Los trágicos asesinatos que conmocionaron a Manchester en 1862

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Ilustración del periódico Derbyshire Times informando del juicio a William Robert Taylor y Martha Ann Giles (imagen vía medicalgentlemen)
Ilustración del periódico Derbyshire Times informando del juicio a William Robert Taylor y Martha Ann Giles (imagen vía medicalgentlemen)

El 19 de mayo de 1862 en el Harpurhey Cemetery de Manchester (Inglaterra), eran enterrados los cadáveres de Mary Hannah, Hannah Maria y William Robert Taylor Jr, tres pequeños (de 12, 8 y 5 años respectivamente) que habían sido asesinados por su propio padre tres días antes en la casa donde vivían en el número 5 de Britannia Buildings. Un sepelio que pudo llevarse a cabo en aquel camposanto gracias a la generosidad de un gran número de vecinos y ciudadanos conmovidos por el destino que les hubiese esperado a aquellos cuerpos, al no tener recursos y acabar en una fosa común para personas sin recursos, algo que ya había ocurrido tan solo cuatro meses antes con la hermana de estos, Harriet Jane de seis años de edad, que había fallecido a consecuencia de un trágico accidente, tras explotar la caldera, por culpa del casero del inmueble (Evan Mellor) que se había negado a arreglarlo y que fue el desencadenante de toda una serie de desafortunados acontecimientos y malas decisiones.

El padre de las víctimas, William Robert Taylor, se había trasladado hasta Manchester en octubre del año anterior junto a sus cuatro hijos y su segunda esposa Martha Ann Giles (que no era la madre de los pequeños, ya que la progenitora había fallecido tres años antes), alquilando la mencionada vivienda en la oficina de Evan Mellor y comentando a éste, tal y como se instaló junto a su familia, que la caldera presentaba problemas de funcionamiento.

El casero le ponía una excusa tras otra para no arreglarla, hasta que la fría noche del 19 de enero de 1862 las tuberías se congelaron, provocando la explosión de la caldera y pillando de lleno a la niña Harriet Jane que se encontraba en aquel momento en las inmediaciones. La pequeña falleció varias horas después tras sufrir una terrible agonía, tal y como describió William Robert Taylor y su esposa cuando interpusieron una demanda por negligencia contra el señor Mellor.

La justicia no les dio la razón, denegándoles cualquier tipo de compensación por la muerte de la niña. Pero aquella tragedia no era lo único malo que les estaba ocurriendo en los últimos meses a aquella familia. William Robert Taylor había perdido su empleo, tenía numerosas deudas y había empezado a no poder pagar a sus acreedores (incluido el alquiler de la vivienda), por lo que empezaron a perder todo lo poco de valor que tenían al ser embargados.

Ello provocó que tampoco pudiesen permitirse pagar el sepelio de la pequeña Harriet Jane, siendo enterrada en una fosa común.

En las siguientes semanas iban recibiendo a diario la visita de acreedores que exigían el pago de lo endeudado, llevándose muebles de la casa, utensilios y también toda la ropa que tenían (incluso la que había en cierta ocasión en el tendedero), quedándose tan solo con las prendas que llevaban puestas.

Llegó a tal punto la desesperación del matrimonio que a primera hora del 16 de mayo se presentaron en la oficina de Evan Mellor y tal y como llegó éste, William le asestó hasta once puñaladas con un cuchillo de grandes dimensiones que llevaba. Algunas fuentes citan que Martha portaba una pistola y con ella hirió al portero, anqué otros documentos niegan esto último.

Evan Mellor falleció a consecuencia de las heridas y la pareja se entregó a la policía sin poner resistencia alguna y admitiendo el crimen. Además, entregaron la llave de su vivienda y dijeron a las autoridades que encontrarían algo en la parte de atrás de la vivienda.

Cuando los agentes se dirigieron hasta el número 5 de Britannia Buildings, comprobaron horrorizados que allí se encontraban los cuerpos sin vida de los tres hijos; eso sí, cuidadosamente colocados en el suelo, bien peinados y con ropas limpias y un lazo en el brazo de cada uno donde se indicaba por un lado su nombre y edad y por el otro con un texto que indicaban que habían muerto por culpa de Evan Mellor y que iban a reunirse con su hermana fallecida también a causa de éste.

Este crimen se hizo inmensamente conocido en Manchester, conmocionando a sus vecinos, quienes decidieron realizar una colecta ciudadana para pagar un entierro digno a las tres criaturas, para que estas reposaran en una tumba y no una fosa común.

El juicio contra William Robert Taylor y su esposa Martha Ann Giles se celebró a finales de aquel mismo mes y el 21 de agosto se conoció la sentencia. La defensa había tratado de demostrar enajenación mental por parte del esposo e intentó restar cualquier tipo de culpa a la mujer. El juez admitió la no culpabilidad de la esposa quedando en libertad, pero a él se le encontró culpable, siendo sentenciado a morir ahorcado el 13 de septiembre de 1862, en una jornada que reunió a miles de ciudadanos que asistieron a presenciar la ejecución pública.

Fuentes de consulta e imagen: medicalgentlemen/ Victoria and Albert Museum / manchestereveningnews/ executedtoday

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