Los duros golpes familiares que han marcado la vida de Isabel Preysler

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Es la reina de corazones y parece que su vida siempre haya sido de color de rosa, pero Isabel Preysler ha superado grandes tragedias familiares que ha llevado en la más absoluta discreción de su hogar desde que era muy joven. Este domingo, la que fuera mujer de Julio Iglesias ha despedido a su madre, Beatriz Arrastia, a los 98 años, según anunció el diario ABC. Betty, como la llamaban cariñosamente sus más allegados, ha fallecido rodeada de toda su familia en la casa familiar de Isabel en la urbanización Puerta de Hierro, con la que vivía desde hace años. Tanto su hija como todos sus nietos estaban muy unidos a la matriarca de la familia, que pasaba largas temporadas entre España y Filipinas desde que perdió a su marido Carlos Preysler Pérez de Tagle, falleció en 1992.

MADRID, SPAIN - FEBRUARY 28: Isabel Preysler attends a reception hosted by Peruvian president Martin Alberto Vizcarra in honour of King Felipe VI of Spain and Queen Letizia of Spain at El Pardo Palace on February 28, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)
MADRID, SPAIN - FEBRUARY 28: Isabel Preysler attends a reception hosted by Peruvian president Martin Alberto Vizcarra in honour of King Felipe VI of Spain and Queen Letizia of Spain at El Pardo Palace on February 28, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

Para Isabel Preysler, su familia siempre ha sido lo primero. Tanto ella como sus cinco hermanos (Victoria, Enrique, Carlos y los mellizos Joaquín y Beatriz) siempre estuvieron muy unidos a sus padres. La matriarca de la familia, Betty o Beba -también así era conocida entre sus familiares- tenía orígenes españoles, concretamente riojanos, pero su vida se desarrolló casi siempre en Filipinas, ya que su abuelo materno, Valentín Arrastia, se casó con una mujer de etnia kampangan y tuvieron dos hijos, José -padre de Beatriz- y Teodorica. Su abuelo paterno, Fernando Reinares, salió de La Rioja para combatir en la Guerra de Filipinas a finales de 1800 y dejó en herencia a su familia una gran casa en la provincia española en la que Betty pasaba hace años los veranos con sus nietos. La familia de la matriarca contaba con grandes plantaciones de arroz en Filipinas. 

La madre de Isabel se casó con Carlos Preysler, el que fuera delegado del Banco Español de Crédito en Manila y gerente de Líneas Aéreas Filipinas y originario de una familia con una gran tradición industrial en Filipinas. Eran la pareja ideal y ella, además de regentar una inmobiliaria, se ocupaba del cuidado de sus seis hijos. 

El adiós a dos de sus hermanos

El primer gran golpe que marcó la juventud de Isabel Preysler fue la muerte de su hermano Enrique, al que todos conocían como Ricky. El joven apenas tenía 25 años cuando fue encontrado muerto en un hotel de Hong Kong tras un accidente con la mala combustión de una estufa de su habitación. Dicen que Ricky era un joven carismático y al que todos en la familia adoraban, por lo que el golpe para la joven Isabel fue terrible. En recuerdo a su hermano, la reina de corazones llamó Enrique a su tercer hijo (después de haber tenido a Julio José y a Chábeli) fruto de su primer matrimonio con Julio Iglesias. Isabel aseguraba en Vanitatis en 2014 que le adoraba y que también ha seguido manteniendo una gran relación con su sobrina Joanna.

Pero este no sería el último drama familiar que tendría que vivir una jovencísima Isabel. Cuando apenas era un adolescente, su hermano Carlos comenzó a coquetear con las drogas. "Algunos desalmados vendían drogas a las puertas de los colegios", ha comentado Isabel en una de las pocas ocasiones en las que ha hablado de este duro momento. Los padres descubrieron el problema de Carlos cuando tenía 16 años pero "ya era demasiado tarde". Esa adicción le llevó a pasar cinco años en una cárcel de Manila por un delito de estafa y murió en 2013. Ni siquiera Betty pudo despedirse de su hijo, ya que le descubrieron un tumor en el hígado que se lo llevó de manera fulminante en menos de una semana. "Mi hermano murió en su casa, rodeado de los suyos, de su mujer e hijas, que le querían a pesar del daño que les había hecho. Estaba enganchado a las drogas. Hay una generación perdida en aquel país por esta cuestión. Yo por suerte me libré, porque me casé a los 20 años y me fui. Mi hermano Carlos, sin embargo, que era menor, cayó. Mis padres se percataron cuando tenía 16 años de que estaba metido hasta las cejas. No llevaba mucho tiempo en ese mundo, pero ya era demasiado tarde", ha relatado Preysler en Vanitatis. Otro de sus hermanos, Joaquín, se mudó a Estados Unidos y ahí ha creado una bonita familia junto a su mujer y sus dos hijos Emilio y Miguel. 

La pérdida de su hermana pequeña 

Con este segundo drama terrible, Carlos y Betty decidieron mandar a sus hijas menores a España para alejarlas de cualquier relación con ese submundo que acechaba a los más jóvenes en esa época. Isabel y Beatriz, que eran más que hermanas en su relación tan cercana, se instalaron en Madrid, en casa de sus tíos Teresa Arrastia y Miguel Pérez Rubio. La belleza de las hermanas hizo que pronto comenzaran a relacionarse con la conocida como jet set de la época, allá por los años 70. Isabel comenzó a asistir a fiestas de alto postín y en una de ellas, organizada por Tomás Terry, conoció a Julio Iglesias cuando apenas tenía 20 años. Se enamoraron y se casaron poco después en Illescas (Toledo). 

Su hermana menor, Beatriz, siempre estuvo en un lugar mucho más discreto de cara a la prensa del corazón y dejó todo el protagonismo y las portadas a su adorada hermana Isabel. Beatriz se casó con el jugador de polo de origen argentino Luis Castillejo Cacho, con el que tuvo dos hijos, Diego y Álvaro. Las dos hermanas siempre estuvieron muy unidas y se apoyaron en los malos momentos, como la separación de Isabel de Julio Iglesias en 1978 o la de Beatriz años más tarde. Las dos vivieron además la tercera gran pérdida familiar en 1992: la muerte de su padre, al que ambas adoraban por encima de todo. Tras la muerte de su padre, la madre de Isabel se instaló en su casa de Puerta de Hierro y era habitual verla salir con sus amigas a tomar un café, aunque también viajaba de vez en cuando a Filipinas.

Pero esta no fue la última pérdida que tendría que vivir años después la madre de Tamara Falcó. Sin duda, una de las que más le afectó fue la muerte de su hermana Beatriz en 2011 debido a un cáncer de pulmón que lamentablemente no pudo superar. Desde ese momento, los hijos de Beatriz, que tan solo tenía 53 años cuando falleció, se convirtieron casi en dos hijos más para Isabel y ella se ha encargado de propocionarles todo el amor que ha podido. Además, tanto Álvaro como Diego se llevan de maravilla con todos sus primos y mantienen una relación casi de hermanos, sobre todo con Julio José y con Tamara, con los que quizá han convivido más. De hecho, Álvaro contraerá matrimonio en unos meses (su boda estaba prevista para este verano en Sotogrande pero la ha retrasado por la pandemia) y ya se ha comentado que Isabel podría se la madrina dada la gran relación que tienen tía y sobrino.

050902. Madrid. San Lorenzo de El Escorial. Spain THE SPANISH PRESIDENT´S DAUGTHER, ANA AZNAR BOTELLA, HAS MARRIED WITH ALEJANDRO AGAG ISABEL PREYSLER AND HER HUSBAND MIGUEL BOYER 050902. Madrid. San Lorenzo de El Escorial. Boda de Alejandro Agag y Ana Aznar Botella Isabel Preysler y Miguel Boyer 600  (Photo by Fernando Camino/Cover/Getty Images)
050902. Madrid. San Lorenzo de El Escorial. Spain THE SPANISH PRESIDENT´S DAUGTHER, ANA AZNAR BOTELLA, HAS MARRIED WITH ALEJANDRO AGAG ISABEL PREYSLER AND HER HUSBAND MIGUEL BOYER 050902. Madrid. San Lorenzo de El Escorial. Boda de Alejandro Agag y Ana Aznar Botella Isabel Preysler y Miguel Boyer 600 (Photo by Fernando Camino/Cover/Getty Images)

La enfermedad de Boyer que vivió de cerca

Cuando Beatriz falleció, Isabel seguía casada con Miguel Boyer, su tercer marido (el segundo fue Carlos Falcó, marqués de Griñón y con el que tuvo a su hija Tamara). Isabel y el ex ministro de Economía se habían casado en enero de 1988 en una ceremonia civil y en la más absoluta intimidad. Algo más de un año después, en abril de 1989, nació su hija Ana Boyer. Tan solo unos meses después de haber vivido la pérdida de su hermana Beatriz, Isabel sufrió un nuevo revés personal. El 27 de febrero de 2012, Miguel Boyer sufrió un ictus y tuvo que ser atendido en el Centro Lescer de Madrid para recuperarse de las secuelas sufridas. 

A partir de ese momento, Miguel se retiró de la vida pública e Isabel estuvo a su lado las 24 horas del día y fueron escasas sus apariciones sociales en los meses posteriores. El 29 de septiembre de 2014, Boyer, que tenía 75 años, fallecía en el hospital Ruber Internacional de Madrid tras sufrir una embolia pulmonar y fue enterrado un día más tarde en el cementerio de San Isidro, una dura jornada en la que se pudo ver a una afectada Isabel Preysler, pero sobre todo la tristeza de su hija Ana ante la pérdida de su padre. 

MADRID, SPAIN - DECEMBER 22:  Chabeli Iglesias attends
MADRID, SPAIN - DECEMBER 22: Chabeli Iglesias attends "Rafa Nadal Foundation" Charity Gala at Cibeles Palace on December 22, 2010 in Madrid, Spain. (Photo by Carlos R. Alvarez/WireImage)

La preocupación por su primer nieto

A estas pérdidas se suma también la gran preocupación que vivió Isabel en 2002 con el nacimiento de su primer nieto, primogénito de Chábeli y Christian Altaba, que llegó al mundo casi cuatro meses antes de lo previsto. El pequeño Alejandro tuvo que permanecer tres meses en la Unidad de Neonatología del Jackson Memorial Hospital de Miami e Isabel se volcó en apoyar a su hija en ese complicado momento y estuvo a su lado todo ese tiempo. 

A sus 71 años, Isabel Preysler acaba de despedir a su madre Betty. Su vida no ha sido tan fácil como se muestra en las revistas del corazón y los dramas familiares han marcado su trayectoria vital desde que era prácticamente una adolescente. Pero Isabel sabe mantener lejos de la prensa el dolor que le han causado todas estas pérdidas y ella siempre ofrece su mejor sonrisa ante una vida que, sin duda, ha estado plagada de tragedias. 

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