Los trabajadores son más rencorosos con supervisores robot con aspecto humano

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Las relaciones laborales entre robots y trabajadores son más complicadas si la máquina se parece excesivamente a los humanos
Las relaciones laborales entre robots y trabajadores son más complicadas si la máquina se parece excesivamente a los humanos

Las últimas décadas nos han brindado cambios tecnológicos tan importantes que sus impactos se extienden por todos los aspectos de nuestro día a día. Economía, política, comunicación, entretenimiento, ciencia… la llegada de potentes algoritmos, de Inteligencias Artificiales o de redes neuronales capaces de desempeñar tareas que, hasta hace poco, eran propias del ser humano ha trastocado no solo la manera en la que trabajamos sino nuestras propias relaciones laborales. Hasta hace no mucho pensábamos que el cometido de las máquinas y robots era hacer lo que les ordenábamos y sin embargo, su eficacia, su velocidad y su precisión han logrado que, en muchos casos, sean ellas las que nos dicen qué hacer y cuál es la mejor manera de hacerlo.

Ya sea dirigiendo el tráfico aéreo, realizando movimientos bursátiles en la bolsa o revolucionando el campo de la Medicina los máquinas están transformando la infraestructura de incontables organismos, empresas y multinacionales… y los expertos pronostican que esta tendencia crecerá en un futuro inminente donde los robots realizarán cada vez más tareas de gestión y dirección.

Conocemos sus aptitudes, podemos intuir algunas de sus asombrosas capacidades y sin embargo aún no tenemos muy claro cómo serán estas nuevas relaciones entre robots y trabajadores humanos. Pero hay algo que sí sabemos cada vez con más certeza: cuanto más se parecen a nosotros peor resultan la interacción.

En robótica existe un término fundamental en esta relación entre máquinas y humanos que se denomina el “Valle Inquietante” y que indica que cuando los robots se acercan en exceso a la apariencia o al comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo en nosotros. Antropomorfizar a nuestras máquinas es agradable hasta que alcanzan cierto punto, llega un momento en el que, si se parecen demasiado a nosotros, esos adorables robots comienzan a parecernos espeluznantes.

Esta paradoja del Valle Inquietante se ha detectado en infinidad de estudios y experimentos, pero la inminente llegada de robots supervisores o robots encargados abre la puerta a una nueva relación entre máquinas y humanos… El próximo número del Journal of Experimental Social Psychology publicará un interesante estudio que corrobora los efectos del valle inquietante también en estas nuevas interacciones laborales.

El trabajo ha sido realizado por investigadores y psicólogos de diferentes universidades en Estados Unidos, China y Singapur que querían entender la respuesta humana ante la posibilidad de órdenes e interacciones de un robot con tareas de supervisión. Entre esas tareas de gerencia, se incluía la evaluación de los trabajadores y la entrega de comentarios sobre el desempeño laboral de los empleados, incluyendo comentarios negativos.

Las conclusiones del estudio son claras: Los robots supervisores con forma y apariencia humana eran percibidos de manera más negativa cuando entrega malas calificaciones a los trabajadores. Los empleados percibían un mayor abuso en las máquinas antropomorfizadas, lo que a su vez conducía a mayores represalias, recelos y rechazo hacia el supervisor. Es interesante añadir que estas conclusiones se extienden incluso a los observadores en tercera persona que presenciaron la entrega de comentarios negativos y que también sintieron rechazo hacia el robot supervisor con apariencia humana.

Los enormes avances en Inteligencia Artificial están cambiando nuestro mundo y las posibilidades que nos ofrecen para un futuro cercano son enormes… sin embargo, también plantean grandes retos y desafíos en las nuevas relaciones que se avecinan.

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Referencias científicas y más información:

Yam, Kai Chi, et al. «When Your Boss Is a Robot: Workers Are More Spiteful to Robot Supervisors That Seem More Human» Journal of Experimental Social Psychology (2022) DOI:10.1016/j.jesp.2022.104360.

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