La transformación de Jardim Gramacho: de uno de los mayores vertederos del mundo a paraíso natural

A las afueras de Río de Janeiro y a lo largo de la Bahía de Guanabara, en la localidad de Duque de Caxias, se encontraba el vertedero de Jardim Gramacho, uno de los más grandes del mundo. Creado en una zona de humedales en la década de los 70, llegó a abarcar una superficie de unos 250 campos de fútbol con pilas de basura de hasta 90 metros y recibía cada día cerca de 8.000 toneladas de desperdicios.

En junio de 2012, las autoridades de Brasil decidieron cerrar el vertedero después de 34 años de funcionamiento. Lo hicieron coincidiendo con la cumbre de Río+20, en la que representantes de diversos estados aprobaron un documento llamado ‘El futuro que queremos’ con diversos retos a cumplir relacionados con el medio ambiente. La clausura también se entendió como un mensaje antes de la celebración en el país sudamericano del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

Junto con el cierre, las autoridades realizaron una serie de promesas para recuperar toda la zona de la Bahía de Guanabara que había quedado contaminada, revitalizar el barrio y ofrecer formación profesional a los miles de recicladores que dependían económicamente del vertedero. La mayoría no se han cumplido y la situación en Jardim Gramacho sigue siendo muy complicada.

Sin embargo, en un intento de devolver la vida a este lugar, unos biólogos brasileños están consiguiendo transformar el antiguo vertedero en un manglar.

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