Transporte público gratuito en Europa: ¿funciona el experimento social o es sólo un engaño?

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Tallin, la capital de Estonia, y Luxemburgo son pioneros en Europa en la eliminación de las tarifas de transporte a una escala relativamente grande: a nivel de ciudad y a nivel nacional, respectivamente.

Más de 50 ciudades y pueblos de Europa han introducido ya el transporte público gratuito, alegando la ambición climática y la igualdad social como principales motivadores.

La premisa es sencilla: los ciudadanos tienen acceso gratuito e ilimitado al transporte público para realizar sus desplazamientos diarios, una idea que Wojciech Keblowski, investigador de la Vrije Universiteit Brussel y la Université Libre de Bruxelles, compara con el acceso a los parques públicos.

"Nadie nos pide que paguemos por cada minuto o cada hora que pasamos en un parque. Así que, ¿por qué no considerar el transporte público como parte de ese sistema y parte de ese acuerdo social?", dijo.

Luxemburgo se convirtió en 2018 en el primer país del mundo en suprimir las tarifas de todo el transporte público, algo de lo que las autoridades se sienten orgullosas.

"Cuando introdujimos la gratuidad del transporte público, fue la cereza del pastel. Es impulsar realmente el debate dentro de la población para que realmente se replantee su forma, cómo se mueve y realmente vea lo que estamos haciendo", dijo el viceprimer ministro del país, François Bausch, a Euronews Next.

¿Funciona el transporte público gratuito?

Por el contrario, las autoridades municipales de Tallin -que han estado examinando de cerca su propio experimento de ofrecer transporte gratuito desde que se introdujo hace más de 9 años- se muestran escépticas de que la política haya hecho mucho para convencer a los conductores de que dejen sus vehículos en casa.

"Lo que realmente vimos en Tallin fue que el cambio del transporte público al coche aumentó", explicó la experta en movilidad sostenible de la Administración de Transportes de Estonia, Mari Jüssi.

Lo que realmente vimos en Tallin fue que el cambio del transporte público al coche aumentó.

"En nueve años, la proporción de coches ha pasado del 42% de los viajes al 48% actual. Así que, en este tipo de términos de movilidad sostenible, en realidad no ha demostrado ser eficaz".

Dicho esto, Jüssi reconoce que podría haber tenido más efecto en términos sociales.

"Las familias con muchos niños en edad escolar ahorran algo de dinero durante el tiempo que dura el año. Y en algunas de las regiones, algunos de los autobuses regionales también son gratuitos desde 2018. Ahí vemos quizá más impactos positivos, porque ahí solían ser más caros estos autobuses regionales", dijo a Euronews Next.

Incluso sus defensores advierten que el transporte público gratuito no es una bala de plata para mejorar la movilidad sostenible.

"Si no se tiene una visión completa, una nueva estrategia, y si no se tiene un programa de inversiones en el que se demuestre que se mejoran las conexiones, que se mejora la calidad del transporte público, entonces sólo introducir el transporte público gratuito no es una buena idea", dijo Bausch.

Tanto Jüssi como Keblowski coinciden en que la mejora de la calidad y las conexiones del transporte público es clave para atraer a más pasajeros, y la política de gratuidad sería una herramienta de apoyo a la clase trabajadora.

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