Un 'thriller' en el PP de Madrid

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Ayuso, Casado y Martínez-Almeida, en un acto.  (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Ayuso, Casado y Martínez-Almeida, en un acto. (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Sonrisas, abrazos, confidencias, aplausos... hasta algún tímido salto. De fondo, atruena el himno del PP y los simpatizantes, agolpados frente a Génova 13, gozan con la incontestable victoria de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de aquel 4 de mayo.

Si este artículo fuera una serie de televisión, aparecería un rótulo donde se leería “seis meses más tarde”. Acto seguido, se vería una situación completamente distinta a lo que sucedió aquella noche de mayo.

Porque aquella fotografía de unidad con Ayuso, Casado, García Egea, Martínez-Almeida, García Escudero y Camins parece ahora ciencia ficción. Hoy sería unidad “en apariencia” o, como sucedió en la Convención de Valencia, se verían caras de circunstancias. Eso sí, con música de tensión de fondo.

Este thriller versa sobre quién presidirá el PP de Madrid, aunque en realidad eso no es más que un Macguffin, porque lo realmente importante aquí son las listas electorales de los comicios de 2023, que decide el líder del partido.

Pablo Casado no quiere que ese poder lo concentre Ayuso como ya ocurrió cuando lo presidía Esperanza Aguirre, motivo por el que desde Génova se busca cualquier alternativa posible a la dirigente regional tras su anuncio de querer presidir el partido.

Y aquí entra otro de los personajes de la trama, ya que desde la dirección nacional alientan la posible candidatura de Martínez-Almeida, alcalde de Madrid.

La otra opción que plantean a Ayuso es que, si no quiere enfrentarse a su ‘partner’ madrileño, que acepte la llamada ‘tercera vía’, una persona que satisfaga las pretensiones de Sol y Génova.

Pero Ayuso insiste: “Quiero darle normalidad a una situación que se sucede por todo el país”. La presidenta madrileña se refiere así a lo que ocurre en autonomías como Galicia o Andalucía, donde Feijóo y Moreno, presidentes regionales, son también presidentes del partido regional.

Ella utiliza siempre un tono conciliador, pero deja frases que son claros mensajes a quien los quiera entender. Como por ejemplo, cuando insiste en que quiere que el congreso para elegir al presidente del PP de Madrid se celebre “cuanto antes”. Frase que se entenderá más adelante en esta trama.

También reclama “unidad”, pero la realidad es que, desde que a finales de agosto anunciara su intención de presidir el PP de Madrid, la formación se ha ido resquebrajando poco a poco hasta estas últimas semanas, donde se han vivido los momentos de mayor tensión interna.

El WhatsApp de Ayuso

Tras la Convención Nacional del PP en Valencia, parecía que las cosas se habían relajado y que entrábamos en la típica trama plana que te duerme en el sofá. Ayuso, compungida y emocionada, dejó claro que no quería competir con Casado por liderar el partido a nivel nacional.

Pero todo tomó un giro inesperado la pasada semana, que sin duda atrapará al espectador: varios medios publicaron que la presidenta madrileña tenía bloqueados en WhatsApp a varios dirigentes nacionales y regionales, entre ellos, al secretario general, Teodoro García Egea.

La lista, sin embargo, es más amplia. Según publicó este sábado el periodista de El Mundo Juanma Lamet, entre los bloqueados hay varios colaboradores del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, eventual rival de Ayuso en la lucha por presidir el PP de Madrid, origen de toda la disputa. Entre ellos estarían Ángel Carromero, director general de Coordinación de la Alcaldía, y Ana Pérez, presidenta de Nuevas Generaciones en Madrid.

A los ya mencionados, el diario ABC añadía, citando fuentes populares, el nombre del presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, aunque el entorno de Ayuso negaba dicho extremo. Este mismo periódico afirmaba, según fuentes cercanas a la presidenta regional, que Ayuso tiene dos móviles: “Uno para asuntos muy urgentes y otro para el resto. En el primero sólo habla con muy pocas personas de los asuntos más importantes y ahí no entra el secretario general del PP”, indica el rotativo. Según estas fuentes, García Egea “no tiene potestad para escribir a la presidenta regional. Quien puede hacerlo es el presidente del partido”.

Acusaciones de “ilegalidad”

Al capítulo del WhatsApp le sigue el de las informaciones filtradas a los medios de comunicación por parte de ambos ‘bandos’, que ayudarán a entender las declaraciones de Ayuso mencionadas al inicio de esta serie.

La primera, la referida a la fecha del congreso, que la presidenta madrileña quiere que se celebre lo antes posible. Según diversos medios, Ayuso quiere en marzo. Sin embargo, desde Génova, informa ABC, mantienen que se celebrará en mayo y que no hay más que hablar sobre este asunto.

Los afines a la presidenta madrileña, indica La Razón, creen que llevar el congreso más allá del mes de marzo sería “ilegal” porque contravendría los estatutos del partido, que obligan a que se renueve la directiva cada cuatro años, y que la actual lleva desde marzo de 2018.

Según este periódico, el entorno de Ayuso sospecha que las intenciones de Génova de retrasar el congreso buscan “mangonear” en la estructura madrileña, es decir, “hacer cambios dentro de la organización madrileña a fin de conseguir el mayor control posible del partido”.

Aquí se complica este episodio de la trama, ya que si las acusaciones del entorno de Ayuso fueran ciertas, no sería un movimiento menor por parte de la dirección nacional del PP.

El motivo: el funcionamiento de las primarias. En la primera vuelta votan los afiliados. Si uno de los dos candidatos supera el 50% de los votos y aventaja al segundo en más de 15 puntos, es proclamado presidente. Si no, hay una segunda vuelta en la que votan los compromisarios del partido. Y estos compromisarios estarían, en teoría, más cerca del ‘aparato’ del partido.

“A malas”, explica La Razón, “Génova puede intervenir en el censo, facilitar que se afilien «miles» por sorpresa o poner trabas a los afiliados”.

Llega un nuevo flashback en la acción. Viajamos a julio de 2018, concretamente al hotel Auditorium de Madrid.

Pablo Casado acaba de ser proclamado presidente del PP. Soraya Sáenz de Santamaría, su principal rival, había vencido en la votación de los militantes, pero la suma de los compromisarios de Casado y de María Dolores de Cospedal dio la victoria al actual líder del PP en la segunda vuelta.

Algo así le podría pasar a Ayuso que, conocedora de ello, ha dejado esta frase sobre las primarias: “Ir a las urnas nos hace más libres”.

La comida

Llegamos al último episodio conocido de esta serie.

Es jueves 28 de octubre. El lugar, la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol de Madrid. En un comedor de la sede de la Comunidad de Madrid vemos una mesa y dos comensales. A un lado, Isabel Díaz Ayuso. Al otro, José Luis Martínez-Almeida. Es la hora del almuerzo. Y de poner temas sobre la mesa.

No se sabe si sonaban violines y si estos eran estridentes, pero sí que se plasmaron las diferencias ya conocidas entre ambos, según informan diversos medios, que aseguran que la dirección nacional del PP conocía de este encuentro.

“Conversamos de muchos temas en esa comida, hablamos de nuestro modelo de partido en cada caso, de manera cordial y distendida”, ha explicado este jueves Martínez-Almeida.

Sin embargo, al alcalde y portavoz nacional del PP se le ve de todo menos distendido. Es más, cada día parece más harto de este asunto.

Cuando en septiembre comenzaron a preguntar a José Luis Martínez-Almeida por la candidatura de Ayuso, contestaba sonriente con un “no toca” y, acto seguido, explicaba lo unido que estaba a su compañera.

Los últimos episodios parecen haberle agriado el carácter al jovial alcalde madrileño, quien ha cambiado el tono de sus respuestas para mostrar su enfado por la situación.

Visiblemente tenso, Martínez-Almeida ha vuelto a invocar su ya clásico “no toca” pero con el ceño fruncido y sin sonreír, desmintiendo también haber dicho, como informa El Mundo, que no quiere que Ayuso presida el PP madrileño.

La tensión del alcalde madrileño es la que vive también el PP, cuyo thriller político se queda, de momento, en un final en suspenso pendiente de resolverse.

¿Cuántos episodios le quedarán a esta trama?

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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