"No es tolerancia ni libertad, es indiferencia", por Marta Flich

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Son muchos los que dicen “Es que yo digo las verdades a la cara, no tengo complejos”. No, no es que seas sincero, es que eres un maleducado.

Suelen ser los que siguen a los políticos que son macarras, que siempre quieren quedar encima de sus contrincantes, que los vejan y todos aparecen para reírles la gracia.

Como el macarra del colegio que terminaba siendo el protagonista por la inmadurez y el infantilismo propia de esa edad. Ese infantilismo que suele acabar cuando la vida da una bofetada y dice “Holi, estoy aquí”.

Pero muchos adultos siguen en ese plan, con un fenómeno fan por políticos que cada vez termina haciendo a la gente más influenciable. ¡No es bueno!

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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