Teodoro, el insurgente de las eléctricas: “el sol no engaña, las compañías sí”

Teodoro, con sus placas solares, en la azotea de su casa de Puerto Real, (Cádiz). Foto Fernando Ruso
Teodoro, con sus placas solares, en la azotea de su casa de Puerto Real, (Cádiz). Foto Fernando Ruso

En la azotea de Teodoro llueve todos los días dinero. Desde que amanece hasta el ocaso, el sol que baña sus placas solares alimenta de electricidad toda su casa. “Es como… magia”, explica con admiración el jubilado, nacido en Puerto Real, un municipio de la Bahía de Cádiz en el que hay tanta luz como ganas tiene el puertorrealeño de ahorrar dinero en la factura. A sus 68 años este gaditano ha conseguido ser independiente de las energéticas gracias a la instalación de unas placas fotovoltaicas. Ahora hace de embajador entre sus amistades, “pero la gente no se atreve por miedo”. A ellos les dice: “el Sol no engaña, las compañías sí”.

La familia de Teodoro es de Aragón y Cataluña —“zonas de poco sol”, apunta— quizá por eso habla con un acento poco frecuente en su Puerto Real natal. Estudió Ingeniería Técnica Electrónica, aunque nunca ejerció. “No me gustaba, ni la carrera ni el oficio; entré en ese ámbito porque le veía futuro a la electrónica”, explica el gaditano, que acabó trabajando en una asesoría laboral.

Aunque gusanillo de la electrónica siempre estuvo allí, “no tanto en la electrónica en sí como en la informática, o la parte en la que ambas se mezclan, como la domótica, la robótica o la energía”, advierte. Por eso ha seguido siempre de cerca los avances en estos campos y las fotovoltaicas nunca le resultaron algo ajeno.

Teodoro fue el primer vecino de Puerto Real en instalar placas fotovoltaicas. Foto Fernando Ruso
Teodoro fue el primer vecino de Puerto Real en instalar placas fotovoltaicas. Foto Fernando Ruso

“Soy un entusiasta, me parece magia, me gusta todo lo que está por venir”, asegura Teodoro, al que sus vecinos de Puerto Real llaman Manolito o Macario, por ser un hombre enjunto y pequeño. Hace años le operaron para ponerle una prótesis de cadera y por eso se mueve con lentitud, aunque firmeza, por las terrazas de su casa, un imponente inmueble de 350 metros cuadrados de solar en los que hay edificadas dos plantas y varias azoteas.

Hace años, un amigo, que se dedicaba a la instalación eléctrica, le dijo que sus azoteas le darían dinero. “Aquí puedes tener una buena inversión: la energía fototovoltaica va a ser el futuro”, le explicó. Y Teodoro se quedó mascullando esa idea hasta que el Gobierno anunció hace un año el final del impuesto al sol y Teodoro instaló sus primeras placas fotovoltaicas.

Pionero en su pueblo

Como fue el primer vecino de Puerto Real en instalarlas pagó la novatada y tuvo que esperar 50 días hasta que el ayuntamiento le concediera los pertinentes permisos. En paralelo, inició la solicitud de subvención ante la Junta de Andalucía, que aportó el 40 por ciento de la inversión: unos 11.000 euros en total.

Dos facturas de agosto con un año de diferencia, antes y después de instalar las placas. Foto Fernando Ruso
Dos facturas de agosto con un año de diferencia, antes y después de instalar las placas. Foto Fernando Ruso

En octubre del año pasado, empezó a exprimir el sol. Y sus facturas bajaron notablemente. “De pagar 107 euros a apenas 20”, presume el sexagenario. Aunque en el futuro espera pagar todavía menos. “Estoy pendiente de que las compañías implementen el conocido balance cero, aprobado en Consejo de Ministros el pasado mes de abril, y que hará que solo tenga que pagar la parte fija de la factura”, detalla Teodoro.

Toda factura tiene una parte fija, la del contrato; y una parte variable, la del consumo. En el momento actual, Teodoro paga la parte fija y lo poco que consume de la red eléctrica; en el futuro, el de Puerto Real pagará solo la parte fija, dado que lo que él es capaz de generar supera a su consumo. Todo su excedente se vuelca a la red eléctrica. “Se lo regalo”, explica didáctico.

Teodoro sigue a través de una aplicación en su móvil la evolución de la energía generada con sus placas. Foto Fernando Ruso
Teodoro sigue a través de una aplicación en su móvil la evolución de la energía generada con sus placas. Foto Fernando Ruso

—La regala, ¿literalmente?

—En el futuro me pagarán como máximo lo que yo consuma, pese a que yo genere mucho más. No es un negocio para mí. Si vendo 20 y consumo ocho no me van a pagar doce. Lo justo sería que me lo pagasen, porque le estoy regalando dinero a las compañías, pero es lo que dice la ley. Será difícil que cambie la ley.

Teodoro subiendo a la azotea en la que tiene instaladas las placas. Foto Fernando Ruso
Teodoro subiendo a la azotea en la que tiene instaladas las placas. Foto Fernando Ruso

En su teléfono móvil consulta el balance en tiempo real. En el momento de la entrevista, pasadas las doce de la mañana, el sistema está cargando las baterías, una vez que las cargue, toda la energía se le está regalando a la red eléctrica. “A lo largo del día se ha vendido 0,36 kilovatios y se ha comprado 0,12 kilovatios”, especifica con rigor Teodoro, al que le van llegado alertas con noticias sobre la energía fotovoltaica.

Ocho años de amortización de la inversión

En siete u ocho años tiene pensado amortizar la inversión: unos 7.000 euros, descontando la aportación de la Junta de Andalucía. Aunque su plan pasa por acortar esos plazos, vendiéndole la electricidad a los inquilinos a los que tiene arrendados tres pisos anexos a su vivienda. Pero antes, debe cambiar la ley para que de un sistema de placas puedan abastecerse varios contadores.

Teodoro instaló sus placas hace un año, cuando el Gobierno anunció el final del impuesto al sol. Foto Fernando Ruso
Teodoro instaló sus placas hace un año, cuando el Gobierno anunció el final del impuesto al sol. Foto Fernando Ruso

Entretanto, Teodoro está ejerciendo de embajador de la energía fotovoltaica entre sus amistades. “Pero la gente todavía no se lo cree, tienen miedo a quedarse sin luz —explica el gaditano—, y eso jamás sucede”. “Hasta mi mujer me decía que estaba loco y ahora es ella la que está loca de contenta por lo poco que pagamos”, resuelve el jubilado.

Teodoro interrumpe la entrevista para enseñar las curvas de consumo y de generación de electricidad. En ellas se ve de una forma intuitiva cómo el saldo le beneficia. También enseña una hoja de cálculo con un histórico de su consumo y el gasto. En apenas un año todo se reduce drásticamente. Y Teodoro esboza una leve sonrisa de autosatisfacción.

—¿Le complace?

—Sí. Aparte de una inversión que te ahorra mucho dinero, contribuyes a que haya menos contaminación.

En Puerto Real hay sol más de 300 días al año. Por eso Teodoro lamenta que el fin del impuesto al sol no hubiese llegado antes. “Era una tontería —defiende—, creo que el PP tenía el cerebro comido por las grandes eléctricas y eso fue un impedimento para que esto se desarrollara al nivel de otros países europeos. Se ha ido Rajoy y esto va cuesta arriba”.

En Puerto Real, Teodoro disfruta de más de 300 días de sol al año. Foto Fernando Ruso
En Puerto Real, Teodoro disfruta de más de 300 días de sol al año. Foto Fernando Ruso

—¿No le da miedo de que cambie el Gobierno?

—No, porque hay una directiva europea que pone cuotas de energías renovables y plazos para que se cumplan.

Nueva convocatoria de ayudas

La Junta de Andalucía, a través de la Agencia Andaluza de la Energía, ha reabierto las subvenciones para el autoconsumo fotovoltaico en hogares y empresas. Desde Quantum Energía Verde, la empresa especializada que instaló las placas a Teodoro, explican que este tipo de incentivos tenían una gran demanda, pero los fondos se habían agotado.

La primera línea anunciada por la Junta es la de las ayudas al autoconsumo eléctrico de particulares, empresas y entidades públicas, que dotadas con 3,7 millones de euros. La segunda está específicamente destinada a pymes para la eficiencia energética en sus edificios, a la que se han destinado 4,3 millones. En total, son ocho millones de euros adicionales, que se suman a los 28,4 que ya se han destinado a estos dos conceptos (16,4 para el autoconsumo y 12 para la eficiencia energética en pymes) y que ya se agotaron entre junio del año pasado y enero de este año.

Teodoro no descarta instalar más placas en el espacio que aún tiene disponible en su azotea. Foto Fernando Ruso
Teodoro no descarta instalar más placas en el espacio que aún tiene disponible en su azotea. Foto Fernando Ruso

Estas ayudas, explican desde Quantum, solo están pensadas para primeras viviendas, aunque no es obligatorio ser el propietario de la misma. En total, para particulares, se subvenciona el 40 por ciento del total de la inversión. En el caso de las empresas, este porcentaje puede oscilar entre el 40 y el 45 por ciento.

Con el dinero que lleva ahorrado está acometiendo obras de reforma en su casa. Aunque su mujer advierte que ya no quiere más placas, que Teodoro tiene la casa llena de cables. Por ahora, la partida la va ganando él.

A los indecisos, aconseja: “Que apuesten, que no tengan miedo, que esto es el futuro; que el Sol no engaña, pero las compañías eléctricas sí”.

Teodoro, el insurgente de las eléctricas. Foto Fernando Ruso
Teodoro, el insurgente de las eléctricas. Foto Fernando Ruso
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