Carlos Totorika pone los pelos de punta con lo vivido en Ermua antes y después del asesinato de ETA a Miguel Ángel Blanco

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Carlos Totorika pone los pelos de punta con lo vivido en Ermua antes y después del asesinato de ETA a Miguel Ángel Blanco

El exalcalde de Ermua (Bizkaia) Carlos Totorika recuerda como "el peor momento" del secuestro y el posterior asesinato por parte de ETA del edil del PP, Miguel Ángel Blanco, cuando tuvo que comunicar ante miles de ciudadanos expectantes que habían encontrado al concejal con dos tiros en la cabeza.

"Lo primero que me viene a la cabeza cuando me acuerdo de aquel julio de 1997 es mucha angustia porque pudieran asesinar a Miguel Ángel; por la historia de ETA me daba la sensación de que las probabilidades eran muy altas", ha rememorado en una entrevista con Efe al cumplirse 25 años de este suceso el próximo mes.

Ha añadido que sabía que por su responsabilidad como alcalde debía "esforzarse en acertar en la gestión de aquellos momentos tan complicados" y destaca, entre ellos, cuando tuvo que comunicar a miles de ciudadanos que esperaban ante el ayuntamiento de Ermua que habían encontrado al concejal con dos tiros en la cabeza y moribundo.

"ETA había dado 48 horas al Gobierno español para que acercara a los presos etarras a cárceles de Euskadi a cambio de la vida de Miguel Ángel y cuando se cumplió el plazo, miles de ciudadanos estaban debajo del edificio consistorial a la espera de ver lo que pasaba", ha relatado.

Ha añadido que "fue un momento durísimo porque, además del dolor, se notaba mucha rabia y angustia en las personas, y me preocupaba la tensión tan brutal que se detectaba, y lo que pudiera pasar".

Ha remarcado que "desde el minuto cero", el ayuntamiento trasladó a la ciudadanía que había que movilizarse, manifestarse, reivindicar la liberación del edil, pero no sentirse legitimados y "ni liberados" para "otras cosas, como dar palizas a militantes de la entonces Herri Batasuna (HB) o quemar su sede".

Precisamente, tras el hallazgo de Miguel Ángel se produjo un incendio en la sede de HB y el propio Totorika acudió a apagarlo con un extintor en la mano, una imagen fotográfica que se ha reproducido en numerosas ocasiones.

"Lo hice por intuición, me salió instintivamente, no lo pensé... me tocó vivir la transición política y para mí las libertades son muy importantes para convivir en sociedad; no podía permitir que en Ermua hubiera actos violentos de ningún tipo", ha explicado.

De todo lo sucedido, y con el dolor por el horror del final del edil, Totorika cree que la sociedad, en general, aprendió una "lección importantísima, que fue la clave decisiva para acabar derrotando a ETA: las movilizaciones ciudadanas".

"ETA presionó con la violencia para generar miedo, parálisis, callar las bocas e imponer un proyecto político", ha dicho, y en Ermua se encontró el "antídoto" para esta situación: "tener que actuar individualmente impide muchas veces superar el miedo, pero en grupo somos capaces de enfrentarnos a la violencia".

En relación a las nuevas generaciones, que no han vivido el terrorismo de ETA, Totorika mantiene que "podemos y debemos contarles lo ocurrido: secuestraron y asesinaron a un concejal por razones políticas".

Por ello, en los actos conmemorativos del 25 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco se han marcado el objetivo de "seguir con la construcción de la convivencia, con la memoria de que la violencia es inadmisible, porque no permite la pluralidad ni la libertad".

Sobre el surgimiento de nuevos grupos juveniles en Euskadi, disidentes de la línea oficial que mantiene Sortu, Totorika ha opinado que no cree que se pueden regresar al mismo escenario terrorista, pero ha alertado de que en la sociedad vasca "se sigue sembrando odio".

"Algunos consideran héroes a los etarras que están en la cárcel por secuestrar y asesinar, y si piensan así, los que hemos estado enfrente de ETA defendiendo las libertades y la democracia, nos convertimos para ellos en fascistas que impedimos la libertad del pueblo vasco", ha argumento.

Ha subrayado que "nos venden odio con mentiras, y cuando se siembra odio, puede haber una cosecha de violencia, eso pasa aquí o en cualquier otro lugar del mundo", ha dicho.

Tras poner en evidencia que se trata de grupos muy reducidos, Totorika ha instado a "dejar de contar mentiras y aceptar la verdad histórica de lo sucedido: ETA utilizó la violencia para impedir la libertad de otros y para imponer un proyecto político en el que no cabíamos todos".

Totorika, militante del PSE/EE, alcalde de Ermua durante siete legislaturas y también parlamentario en la Cámara Vasca, se ha referido también a la actualidad y al hecho de EH Bildu, coalición en la que se integra Sortu, respalde iniciativas del Gobierno central en el Congreso de los Diputados.

"Sortu es hoy un partido legal y tiene todo el derecho a colaborar abstenerse u oponerse a un gobierno u otro; es parte de la democracia, pero eso no quita que buena parte de la sociedad piense que es importante que critiquen el uso de la violencia, principalmente de cara a los más jóvenes", ha dicho.

"Tienen la obligación de decir que el uso de la violencia es éticamente inaceptable y que no se puede utilizar como herramienta política para quitar la libertad y la vida a las personas", ha destacado.

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