Las trágicas consecuencias que provocó la manipulación de un combate de boxeo por parte de un entrenador corrupto

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La noche del 6 al 7 de marzo de 1984 perdía la vida, en un accidente de coche, el excampeón de boxeo, Billy Collins Jr, apodado ‘Irish’ (el ‘Irlandés’, aunque nació en Tennessee) a la edad de 22 años y bajos los efectos del alcohol. Sus últimos nueve meses habían sido un calvario desde que se disputó un combate en el Madison Square Garden de Nueva York que lo enfrentó al púgil puertorriqueño, Luis Resto, el 16 de junio de 1983.

Momento de la pelea entre Luis Resto y Billy Collins el 16 de junio de 1983 (imagen vía captura YouTube)
Momento de la pelea entre Luis Resto y Billy Collins el 16 de junio de 1983 (imagen vía captura YouTube)

Aquella velada fue el principio del fin y el punto de partida de unos meses en los que Billy Collins vivió un auténtico infierno, desde que se vio obligado a abandonar la práctica del boxeo debido a las graves lesiones que sufrió por parte de su contrincante, quien no peleó de una forma limpia y legal al usar unos guantes que habían sido manipulados previamente por el entrenador Calos ‘Panamá’ Lewis, quien había quitado el relleno de estos (con el fin de que los golpes fuesen más duros), además de cubrir las vendas de las manos de Luis Resto con yeso.

Los golpes del púgil puertorriqueño sobre el rostro de Collins lo dejaron malherido y provocaron que tuviese que dejar la práctica de este deporte a causa de la pérdida (casi total) de la visión de uno de sus ojos. El joven boxeador se vio sumido en una profunda depresión que lo lanzó de cabeza al consumo de estupefacientes y alcohol y que fue responsable del accidente mortal que sufrió al conducir borracho.

En el mencionado combate de boxeo en el Madison Square Garden, el entrenador Panamá Lewis manipuló los guantes de su púgil Luis Resto presionado por un grupo criminal organizado que había apostado una millonaria cantidad de dólares por el aspirante puertorriqueño, quien era un boxeador de un nivel muy inferior. El favorito de la velada era Billy Collins, quien llegaba invicto tras haber ganado las últimas 14 peleas (once de ellas por KO).

Luis Resto era un auténtico desconocido para el gran público, pero las últimas peleas disputadas habían sido muy irregulares, no teniendo una técnica demasiado depurada, por lo que las apuestas ante una posible (aunque casi imposible) victoria de éste se iban a pagar con una cantidad astronómica.

El grupo mafioso (dedicado al tráfico de drogas) convenció al entrenador para que hiciera todo lo posible para que su pupilo ganase aquel combate, para ello manipuló los guantes reglamentarios, vaciando el relleno y reforzó el vendaje de las manos con pasta de yeso, con la intención de que los golpes fuesen más duros y letales.

A lo largo de diez asaltos, el aspirante Luis Resto asestó duros golpes al rostro de su contrincante Billy Collins, aunque la técnica del puertorriqueño estaba muy por debajo, pero los puñetazos eran muy dolorosos (debido a la mencionada manipulación).

Fue al finalizar el combate, cuando el padre de Billy Collins subió al cuadrilátero para felicitar Resto, tras ser anunciado como ganador por los árbitros (por puntos) y allí se dio cuenta que algo raro había en los guantes, los apretó y vio que faltaba el relleno.

Tras quejarse a los jueces de la velada, se inició una investigación y hubo un posterior juicio, quitándole la licencia para boxear al puertorriqueño y enviándolo a prisión dos años y medio. Por su parte el entrenador, Carlos Panamá Lewis, junto a su ayudante, fueron desposeídos de sus licencias pugilísticas y también declarados culpables por un tribunal, con una condena de seis años de prisión y pasando solo tres entre rejas.

Billy Collins tuvo que ser ingresado en un hospital tras el combate, debido a las lesiones que sufrió por los golpes el desgarro del iris de uno de sus ojos y visión borrosa para el resto de sus días, teniendo que abandonar la práctica del boxeo. Esto lo llevó a sufrir una depresión (tenía solo 22 años) y a hacerse adicto a los analgésicos y alcohol.

La noche del mencionado 6 de marzo iba conduciendo su coche con una alta ingesta alcohólica e iba acompañado de un amigo, estrellando el vehículo y provocándoles la muerte. Algunas crónicas de la época señalan que, posiblemente, fue accidente intencionado por el propio Collins, quien quizás quiso quitarse la vida.

El combate ha sido declarado como uno de los más infames de la historia del boxeo. A continuación tenéis un vídeo en el que podréis visionar la pelea completa:

Fuente de la imagen: Captura YouTube

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