Toyota Hybrid: ventajas de un híbrido de verdad frente a un coche de gas

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Toyota Yaris 2020 vs. 2017

Aunque ambas opciones cuentan con la etiqueta Eco de la DGT, hay cualidades que solo puedes disfrutar con un híbrido autorrecargable de Toyota.

Hoy en día, disponer de un coche que porte el distintivo ambiental Eco de la DGT (Dirección General de Tráfico) empieza a ser un factor de especial importancia para un número elevado de conductores.

Sobre todo, para los que viven en grandes ciudades, ya que las restricciones circulatorias en los centros urbanos y las que se derivan de los protocolos anticontaminación, empiezan a estar a la orden del día.

Ahora bien, a la hora de enfrentarse a la compra de un coche Eco, existen varias opciones: desde coches movidos en exclusiva por combustibles fósiles, como los de gas natural comprimido (GNC) o gas licuado del petróleo (GLP), hasta auténticos híbridos autorrecargables como los de Toyota, que se pueden propulsar, indistintamente, con gasolina y electricidad.

Así, tras comprobar las ventajas de los modelos de Toyota Hybrid frente a los 'mild-hybrid', en los que no hay un motor eléctrico como tal y, por tanto, no hay conducción 100% eléctrica, ahora, queremos ver en qué destacan frente a estos vehículos de gas, a los que deberíamos catalogar abiertamente como bifuel.

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Un modelo para cada tipo de conductor

Desde coches de corte urbano hasta todocaminos con tracción total, pasando por una berlina Premium, la gama de producto de Toyota Hybrid cubre todo tipo de necesidades. Algo que no sucede con los fabricantes que comercializan coches de gas.

De hecho, actualmente, existen nueve modelos híbridos autorrecargables, dentro del catálogo de producto de la marca: Yaris, Corolla, Corolla Touring Sports, Corolla Sedan, Camry, C-HR, Prius, RAV4 y Prius+. ¿Conoces alguna marca que ofrezca algo así? Nosotros tampoco...

Toyota Camry 2019: primera prueba

Una tecnología fiable y más que contrastada

Aunque parezca mentira, Toyota lleva más de dos décadas comercializando coches full hybrid. Una aventura que comenzó con el primer Prius, en el año 1997. Por tanto, no es de extrañar que, para conseguir vender más de 10 millones de Toyota híbridos en todo el mundo, su tecnología no haya parado de someterse a todo tipo de pruebas y nuevos desarrollos.

Eso, por no hablar del liderazgo de la marca en el mercado español, en términos de movilidad sostenible. De hecho, si tomamos los datos del último año completo del que existen registros, 2018, descubriremos que 59.886 coches nuevos, de los 73.907 que Toyota vendió en España, eran híbridos.

Una tendencia que traspasa fronteras, tal y como demuestra, por ejemplo, el nuevo Toyota Yaris 2020. Con el utilitario, a nivel europeo, la previsión es que las ventas de la versión híbrida pasen del 60%, de la generación actual, al 80%, en el nuevo modelo.

Toyota Yaris 2020 vs. 2017

Sin preocupaciones por el repostaje

En el día a día, uno de los mayores quebraderos de cabeza de los usuarios de coches de gas es encontrar un punto de repostaje específico de GNC o GLP. Incertidumbre que crece, todavía más, a la hora de enfrentarse a un largo viaje por carretera. Eso, por no hablar de que deben estar pendientes de dos indicadores de combustible en el cuadro de mandos. ¡Menudo lío!

Con un híbrido de Toyota, simplemente, hay que repostar gasolina con normalidad en una estación de servicio de las de toda la vida... y proseguir con la ruta.

Además, los modelos japoneses tienen otra ventaja. Su batería es autorrecargable, de ahí que no haya que enchufarlos a la red eléctrica para reabastecer la fuente de alimentación, algo que se consigue hacer durante la propia marcha, en las fases de deceleración o frenado.

Toyota RAV4 y Prius AWD-i 2019

Versiones con tracción total y cambio automático

Aunque hay alguna excepción, no es muy habitual encontrar coches de gas con tracción total o cambio automático. Y mucho menos, que combinen ambas cualidades.

En el caso de Toyota, todos sus híbridos equipan la moderna transmisión e-CVT, que funciona como cualquier otro cambio automático que pueda equipar un coche de combustión 'convencional'. Entre sus ventajas, aparece la comodidad que otorga, especialmente en conducción urbana, así como la tranquilidad que aporta al volante.

Respecto a la tracción total, recibe el nombre de AWD-i y está disponible para los RAV4 y Prius. ¿Cómo funciona? Muy sencillo, el esquema híbrido incorpora una segunda unidad eléctrica, que se encarga de mover en exclusiva el tren posterior, garantizando la tracción 4x4.

Toyota RAV4 y Prius AWD-i 2019

Modo 100% eléctrico, libre de emisiones

Frente a los coches de gas, la ventaja definitiva de los híbridos de Toyota es que cuentan con un modo de conducción totalmente eléctrico, lo que significa que pueden circular sin emitir ningún tipo de emisión contaminante a la atmósfera.

Si volvemos al caso del Yaris 2020, el último modelo en llegar a la gama, su sistema híbrido le permite moverse el 80% del tiempo en modo totalmente eléctrico, durante los recorridos urbanos.

Toyota Corolla 125H FEEL! 2019

Resumen de todas las ventajas de los híbridos autorrecargables de Toyota (y su etiqueta Eco)

  • Economía de uso superior, con una reducción del gasto de combustible de hasta el 40%.
  • Libre circulación ante cualquier tipo de restricciones (alta contaminación y áreas de prioridad residencial).
  • Posibilidad de circular en modo eléctrico en carretera, entre 50 y 120 km/h.
  • Posibilidad de cargar las baterías en marcha, sin necesidad de una toma de recarga física.
  • Mayor eficiencia, gracias al aporte del motor eléctrico.
  • Modo 100% eléctrico con dos o tres kilómetros de autonomía.
  • Ventajas fiscales, como exención en el pago del impuesto de matriculación y rebaja en el pago de áreas de estacionamiento limitado y del impuesto de circulación en algunas ciudades.
  • Uso de carriles reservados a vehículos de alta ocupación (VAO/Bus-VAO). 
  • El menor consumo del sistema híbrido se traduce en una mayor autonomía.
  • Menores emisiones de dióxido de carbono (CO2) y óxidos de nitrógeno (NOx).
  • Esquema mecánico con menos componentes y menor desgaste, lo que se significa gastos de mantenimiento reducidos.
  • Mayor suavidad de marcha y conducción fluida, lo que implica menos tensión al volante.
  • Sistema de propulsión híbrido menos sensible a las condiciones ambientales.