May afronta primera gran cita electoral en plena tensión con Bruselas

Por Alfons LUNA
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El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, habla con unos partidarios el 4 de mayo de 2017 en Underhill Circus, en Oxford

La primera ministra conservadora británica Theresa May afrontó este jueves su primera gran cita electoral, unos comicios locales, en plena campaña por las parlamentarias del 8 de junio y en un contexto de crecientes tensiones con la Unión Europea (UE) a propósito del Brexit.

Estas elecciones locales, que por primera vez transcurrieron en plena campaña de unas generales, permitirán comprobar si la popularidad de May sigue intacta tras los primeros combates 'cuerpo a cuerpo' con Bruselas.

Los colegios electorales cerraron a las 22H00 (21H00 GMT), y los resultados se conocerán el viernes. Se ponían en juego casi 5.000 escaños en concejos de Inglaterra, Escocia y Gales, y varias alcaldías, entre ellas las de Mánchester y Liverpool, que por primera vez en la historia elegían a su primera autoridad municipal, como parte de un proceso de descentralización que arrancó en el 2000.

A nivel nacional, los sondeos de opinión mostraban a los laboristas de Jeremy Corbyn 20 puntos por detrás de los conservadores de May, y la incógnita era ver cómo se traduciría esa superioridad en la pelea por concejales y alcaldes.

May fue elegida por su partido en julio de 2016 en sustitución del dimitido David Cameron, y como líder y jefa de Gobierno no ha vivido más que unas pocas elecciones parciales aquí y allá, pero nada de la envergadura de unas elecciones locales o las parlamentarias de junio.

John Hess, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Nottingham, cree que el laborismo tendrá motivos de preocupación de cara al 8 de junio si baja su porcentaje nacional del voto. "May se está concentrando en los feudos laboristas", explicó a la AFP.

- May pide al país cerrar filas -

May sorprendió a todos con el adelanto de las elecciones nacionales, inicialmente previstas en 2020, y argumentó que necesitaba fortalecer su posición antes de iniciar las negociaciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La coincidencia de ambos comicios ha alterado la naturaleza de los locales, en los que, por lo general, se castiga al Gobierno nacional de turno. Así, el anterior primer ministro, el conservador David Cameron, perdió casi 500 concejales al poco de ganar las elecciones legislativas de 2012.

En un contexto dominado por el Brexit, los conservadores buscan congregar a los británicos tras la primera ministra y desprestigiar a un impopular Corbyn, mientras que los laboristas tratarán de centrar la lucha en asuntos locales.

En una comparecencia el miércoles ante Downing Street con ocasión de la disolución del Parlamento, May lanzó una retahíla de acusaciones contra la UE, denunciando que "políticos y funcionarios europeos han proferido amenazas al Reino Unido" de manera deliberada "para incidir en los resultados de las elecciones del 8 de junio".

El presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, rechazó este jueves las acusaciones. "Nadie quiere influir en la campaña electoral británica", dijo en rueda de prensa en Bruselas.

Y horas después, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió que las disputas sobre el Brexit podrían poner en peligro las conversaciones. "Esas negociaciones ya son bastante difíciles como tales. Si empezamos a discutir antes de que empiecen, se convertirán en imposibles", declaró en la capital belga.

"Los intereses son demasiado elevados como para dejar que nuestras emociones se desborden", añadió Tusk. "Para tener éxito, necesitamos discreción, moderación, respeto mutuo y la mayor benevolencia posible", advirtió.

Mike Quigley, candidato conservador al concejo del condado de Nottinghamshire, en el centro de Inglaterra, constató, en declaraciones a la AFP, que "normalmente, las elecciones locales se giran contra el Gobierno, pero el sentimiento a pie de calle es que este no es un año normal".

Lo confirmó Eddie Hardy, un jubilado de 73 años que acababa de votar en Birmingham y dijo a la AFP: "Toda mi vida he votado a los laboristas y por primera vez he votado a los conservadores".

En Escocia, políticamente dominada por el secesionista Partido Nacional Escocés (SNP), la lucha tendrá como tema de fondo la pretensión de celebrar un nuevo referéndum de independencia.

La joya de las elecciones en la región del norte será Glasgow, cuyo concejo lleva casi 40 años en manos de los laboristas y ha resistido hasta ahora el empuje nacionalista.

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