Torpedo contra Facebook: la red social podría haber engañado a sus anunciantes

Facebook va cuesta abajo y sin frenos. Después del escándalo de Facebook Analytica, en el que se descubrió que dejó expuestos los datos de millones de personas para que fueran utilizados de manera subrepticia por la candidatura de Donald Trump –Fake News mediante- y de saberse que al menos 50 millones de cuentas habían sido hackeadas, ahora se conoce un dato demoledor que puede afectar a su línea de negocio: al parecer, Facebook podría haber inflado hasta en un 900% los datos de sus vídeos. ¿Por qué? Para robarle campañas de publicidad a la competencia.

Hace 3 años, Facebook anunció que se iba a volcar con los vídeos nativos, aquellos que se ven directamente en la sección de últimas noticias. Este cambio supuso que los usuarios dejaron de ver noticias y enlaces de medios de comunicación, para empezar a ver vídeos y más vídeos.

Ya hay accionistas de Facebook que piden abiertamente la cabeza de Mark Zuckerberg (AP Photo)

Facebook aseguró en su momento que el cambio se hizo porque los contenidos en vídeo resultaban más interesantes para los usuarios. Pero el verdadero motivo era la publicidad: un anuncio antes de la reproducción de un vídeo es más fácil de ser visto y por tanto, genera unos ingresos mucho mayores que otro tipo de publicidades.

La red social de Mark Zuckerberg se puso como objetivo superar al rey de los vídeos en Internet y una auténtica fábrica de dinero de origen publicitario: YouTube. Por eso, durante aproximadamente tres años, los usuarios de Facebook no pararon de ver vídeos y más vídeos cada vez que entraban. 

Facebook estaba tan interesado en convencer a las marcas de que sus vídeos eran muy populares, así que se inventó el número de reproducciones y el tiempo de visionado. Eso es lo que asegura Ars Technica basándose en un informe presentado por una serie de empresas que se consideran engañadas por Facebook a la hora de poner su publicidad.

Esa denuncia se inició por un artículo publicado en The Wall Street Journal en la que se afirmaba que Facebook había inflado esa información entre un 60% y un 80%. Tras una investigación de los afectados, esa cifra se multiplicó: según ellos la red social infló los datos hasta en un 900%.

El origen de esta sobreestimación se debe a una fórmula errónea con la que calculaban esta información. Tal y como informa Business Insider EspañaFacebook contaba a los usuarios que ignoraban el vídeo (aquellos que lo veían menos de tres segundos) como si lo vieran entero. Algo totalmente irregular en Internet, un medio en el que se mide absolutamente todo y en el que no valen las mentiras.

 Además, muchas marcas pagan por cada visualización de anuncio o por número de visualizaciones totales: si llegan a más de una determinada cifra, o pagan más o la campaña se retira, por lo que estaríamos ante una estafa en toda regla. 

El mismo medio señala que Facebook habría descubierto este problema hace un mes y medio y habría reconocido y corregido el error. Pero el fallo es tan grave y tan elemental, que cuesta creer que no lo hicieran a posta. Sobre todo si su objetivo era el de derrotar a la mismísima YouTube. 

Si se confirma el fraude, miles de empresas podrían solicitar una compensación a la red social, que además podría ser multada por una enorme cantidad de dinero, tanto En Estados Unidos como en Europa. De momento hoy Facebook pierde cerca de 3,33% de su valor en bolsa. 

Pero las marcas que se anunciaron en Facebook no son las únicas afectadas por este problema. Cuando Facebook anunció que iba a dar prioridad al vídeo antes que las noticias escritas, los medios de comunicación de Internet despidieron a miles de redactores para contratar a algunos editores de vídeo que realizaran clips con un guion simple para contar las noticias que los periodistas antes escribían. Sin embargo, este cambio no sirvió de nada, ya que aunque los medios publicaban más y más vídeos en la red social, la mayoría de los ingresos publicitarios derivados de ellos fueron a los bolsillos de Mark Zuckerberg y los suyos.


Puede que este penúltimo escándalo sea el clavo que sellé definitivamente el ataúd empresarial del creador de Facebook. Al menos, eso es lo que han solicitado un importante grupo de inversores de la compañía, que han firmado un documento exigiendo la dimisión del CEO. ¿Será éste su final?