El tintineo de llaves que derrocó al régimen comunista de Checoslovaquia durante la Revolución de Terciopelo

Alfred López
·3 min de lectura

Estamos acostumbrados a relacionar términos como ‘revolución’ o ‘derrocamiento’ con conflictos bélicos, revueltas callejeras, represión policial, derramamiento de sangre y un indeterminado número de víctimas.

Durante la Revolución de Terciopelo de 1989 el tintineo de las llaves derrocó de un modo pacífico al régimen comunista de Checoslovaquia (imagen vía Getty images)
Durante la Revolución de Terciopelo de 1989 el tintineo de las llaves derrocó de un modo pacífico al régimen comunista de Checoslovaquia (imagen vía Getty images)

Pero en la historia se han dado algunos casos muy concretos en los que una acción cívica y pacífica ha conseguido derrocar un régimen político, como fue el caso de la ‘Revolución de los Claveles’, del 25 de abril de 1974, en Portugal que acabó con la dictadura de Marcelo Caetano y en la que ningún militar implicado disparó ni un solo tiro y en los cañones de sus armas fue colocado un clavel (de ahí su denominación)

Otra de las grandes revoluciones pacificas fue la llamada ‘Revolución de Terciopelo’, que tuvo lugar en Checoslovaquia en noviembre de 1989 y que provocó el fin del comunismo soviético en esta república centroeuropea, propiciando la llegada de la democracia y, cuatro años más tarde, la escisión del país en dos naciones (República Checa y Eslovaquia).

La denominación ‘Revolución de Terciopelo’ fue acuñada por Rita Klímová, una activista política que había vivido parte de su juventud en los Estados Unidos (tras la invasión de Checoslovaquia por el ejército nazi durante la IIGM) y que regresó a este país con la llegada del régimen comunista.

Rita Klímová se convirtió en las primeras dos décadas del nuevo régimen prosoviético en una fiel seguidora de la doctrina comunista, pero tras la conocida ‘Primavera de Praga’, de 1968, se fue alejando cada vez más de esta ideología.

En 1989, cuando se inició la revolución cívica y pacífica en Checoslovaquia, Klímová tuvo un papel destacado como traductora al inglés todo lo que iba pronunciando en sus discursos públicos su amigo Václav Havel, un famoso escritor checo que encabezó las protestas (y que a partir de 1993 sería nombrado como primer Presidente de la nueva República Checa, cargo que ocupó a lo largo de una década).

Václav Havel se había convertido en uno de los impulsores y líder del llamado ‘Foro Cívico’ (Občanské fórum) y durante las concentraciones ciudadanas en Praga se dirigía a los presentes en checo, mientras que iba siendo traducido simultáneamente en inglés por su amiga Rita Klímová con el fin de que su mensaje llegara a toda la audiencia internacional.

Y fue durante una de aquellas traducciones en las que no encontró un mejor modo de trasladar las palabras de Havel al inglés (cuando este hacía al tipo de revolución pacífica que el pueblo checoslovaco había iniciado) cuando se le ocurrió definirla como ‘Velvet Revolution’ (Revolución de Terciopelo) denominación con la que pasó a la historia dicho levantamiento popular.

Pero otra de las claves de aquella revolución pacífica que se inició ocho días después de la caída del Muro de Berlín (y se llevó a cabo entre el 17 al 29 de noviembre de 1989) tuvo otro gran protagonista: las llaves.

No se sabe cómo se inició la costumbre, pero de repente, en las concentraciones multitudinarias de ciudadanos por las calles de Checoslovaquia (especialmente en Praga) empezaron a mover sus llaves al unísono todos los manifestantes, provocando un tintineo ensordecedor que se podía escuchar por todas partes. Cabe destacar que el primer día de concentración diez miel eran las personas manifestándose y diez días después se llegó a alcanzar los trescientos mil participantes.

Al igual que en otras protestas se utilizan cacerolas u otros utensilios para hacer ruido, la Revolución de Terciopelo destacó por el tintineo de las llaves. Según explican los expertos, se empezó a realizar como un modo de expresar a las autoridades comunistas que era hora de que abriesen la puerta a un cambio de régimen y aprovecharan para salir por la misma.

El gesto de mover las llaves y el sonido del tintineo de estas quedó como uno de los símbolos del derrocamiento pacífico provocado por el pueblo checoslovaco al régimen comunista.

Fuentes de consulta e imagen: Revolution 1989 de Victor Sebestyen / nytimes / time / gettyimages

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