Tiriki, la elefanta de 70 años deshidratada a la que obligan a trabajar en un festival budista

Los elefantes son tan protagonistas como cualquiera de los bailarines y portadores de antorchas que cada año participan en la fiesta Kandy Esala Perahera en Kandy, Sri Lanka. Un colorido y fervoroso festejo que este año ha saltado a los medios internacionales por las imágenes de una elefanta de 70 años en las que se ve el deterioro en el que se encuentra y pese al cual es obligada a desfilar durante horas .

Tikiri y su imagen esquelética se han convertido en símbolo de la protestas de quienes, como Save The Elephants, denuncian la situación en la que estos animales se encuentran en Sri Lanka y en Asia en general, según explican en su perfil en Facebook desde esta organización.

A sus 70 años, esta elefanta y otros 59 compañeros forman parte cada día del mencionado festival. Según Save The Elephants, lo hace en unas condiciones penosas y ocultando su estado a participantes, turistas y curiosos. “Tikiri se une al desfile temprano todas las noches hasta altas horas”, denuncian en su post. Así, cada día, “en medio del ruido, los fuegos artificiales y el humo” han de caminar muchos kilómetros “para que las personas se sientan bendecidas durante la ceremonia”.

Su aspecto es ese, demacrado, esquelético, pero “nadie ve su cuerpo huesudo o su condición debilitada, debido a su disfraz. Nadie ve las lágrimas en sus ojos, lastimadas por las luces brillantes que decoran su máscara, nadie ve su dificultad para caminar ya que sus piernas están encadenadas mientras camina”, continúa el texto de denuncia.

La imagen de esta elefanta de 70 años deshidratada se ha convertido en la imagen de denuncia del trato que reciben estos animales en Asia. (Foto: Perfil de Facebook de Save The Elephants)

Desde Save The Elephants reconocen el derecho de todo el mundo a creer, pero “siempre y cuando esa creencia no moleste o dañe a otra”. Se preguntan “¿Cómo podemos llamar a esto una bendición, o algo sagrado, si hacemos sufrir a otras vidas?”. Recuerda para acabar, que “amar, no hacer daño, seguir un camino de bondad y compasión, este es el Camino del Buda. Es hora de seguir”.

En un comentario a su propio post, la fundación que vela por el bienestar de los paquidermos ha pedido a los internautas que escriban o se comuniquen de alguna manera con el gobierno del país para parar esta “crueldad”. Las muestras de repulsa hacia lo que se ve en las imágenes compartidas del estado de Tikiri y las de solidaridad con ella no cesan en redes sociales.