema! La presencia de dicha molécula interfiere en el diagnóstico de los triglicéridos, falseando sus valores.

Esto se debe a que un triglicérido está formado por una molécula de glicerol unida a tres ácidos grasos (ver figura de abajo). En los análisis de rutina lo que se detecta es esa molécula, considerando que su número es igual al número de triglicéridos. Es decir, ¡el glicerol nos estaba engañando!