Los traumas visibles y ocultos del terremoto de 2010 siguen lacerando a Haití

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La profesora Nirva Saint-Louis mira su celular este viernes durante una entrevista con Efe en su casa de Puerto Príncipe (Haití). EFE/ Jean Marc Herve Abelard

Puerto Príncipe, 10 ene (EFE).- Diez años después del trágico sismo del 12 de enero de 2010, que causó 316.000 muertos, los haitianos siguen viviendo con el peso de los traumas físicos y psicológicos que causó el peor desastre en la historia del país.

Entre 4.000 y 7.000 personas fueron amputadas después del terremoto, de entre los más de 350.000 heridos registrados, y la mayoría de ellos sufre el lastre de la discriminación, la dificultad de acceso a los servicios básicos y al mercado de empleo.

En una atmósfera sobrecalentada en una escuela en el corazón de Puerto Príncipe, la profesora Nirva Saint-Louis, yendo y viniendo entre la dirección, las aulas y el patio de recreo, relata a Efe su historia excepcional: el modo como, con gran sacrificio, consiguió volver a trabajar de profesora después de haber perdido el pie izquierdo en el fatídico terremoto.

"Algunos estudiantes pudieron escapar después del primer temblor. Yo y otros dos no lo hicimos. En el segundo temblor, el techo de la escuela se derrumbó sobre nosotros. Pasé la noche en los escombros. Debajo de los escombros, usé un teléfono celular al que solía llamar a mi familia para que viniera a buscarme", rememora la profesora.

Después de salir de los escombros, Nirva pasó por varios hospitales, buscó tratamiento en el extranjero y se acabó enfrentando a un hecho consumado, que las heridas en su pie izquierdo empeoraron en el tiempo que estuvo postrada en una silla.

"Después de varias negativas, finalmente acepté la amputación", añade. Esto con la ayuda de sus familiares, profesionales de la salud y un psicólogo, y ahora asegura que se acepta a sí misma.

LA ESTIGMATIZACIÓN DE LOS AMPUTADOS

Pero el caso de Nirva es raro en Haití, un país donde los "kokobes" (amputados) siempre fueron estigmatizados.

Tras el terremoto, este estigma se ha reforzado y, en muchos casos, la discriminación se ha extendido a toda la familia y a la esfera socio-profesional del amputado.

Para los "kokobes" sin estudios es casi imposible conseguir empleo y, desde 2010, pueblan las calles del centro de Puerto Príncipe pidiendo dinero a los transeúntes.

LOS TRAUMAS NO VISIBLES

Según la psicóloga clínica Nathalie Coicou, miembro de la Iniciativa de Salud Mental en Haití (ISMA), la población expuesta a este devastador terremoto pudo desarrollar, en los días siguientes a la tragedia, lo que se denomina un "estado de estrés agudo", una respuesta de ansiedad o de reactividad que genera gran angustia.

"El terremoto del 12 de enero no solo sacudió la tierra, sino que también cambió la mentalidad de la salud mental-psicológica en Haití. Los responsables políticos han tomado conciencia de las lagunas existentes en términos de estrategia nacional, de recursos humanos, materiales y financieros en materia de salud mental", dice Coicou, quien tiene experiencia en el acompañamiento psicosocial y psicoterapéutico de las víctimas tras el sismo.

En las primeras semanas tras el sismo, al menos 40.000 personas recibieron atención psicosocial o psiquiátrica por parte de Médicos Sin Fronteras, según informó este viernes esta organización.

Los trastornos de estrés postraumático y la depresión son enfermedades mentales que pueden aparecer a medio o largo plazo en respuesta a eventos trágicos de la vida y, además, las víctimas del terremoto experimentaron fenómenos como el revivir el trauma o alteración del estado del humor.

LA SALUD MENTAL DIEZ AÑOS DESPUÉS

"Diez años después del terremoto, el Estado, las instituciones y la población haitiana siguen estando muy marcados por el impacto del terremoto. Diez años después del terremoto, seguimos lidiando con un estado traumatizado", dijo Daniel Derivois, psicólogo clínico.

El problema se agrava por la falta de recursos de que adolece en general la sanidad pública -solo recibe un 1 % del presupuesto- y por la falta de instalaciones dedicadas a la atención mental de niños y adolescentes.

"Las diferentes investigaciones realizadas hasta 6 años después del terremoto coinciden en al menos dos puntos: La tasa de traumatismo sigue siendo alta. La tasa de resiliencia también es alta", indica el experto.

Para Derivois, doctor en Psicología, no hay una solución milagrosa.

"Todo es una prioridad en Haití y no sabemos por dónde empezar. Pero todos deberían poder empezar por un extremo con el mismo estado de ánimo: implicarse colectivamente más allá del individuo y más allá de los resultados visibles, inmediatos y concretos en el aquí y ahora, para pensar en proyectos a largo plazo", concluye.

Milo Milfort