Los tesoros culturales de algunas de las 'joyas turísticas' que guarda Argelia

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Constantina, la tercera ciudad de Argelia, es apodada ‘la ciudad de los puentes colgantes’. La localidad está encaramada en una zona rocosa y rodeada de impresionantes desfiladeros. Es un destino cargado de historia, cerca de los restos romanos más bellos de Argelia. El periodista de Euronews, Cyril Fourneris, la descubre en el marco de su reportaje para el espacio Algeria Tomorrow.

Constantina es una de las ciudades más antiguas del mundo. Llegar hasta allí supone admirar la arquitectura de los puentes que atraviesan el río, y realizar un viaje por la historia de las civilizaciones, desde la antigua capital de Cirta, hasta la Argelia moderna.

En la animada y colorida medina, algunas de las casas son milenarias. Nos reunimos con el arqueólogo constantiniano Hocine Taoutaou.

"Estamos hablando de una ciudad que fue la capital de un reino númida a finales del segundo milenio antes de Cristo. Su poder se extendía desde la actual frontera marroquí hasta la frontera libia. En la ciudad de Constantina se puede leer la historia a través de sus restos arqueológicos, sus viviendas, su urbanismo... Todo está ahí, todo se conserva", declara Hocine Taoutaou, arqueólogo residente en Constantina.

Las tradiciones culinarias también se han conservado. Esta es una buena oportunidad para disfrutar de la comida típica y de especialidades como la djouzia, un dulce tradicional a base de miel y frutos secos.

"Aquí, en la ciudad de Constantina, todo es auténtico. Eso es lo que hace que esta ciudad sea tan rica... No puedo contenerme. Tal vez me coma otra porción de djouzia", advierte Hocine Taoutaou a Cyril Fourneris.

En busca de calma, tras la visita al bullicioso casco antiguo, nos detenemos en los refrescantes jardines del Palacio Ahmed Bey, una joya del arte árabe-musulmán. Un jardín policromado de 2 000 metros cuadrados relata los viajes de Ahmed Bey, figura de la resistencia contra la invasión francesa.

"Háblenos del Palacio Ahmed Bey", invita el reportero a Meriem Kebailia, directora del Museo Público nacional de Artes y Expresiones Culturales Tradicionales.

"El Palacio Ahmed Bey fue construido en 1826 por el último bey del beylicato de Argelia Oriental: Ahmed Bey. La arquitectura es de estilo morisco local. Contiene cuatro pabellones y dos jardines: el Jardín de las Palmeras y el Jardín de los Naranjos", explica Meriem Kebailia.

"Constantina siempre ha sido una meca cultural en Argelia", sugiere el periodista.

"Sí. Constantina siempre ha sido un crisol de civilizaciones y un centro de influencia cultural. Hoy, el Palacio es un Museo Nacional de Artes y Expresiones Culturales tradicionales, cuya misión es transmitir estas tradiciones", afirma la directora del Museo Público nacional de Artes y Expresiones Culturales Tradicionales.

Los visitantes de Constantina también podrán visitar la mezquita del Emir Abdelkader, una obra maestra de la arquitectura islámica africana, con capacidad para 15 000 personas, cuyos minaretes acarician el cielo a más de 100 metros de altura.

Nos dirigimos hacia el sur, a la provincia de Batna, capital de los montes Aurés, testigo del paso de la civilización romana.

El sitio mejor conservado es sin duda el de Timgad, apodado la ‘Pompeya africana’. Una maravilla del urbanismo romano, reconocida por la UNESCO y preservada del turismo de masas.

"Aquí, el visitante puede pasear, caminar a través del tiempo. Puede pasar por las termas y la biblioteca, de camino al foro. Puede experimentar momentos del pasado", señala Asma Ghenam, jefa del Departamento de Desarrollo del Patrimonio en la Dirección de Cultura de Batna.

Los antiguos habitantes dejaron muchos objetos y mosaicos en el lugar. Ahora, reunidos en un museo, dan testimonio de la filosofía de esta ciudad, dedicada al retiro de los soldados romanos.

"Hay una inscripción aquí, en el foro, que resume la vida en Timgad. En la inscripción se pueden leer las siguientes palabras: ‘Venari, Lavari, Ludere’. ‘Cazar, tomar un baño, jugar’. Esta es la buena vida para los que dieron esplendor al Imperio Romano", concluye Asma Ghenam.

Un centenar de kilómetros más al sur, a las puertas del Sáhara, se encuentra uno de los más bellos lugares turísticos del país: el majestuoso cañón de Ghoufi. Desde los tres ‘balcones’ que componen el circuito turístico, se tiene una vista inigualable sobre el trabajo de la naturaleza, y sobre cientos de casas trogloditas que desafían al tiempo. Los más deportistas pueden hacer una excursión por el cañón, a lo largo de un río salpicado de árboles frutales, cultivados por la población local.

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