Trasladar a Franco en helicóptero neutraliza cualquier tipo de sabotaje de grupos ultra

Vigilia junto a la tumba del dictador español Francisco Franco en el Valle de los Caídos. (AP Foto/Manu Fernández)

"No queremos que la exhumación de los restos del caudillo nos pille desprevenidos". "Impediremos la profanación del Valle de los Caídos y su posterior desmantelamiento y expolio". "Los CDRs se van a quedar chicos ante los Comités de Defensa del Valle". Mensajes como los que arrancan este texto y que circulan por diferentes grupos de facebook y whatsapp son los que han motivado que el Gobierno se esté planteando seriamente trasladar los restos de Franco, una vez exhumados, en helicóptero. Una medida que se antoja demasiado extraordinaria pero que neutralizaría males mayores dado que los CDVs ya están organizándose para intentar evitar lo inevitable. La exhumación del cuerpo del dictador Francisco Franco.

En realidad, no hay cifras que sustenten este operativo. Pero tampoco que lo discutan. Es decir, no hay una experiencia previa que ayuda al Ministerio del Interior a hacer cálculos. ¿En qué se basa el Gobierno entonces para perfilar un operativo así si apenas distan 60 kilómetros entre el Valle de los Caídos y el cementerio de Mingorrubio? En la campaña electoral.

En Moncloa están a punto de pulsar el botón verde que inicie los trámites de exhumación. Puede que el Consejo de Ministros lo ordene mañana mismo. Sólo faltaría, en espera de lo que hoy resuelva el Tribunal Supremo, ponerle fecha al traslado. Es decir. Que, si el Supremo resuelve en las próximas horas levantar la suspensión cautelar que impuso ante los tres últimos recursos interpuestos por la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, la asociación para la defensa del mismo y la Fundación Franco, no habrá obstáculos que frenen la exhumación. Al menos desde el punto de vista legal.

Otra cosa es el social. Y ahí es donde entran en juego los CDVs. Los Comités de Defensa del Valle salieron a la palestra hace un año, cuando el Gobierno del PSOE intentó por primera vez la exhumación. Se trata de unos grupos tutelados por Movimiento por España, que se definen como “Ciudadanos en movimiento para cambiar el modelo de Estado hacia una democracia orgánica sin partidos basada en la justicia social, el bien común y la moral cristiana, bajo una monarquía católica y tradicional”.

Esta asociación es la que presentó un plan de vigilias diurnas y nocturnas en el Valle de los Caídos para "preservar el mausoleo y evitar su profanación". Una de sus líderes, Pilar Gutiérrez, aseguró hace unos meses que el objetivo es “defender el Estado de Derecho” y “la voluntad popular” española. Y sacó pecho de la planificación de rondas de vigilia en turnos de ocho horas -día y noche- que se prolongarían mientras el Gobierno de Sánchez no “desista” de su “malévola, delictiva y espuria pretensión” de “robar” al sanguinario dictador.

En algunos foros cifran en un par de miles los voluntarios dispuestos a acercarse hasta el Escorial (llegándose a fletar autobuses desde varios puntos de España) para crear un par de anillos de seguridad. Obviamente no han publicado todos sus planes porque sería dar demasiadas pistas a la Policía, pero su simple comparación con los CDR ya hace presuponer que estarían dispuestos a realizar barreras humanas para impedir la entrada y salida del Valle de los Caídos, realizar cortes en carreteras y boicotear los accesos tanto al Valle como al cementerio de Mingorrubio. Y todo con el prior de la comunidad benedictina que vigila el mausoleo de Francisco Franco como escudo humano.

Acciones enfocadas a bloquear o al menos incordiar el operativo de exhumación. Sus imágenes abrirían todos los informativos y se repetirían a pocas fechas del inicio de la campaña por las elecciones generales en España. El Gobierno busca lo contrario. No le importa un repunte de patriotismo, incluso un pico de votos de Vox le vendrían bien el 10-N para contener el ascenso del PP, pero no quiere disturbios en Madrid por Franco al mismo tiempo que disturbios en Barcelona por la sentencia del ‘procés’. Por eso coge cuerpo la idea del helicóptero, o la de realizar el traslado del cuerpo de madrugada o incluso la de hacerlo sin previo aviso salvo a la familia del dictador. Son consejos de la propia Guardia Civil cuyos mandos opinan que se “reducirían al mínimo los riesgos para la seguridad”.

El traslado en aeronave, señala el diario, es la “maniobra más segura” para “sortear posibles boicots planteados por grupos de extrema derecha en caso de que se emplee la vía terrestre, como cortes en carreteras o barreras humanas que puedan obstaculizar el paso durante los 60 kilómetros que separan el Valle del nuevo destino para los restos del dictador”. Lo que en coche llevaría una hora aproximadamente, se reduciría con esta opción a “menos de la mitad” y sin necesidad de toparse con grupos que interfieran en el recorrido, señalaron fuentes de la Guardia Civil a El Periódico.

Además, para llevar a cabo cualquier sabotaje por aire hace falta una infraestructura con la que casi ningún grupo ultra cuenta. El caso es que la exhumación se hará, pero se publicitará una vez hecha, no antes.