Las trampas tras la moda de las galletas y cereales enriquecidos

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Si comparamos un paquete de galletas de principios de los 90 y uno de ahora veremos bastantes diferencias entre ellos. Bueno, aparte de que seguramente la imagen de marca haya cambiado, ahora hay muchísima información más que entonces. Están los ingredientes, claro, pero también la información nutricional y miles de avisos en el frontal que pueden ir desde el clásico reclamo tipo "receta mejorada" o "sabor original" a uno cada vez más omnipresente: el "enriquecidas con" vitaminas, hierro y otros nutrientes cualesquiera.... De hecho, esto no sucede solo en las galletas sino en cualquier producto de los que, a priori, no cuentan con las simpatías de los nutricionistas, como los cereales o la bollería.

Los cereales 'enriquecidos' suelen estar a la orden del día. Foto: Getty Creative
Los cereales 'enriquecidos' suelen estar a la orden del día. Foto: Getty Creative

Miguel Ángel Lurueña es doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y el autor, desde el año 2011, del blog Gominolas de petróleo, pionero y referente en español en la divulgación sobre alimentos. Acaba de sacar el libro Que no te líen con la comida (Destino), en el que, entre otros aspectos, habla de la moda de los alimentos enriquecidos. "He tratado de hacer una guía con instrucciones para que sepamos orientarnos en el mundo de la alimentación, acerca de lo que significa "comer bien", para que sepamos hacer la compra, distinguir entre categorías de alimentos, aprender a elegir la carne o el pescado fresco, evitar los trucos que se utilizan con fines publicitarios... y ahí muchas veces entre los llamados alimentos enriquecidos", explica Lurueña.

Lurueña cita como el 'caso cero' (o al menos que más llamó la atención) el de las galletas Dinosaurus, que llegaron a llevar en 2018 un sello de la Asociación Española de Pediatría. "Esto lleva a pensar que son productos que son buenos, pero la realidad es que unas galletas siempre son unas galletas. Es un alimento con ingredientes como harina refinada de trigo, grasas de mala calidad nutricional y mucho azúcar. No se debería comer todos los días, se trata de un producto que debe destinarse a ocasiones puntuales", comenta. Al final, el sello de la Asociación Española de Pediatría fue retirado, pero es un ejemplo de los 'reclamos' de calidad que pueden verse en los envases de productos insanos.

"Los más comunes suelen ser añadidos de vitaminas, minerales, que se destacan de manera clara en el paquete. Un ejemplo reciente lo he visto en un bollo de chocolate 'enriquecido' que asegura que aporta el 50% de la cantidad de hierro diaria recomendada, pero esto no quiere decir que el producto sea bueno. Lo que ganamos por ese lado del hierro añadido lo perdemos por la parte de las grasas y los azúcares", comenta Lurueña. "Comparativamente, puede ser mejor que otros bollos de chocolate que ni siquiera cuentan con ese 'extra' de hierro pero es mucho peor opción que una pieza de fruta".

En ocasiones, las marcas recurren a estrategias de lo más variopintas: "Un caso muy famoso es el de Actimel, que es una leche fermentada. Empezó anunciándose que su contenido en L.Casei inmunitas aumentaba tus defensas, pero tuvieron que quitarlo porque no era cierto. Lo que hicieron entonces fue 'enriquecerlo' añadiendo vitamina B9 para cambiar el mensaje y explicar que contribuye al buen funcionamiento de las defensas. Pero esto no se refiere al Actimel en sí, sino a la B9", explica Lurueña.

El calcio es otro elemento que suele aparecer añadido en productos que no son saludables, como bollería o barritas de chocolate. Lurueña hace una reflexión sobre esto: "El calcio es una molécula que puede estar presente en alimentos sanos y en alimentos insanos. Mejor tomar alimentos sanos que incluyan calcio, como algunos frutos secos o verduras. Lo mismo pasa con los cereales enriquecidos con vitaminas y minerales. Están también presentes de manera natural en una lechuga, por ejemplo, así que mejor cómete la lechuga en lugar de los cereales", comenta este experto en nutrición.

Los copos de avena pueden ser una buena alternativa a los cereales enriquecidos. Foto: Getty Creative
Los copos de avena pueden ser una buena alternativa a los cereales enriquecidos. Foto: Getty Creative

Para Lurueña, uno de los momentos del día en los que estos alimentos enriquecidos están más omnipresentes es el desayuno. "Hay alternativa a los bollos, galletas y cereales enriquecidos, lo que ocurre es que la publicidad nos machaca y nos dice que tenemos que desayunar lácteos, cereales y fruta. Debemos cambiar ese esquema y abandonar esos corsés. Los cereales no son imprescindibles, aunque si los queremos tomar hay opciones saludables. Una opción son los copos de avena, por ejemplo, que no llevan azúcar añadido".

Las marcas también han encontrado en el enriquecimiento de alimentos con nutrientes una manera de aprovechar debilidades de una herramienta como Nutriscore. "Es un sistema que valora de forma positiva elementos como proteínas y fibra y que puntúa de forma negativa la cantidad de energía que aporta el alimento, la sal, el azúcar y las grasas saturadas", expone Lurueña. "Lo que pasa es que, si una galleta saca una puntuación negativa, se le añade fibra y pasa de tener una E a una B, que es lo que ha ocurrido por ejemplo en algunos cereales de desayuno". En muchas ocasiones tan solo es cuestión de hacer unos ajustes para que un producto no demasiado recomendable acabe sacando una buena nota. "Recientemente he visto el caso de un yogur azucarado en el que el contenido de azúcar por cada 100 gramos solo tuvo que bajar de 10 a 9,8 ya que muchas veces una puntuación u otra depende de en que categoría caiga. Si tener entre 10 y 12 gramos de azúcar por cada 100 te condenaba a tener una C, con ese pequeño cambio ya pudo lucir una B".

¿Qué hacer entonces para esquivar estas pequeñas trampas de las marcas? Lurueña recomienda leer la denominación del producto, la lista de ingredientes y la información nutricional. Y también desconfiar de "aquellos mensajes publicitarios que nos forman una idea distorsionada de los alimentos y la alimentación. En muchos casos se aprovechan los agujeros y entresijos de la legislación para hacer afirmaciones o insinuaciones que nos dan a entender ciertas cosas que en realidad no son como pensamos", concluye. Y aplicar el sentido común, que es el que nos dice que una manzana siempre será mejor que un bollo, por mucho que este lo hayan enriquecido con calcio y hierro. O dicho de otra forma, la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.

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