El Thyssen ondea en su patio la bandera de humo negro de John Gerrard

Imagen facilitada por el Museo Thyssen de la obra. EFE

Madrid, 2 dic (EFE).- Durante 24 horas y desde hoy, lunes, hasta el próximo 13 de diciembre en la entrada del Museo Thyssen ondeará una bandera que emite ininterrumpidamente hileras de humo negro (virtual), una obra del artista John Gerrard convertida en un símbolo de la sociedad y de su "voraz" consumo de energía.

Así lo ha explicado el artista durante la presentación de "Western Flag (Spindletop, Texas), 2017", obra que se expone en el patio de la institución coincidiendo con la celebración de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25) en Madrid.

Y el hecho de que esté en Madrid es casi "un milagro", según ha explicado su creador, ya que normalmente exhibirla "lleva un año".

En concreto, "Western Flag (Spindletop, Texas)" nació en 2017 para conmemorar el Día de la Tierra y en ella Gerrard recrea el mayor yacimiento de petróleo del mundo, Lucas Gusher -situado en Spindletop (Texas), abierto en 1901 y ahora agotado.

Y para ello ha utilizado imágenes en movimiento de este lugar y ha colocado en la parte central de la imagen un mástil que porta una bandera formada por humo negro en continua renovación. Por eso, durante su proyección continua la imagen va cambiando, por lo que nunca es lo mismo lo que el visitante contempla.

Pero, según Gerrard, la obra -que llega a Madrid de la mano de Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21)- no se trata de una imagen, sino de "información" sobre cómo la contaminación nos afecta. Una pieza de "5000 líneas de códigos" que el irlandés creó para una campaña de concienciación del Canal 4 británico.

Por eso para él esta bandera es también un recordatorio de la "lenta agresión ambiental dirigida a la biosfera, que augura el oscuro legado de la supremacía occidental y el colonialismo. Una violencia que es tan indefinida, oscura e creciente que es casi imposible capturarla en imágenes. Una violencia cuyo efecto sufrirán las generaciones venideras".

Por su parte, Francesca Thyssen-Bornemisza, fundadora y presidenta de TBA21, los artistas tienen la capacidad de "crear imágenes icónicas que representan el imaginario colectivo".

"Sus huellas en nuestra conciencia colectiva -ha añadido- tienen el potencial de instigar un discurso público de amplio alcance y contribuir a generar una respuesta cultural a la emergencia ambiental a la que nos enfrentamos hoy en día".

En este sentido, para Thyssen-Bornemisza el arte contemporáneo tiene la capacidad de transmitir mensajes "cautivadores" que "ayudan a comprender y empatizar con temas que de otro modo serían demasiado bastos, demasiado explosivos, o demasiado remotos para comprenderlos individualmente o a un nivel racional".