O Teo o Pablo

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El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, y el presidente del PP, Pablo Casado, en una foto de archivo. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, y el presidente del PP, Pablo Casado, en una foto de archivo. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

La histeria de Pablo Casado, la agresividad de sus intervenciones y la pérdida de imagen como partido institucional del PP, preocupa entre los barones regionales. Si salen reforzados en las elecciones —Castilla y León y Andalucía— podrían montar un “Perbes” a Casado, pidiéndole que elija o la cabeza de Teodoro García Egea, el hombre que controla vida del presidente del PP, o la suya propia, ahora que el joven líder está más debilitado tras haberse equivocado en sus apuestas más personales: Cayetana Álvarez de Toledo e Isabel Díaz Ayuso.

¿Qué le pasa a Pablo Casado, por qué dice esas barbaridades, saltando todas las líneas rojas? Que si a los niños no se les deja ir al baño en Cataluña porque no hablan castellano, que si los socialistas son tan malos que no felicitan la Navidad a las familias, que si “¿qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma una responsabilidad?”. La respuesta es sencilla.

“Está histérico, desbordado. Entre Díaz Ayuso, Cayetana y Vox le asfixian. Pero sobre todo, sigue entregado en brazos de Teo, un tipo bruto y corto. Me refiero corto a qué solo sabe jugar a corto” responde una fuente del PP, casi susurrando, preocupada por la persecución que Egea ha iniciado, en busca de las filtraciones y de los simpatizantes de Ayuso o de Cayetana. “Se nos está pidiendo que elijamos bando, y no se trata de eso porque la guerra interna no conduce a nada”, apunta una de las señorías populares.

Que el PP se ha echado al monte, arrastrado por Vox, es una realidad, pero a Casado se le ponen las cosas mucho más feas

Que el PP se ha echado al monte, arrastrado por Vox —lo de Macarena Olona llamando fea a Yolanda Díaz y perros rabiosos a los sindicatos es una muestra de por donde van a ir las cosas en la campaña andaluza y a la vuelta de las Navidades—, es una realidad, pero a Casado se le ponen las cosas mucho más feas incluso que a Yolanda Díaz.

“La convocatoria de las elecciones de Mañueco en Castilla y León le puede salir bien o mal. Pablo no se da cuenta de que si Mañueco gana y tiene que integrar a Vox para gobernar, y luego le sucede lo mismo a Moreno Bonilla, los barones le pueden montar un Perbes. Ninguno —salvo Ayuso, que es el monstruo que él ha creado— es partidario de que sigan las broncas internas que llegan desde Madrid. Deterioran electoralmente, como se está viendo” explica un exconsejero de Mariano Rajoy, asombrado de los sucesos. Pero para los jóvenes, ¿qué es Perbes?

La casa de Fraga

En ese pueblo de A Coruña tenía la casa Manuel Fraga. A finales de agosto de 1989, allí se plantaron Juan José Lucas, Rodrigo Rato, Francisco Álvarez Cascos y Federico Trillo. ¿Objetivo? Convencer a Fraga de que había que nombrar presidente a Aznar. El partido venía del enorme fracaso de Hernández Mancha el breve como heredero, que derrotó nada menos que a Miguel Herrero de Miñón en la lucha por el liderazgo en el VIII Congreso siendo elegido por los compromisarios-.

Tras los dos años con Mancha al frente, Fraga tuvo que volver y refundar el partido en el IX Congreso, donde cambió de AP a PP. Pero volvía con la intención de colocar a Isabel Tocino. Tras el encuentro en Perbes, a Fraga le convencieron de que el presidente de Castilla y León, José María Aznar, debía de ser el próximo jefe. Y Aznar lo fue. Se oficializó así el dedazo como método para elegir presidente en el partido. De hecho, Aznar designó a Rajoy también a dedo.

¿Barones como Núñez Feijoo, Moreno Bonilla o Mañueco aguantarán a Casado, su estrategia y sus enfrentamientos con Díaz Ayuso?

Explicados someramente los hechos de hace más de treinta años, quienes tienen memoria y quienes la están aprendiendo, estudiando aparatajes internos del partido —no solo los de Génova sino los de las provincias— se preguntan ¿barones como Núñez Feijoo, Moreno Bonilla o Mañueco aguantarán a Casado, su estrategia y sus enfrentamientos con Díaz Ayuso? Aunque la presidenta de la Comunidad de Madrid hace votos cada día para dinamitar sus buenas perspectivas electorales— lo de acusar a los sanitarios madrileños de boicotear la sanidad en estos momentos es otra barbaridad que los de Casado esperan que le pase factura— y no es santo de la devoción de ninguno de los otros presidentes autonómicos -por insolidaria y desbocada en la búsqueda del liderazgo- también tienen claro que Casado tiene que cambiar de entorno.

Los “vigilantes” de Egea

“Teodoro Garcia Egea no nos ofrece ningún respeto; aparte de que se está volviendo también un ‘piradito’. Lo de Cayetana y Ayuso le tiene desquiciado. Pablo solo le escucha a él ¿Por qué se ha enfrentado a Isabel, si de todas formas va a ganar en Madrid y será presidenta del partido? Por los temores y los celos de Teodoro contra Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez (MAR). Pero es que Ayuso terminará triturando al propio Rodríguez. Y en el camino nos hemos cargado a un alcalde, José Luis Martínez-Almeida. Tanto como portavoz como alcalde”, explica una señoría que llega a Madrid cada lunes tarde para alucinar con los hechos y el ambiente de Génova.

Miran hacía atrás cuando se abre la puerta del café en el que charlan con algún periodista. Es el temor a García Egea

“Teo ha puesto vigilantes a todo el mundo. O estás con él o contra él. No se puede conciliar con los saludos a Ayuso, y mucho menos con Cayetana, sobre la que tiene un complejo intelectual brutal. Pero no le dijo con suficiente autoridad y fuerza a Pablo que no la escogiera, que era un verso suelto. Otros sí que se lo dijeron, pero Teo influye en Casado solo en ocasiones. Ahora, es capaz de inventar lo que sea para no perder poder en los alrededores del presidente. Solo los barones del Partido Popular pueden ponerle freno. Y es que es muy desagradable, y desgasta, que solo piensen en clave madrileña”, explica un diputado castellano.

Lo curioso es que todos los consultados para este artículo —salvo los mayores que están ya fuera y ven el deterioro desde fuera—, hablan bajito, casi susurrando. Ya sea por teléfono o en las citas en el corazón de la capital, lejos del Congreso lo más posible. Y miran hacía atrás cuando se abre la puerta del café en el que charlan con algún periodista. Es el temor a García Egea.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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