¿Tiene la culpa Eton, el colegio de Boris Johnson y David Cameron, del Brexit?

No cabe duda que dos de los principales artífices del Brexit han sido David Cameron y Boris Johnson. El primero, convocando un referéndum para satisfacer a algunos sectores del partido conservador que apostaban por la salida de la Unión Europea. El segundo, apoyando la marcha e influyendo decisivamente, gracias a su enorme popularidad, en que el plebiscito acabara en ruptura.

Ambos líderes políticos tienen en común varias cosas: los dos son ‘tories’, los dos han llegado a ser primer ministro del país y finalmente los dos estudiaron en Eton, un exclusivo y elitista colegio que está en el punto de mira. Y es que cada vez más personas y medios culpan a este centro, fundado en 1440 y que ha educado a 19 primeros ministros del país, de que se haya producido el Brexit.

David Cameron y Boris Johnson. (REUTERS/Luke MacGregor/Files)

Dos artículos de antiguos alumnos, publicados en The Article y en NewStatesMan, profundizan en los fallos que comete la institución en la educación y ponen de relieve que quizás el prestigioso centro haya tenido una parte de responsabilidad.

Ambos coinciden en lo extremadamente competitivo y jerárquico que es el centro, unos valores que se transmiten a unos jóvenes estudiantes que luego quizás los van a usar en su vida diaria. Tal y como cuentan, la lucha por los premios y los reconocimientos es voraz, llevando a los niños a una infelicidad tal que hay mucha gente incapaz de lidiar con esa presión.

Harry Eyres en NewStatesMan revela que cuatro de sus contemporáneos se suicidaron al final de la adolescencia. “Te enseñan que has nacido para gobernar”, completa en The Article otro exalumno, que prefiere no revelar su identidad.

Añade además que si antes se preparaba a estos jóvenes para gobernar un imperio como el que tenía Reino Unido, ahora ese imperio se ha trasladado a la ciudad. Los estudiantes siguen recibiendo las mismas habilidades, el mismo despliegue de calidez y reticencia, la facilidad para afrontar las distintas situaciones sociales y la disposición para ser el centro de atención.

El resultado son personas con una gran confianza en sí mismas que se consideran líderes. ¿Por qué apoyan el Brexit? Porque realmente creen en la grandeza del país y que va a estar mejor solo que en la Unión Europea.

Colegio de Eton, fundado en 1440 (REUTERS/Eddie Keogh)

Valores férreos

Nada más llegar los estudiantes descubren lo profundamente individualista que es el centro. Cada uno tiene que aprender cosas tan básicas como llevar un aspecto impoluto o asistir a cada una de las clases sin instrucciones y a tiempo, ya que la puntualidad es fundamental.

Las jerarquías están muy marcadas y el mejor ejemplo posible es el club de los prefectos, una organización que presume de sus privilegios y que según Eyres se va pavoneando con sus ropas bordadas.

Otra de las características de esta elitista escuela es la enseñanza de una sensibilidad social extrema, que les permite cortejar a los ciudadanos y encandilarles, tal y como hizo Cameron o ha hecho Johnson desde que era alcalde de Londres.

Tras esa fachada encantadora, que conecta tan bien con las sociedades, se encuentra el gran deseo de gobernar. Eyres en este sentido habla de algunos talentos que son necesarios y que no abundan tanto en Eton como la humildad o la capacidad de escuchar a los demás.

Carteles a favor del Brexit (John Keeble/Getty Images)

La igualdad

También hay un factor muy a tener en cuenta sobre este exclusivo colegio. Es eminentemente masculino. Frente a una sociedad que cada vez demanda más la igualdad entre géneros, Eton siempre se ha caracterizado por ser una escuela para niños, aunque hay un grupo muy reducido de niñas (hijas de maestros fundamentalmente) que se han educado allí. Este contexto no parece ser el ideal para creer en la igualdad, más allá de que la educación recibida sea brillante.

Es difícil determinar hasta qué punto es responsabilidad de Eton el Brexit, lo que no cabe duda es que algunos de los valores que transmite han sido decisivos para situar a sus estudiantes en una posición ideológica que quizás no sea la mejor para el conjunto del país.