¿Tienen los animales sentido del humor?

Javier Peláez
Célebre selfie del sonriente mono Naruto | David Slater, wikimedia public domain
Célebre selfie del sonriente mono Naruto | David Slater, wikimedia public domain

Durante muchos siglos el estudio de la Naturaleza se ha visto dominado por una visión antropocéntrica del mundo. La idea de que el ser humano era algo único, con características exclusivas, superiores y casi divinas, que lo distanciaban y diferenciaban de cualquier otra criatura del planeta, ha estado vigente hasta bien entrado el siglo XX. A pesar del giro copernicano que significó la evolución hace ya siglo y medio, la querencia a sentirnos especiales ha hecho que, hasta hace poco, creyéramos los humanos estábamos desconectados del reino animal.

Las últimas décadas nos han brindado investigaciones sobre conducta animal que han ido revelando en animales, características que se pensaban exclusivas del ser humano. Conceptos que se consideraban únicos del homo sapiens, como la inteligencia, la empatía, la consciencia o incluso el uso de herramientas, se han demostrado en diferentes especies y han dejado de ser características meramente humanas.

Por supuesto, aún quedan muchos reductos y características que todavía se consideran únicos de humanos, y el sentido del humor es uno de ellos. Ningún artículo científico, hasta el momento, ha demostrado esta capacidad en animales, sin embargo, para muchos expertos esto podría cambiar dentro de poco.

Contactamos con Antonio Osuna Mascaró, biólogo y especialista en conducta animal, con el que analizaremos la pregunta del título: ¿Tienen los animales sentido del humor?

Las ratas se ríen si les haces cosquillas
Las ratas se ríen si les haces cosquillas

“Para responder a esa cuestión, primero deberíamos definir humor o sentido del humor, y no es tan fácil como parece”, explica el biólogo. “No sabemos tanto de los animales como se podría pensar, pero sí hemos descubierto cosas interesantes: Sabemos que muchos animales son capaces de reírse. Los perros, muchos primates e incluso las ratas pueden reírse cuando le hacen cosquillas”.

No las podemos oír directamente, porque esos sonidos no entran en el rango de percepción auditiva de los seres humanos, pero sabemos que las ratas se ríen, concretamente se ríen emitiendo sonidos a 50 kilohercios, cuando los investigadores les hacen cosquillas.

El juego social es origen de la risa y del humor | imagen Pixabay
El juego social es origen de la risa y del humor | imagen Pixabay

Para conocer en profundidad el tema debemos conocer qué es la risa y por qué nos reímos, y no solo los humanos sino otras muchas especies. Por eso resulta importante saber que antes que el humor, hay que analizar el juego. El origen de la risa, el origen del humor, se encuentra en el juego, una actividad básica en incontables especies animales que ayuda a relacionarse y a aprender. “Existe una forma de juego concreta que es el juego social en donde tienes que hacer comprender a tu compañero que no estás tenso, que no eres un peligro para él. Cuando un animal inicia un juego social debe indicar a su compañero que sus acciones no son ofensivas, incluso si parece un ataque, debe quedar claro que no lo es”.

Ese gesto de juego se puede hacer de muchas maneras, mediante posturas, movimientos, sonidos, y dentro de esos sonidos aparece la risa. Nuestro biólogo nos pone un ejemplo: “Imagina que eres un chimpancé y que inicias una rutina de juego que consiste en simular un ataque por detrás a otro compañero chimpancé. El que inicia el juego debe dejar claro que es una ficción de ataque, que es un ataque inofensivo… debe indicar, con sus movimientos, posturas y sonidos, que es un juego, y ahí surge lo que conocemos como risa. El compañero, por su parte, también debe corresponder a ese ataque simulado con las mismas posturas y sonidos, indicando claramente que ha comprendido que no es un acto ofensivo sino un juego. La risa es uno de los componentes por el que muchos animales indican que sus actos no son violentos o suponen un peligro para su compañero de juegos”.

Esto es precisamente lo que observamos en la risa de las ratas. Las cosquillas no son más que una ficción de ataque que se hace para jugar y a las que corresponden unos sonidos: la risa.

Sin embargo aún no hemos llegado. Esto no es, todavía, lo que entendemos como sentido del humor. Para definir el humor, acudimos a la teoría más extendida: la idea de incongruencia. A un nivel básico, esta teoría dice que el humor surge cuando hay una inconsistencia entre lo que uno espera que suceda y lo que realmente sucede, y esto incluye herramientas cómicas como juegos de palabras, ironía y giros del destino.

Si trabajamos con esta definición de humor debemos concluir que, por el momento, no hemos podido demostrar que ningún animal tenga sentido del humor. Requiere un nivel cognitivo muy elevado, un gran dominio del lenguaje y sus dobles sentidos, y una gran capacidad de construcción y entendimiento.

No obstante, podría existir un asombroso caso en animales que sí se ajusta a estos requisitos. Hablamos de Koko, la célebre gorila de montaña que domina más de 2000 vocablos en inglés utilizando lenguaje de signos. Estas insólitas capacidades de Koko la han convertido en protagonista de docenas de estudios sobre comportamiento y cognición en primates, y sus cuidadores han documentado algunas de sus extraordinarias aptitudes.

Por ejemplo, es capaz de hacer bromas como atar los cordones de sus entrenadores y reírse cuando tropiezan. Pero, más asombrosas que su ingenio para idear y llevar a cabo bromas de este estilo, son algunas respuestas que la gorila ha dado a ciertas preguntas, demostrando además que es capaz de jugar con el lenguaje con lo que sin duda denominaríamos sentido del humor. En cierta ocasión le pidieron que dijese cosas “duras” y Koko respondió: Una roca… y trabajar. Esta respuesta indica claramente que puede jugar con el doble sentido de una palabra como “duro” aplicándolo a la dureza de una piedra y a una actividad como trabajar.

La gorila Koko y su amigo Robin Williams
La gorila Koko y su amigo Robin Williams

Para el biólogo Antonio Osuna hay que destacar que “alrededor de Koko hay mucho debate puesto que se trata de una sola gorila y la forma en la que se han llevado las investigaciones con ella es única y no puede extenderse al resto de su especie”. Además los trabajos no han tenido un control exhaustivo y los resultados obtenidos en un solo ejemplar no son los más adecuados para hacer una generalización.

Hay que añadir que determinadas especies que han crecido en cautividad y junto a la presencia activa de seres humanos, pueden mostrar capacidades que no se dan en sus congéneres en libertad. Por ejemplo, los bonobos no usan herramientas en la naturaleza, pero sí son capaces de hacerlo cuando están cautividad y los entrenadores les ponen un problema que lo requiera.

Por ello hay que especificar que lo que Koko es capaz de hacer no puede añadirse a la evidencia científica total de su especie, pero sí puede servir como una brújula hacia dónde deben dirigirse los estudios en este tema. No obstante, y aunque por el momento no podamos afirmar que exista otra especie que posea sentido del humor, Antonio Osuna se muestra muy positivo de cara a las próximas décadas: “es muy probable que el humor sea una de las cualidades que pronto dejarán de ser exclusivamente humanas. Estoy convencido de que pronto encontraremos una manera de comprobar si otras especies, con un alto nivel cognitivo, también son capaces de utilizarlo en su vida”.