Tensa calma en Libia a la espera de la decisión del mariscal Hafter

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EFE/EPA/MINISTRY OF FOREIGN AFFAIRS PRESS SERVICE HANDOUT

Trípoli, 14 ene (EFE).- La población libia contiene la respiración y el país espera en medio de una tensa calma la decisión del mariscal Jalifa Hafter, que el lunes abandonó Moscú sin aclarar si aceptará el alto el fuego propuesto por Rusia y Turquía tras más de diez meses de combates que han segado la vida de más de 1.500 personas y obligado a desplazarse a más de 100.000.

El alto el fuego sí fue aceptado por el líder del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), que igualmente viajó el lunes a la capital rusa para entrevistarse con el presidente Vladimir Putin, principal mediador en un conflicto que se recrudeció el pasado abril tras la decisión de Hafter, hombre fuerte de Libia, de emprender el asedio a la capital.

El mariscal logró la semana pasada romper las defensas de la localidad de Sirte, 400 kilómetros al este de Trípoli, y progresar hacia la ciudad-estado de Misrata, aliada del GNA y último duro defensivo de la capital.

Tropas bajo el mando de Hafter, que tutela el Parlamento electo y el gobierno no reconocido de Toubruk, lograron situarse a las puerta de la ciudad abandonada de Abu Grain, a solo 100 kilómetros de Misrata, una victoria estratégica y un avance esencial para su objetivo final.

"Hafter se resiste a parar porque tiene ganada la iniciativa. Sabe que ahora es su momento", explica a Efe una fuente militar europea.

PRESIONES DE TURQUIA

Hafter abandonó Moscú bajo las presiones del presidente turco, Racep Tayeb Erdogan, quien este martes volvió a advertir al LNA que sus tropas, desplegadas en el país norteafricano, "le darán una lección" si mantiene su ataque el gobierno aliado en Trípoli.

"Si los ataques del golpista Hafter contra el pueblo y el gobierno legítimo de Libia continúan, no nos abstendremos de enseñarle la lección que se merece. Es nuestro deber proteger a nuestros hermanos en Libia", dijo Erdogan en un discurso ante los diputados de su partido en el Parlamento, citado por la prensa árabe.

Turquía fue la semana pasada el primer estado en oficializar su injerencia en Libia al anunciar el envío de tropas al país, en la que también luchan mercenarios privados procedentes de diversos países, en particular Chad y Sudán, pero también rusos.

Además del apoyo de Turquía, que ha enviado drones desde el primer día en que se recrudecieron los combates, el GNA cuenta con el apoyo financiero y militar de Catar e Italia, y el apoyo político de la ONu y de la mayor parte de la Unión Europea.

Hafter, por su parte, cuenta por su parte con el apoyo político, militar y financiero de Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que sostiene su aviación, y el respaldo diplomático de Francia y Estados Unidos.

CONFERENCIA EN BERLIN

En este contexto, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, pidió a las partes implicadas "tiempo" y expresó su deseo de que el acuerdo sea el primer paso para recuperar las negociaciones y retomar la Conferencia de paz de Berlín, prevista para el 19 de enero.

"Espero que su decisión sea positiva", agregó Lavrov sobre el acuerdo que prevé la creación de una comisión militar para determinar una línea de contacto entre las partes beligerantes y adopción de medidas para estabilizar la situación tanto en Trípoli como en otras ciudades.

Jaled al Masri, jefe del Consejo el Estado, órgano vinculado al GNA, insistió en que este había firmado el acuerdo de sin condición alguna.

"Lo hemos firmado para demostrar al mundo que nuestra voluntad se deriva de nuestro pueblo y no de las capitales árabes que rechazan el alto el fuego. Hemos preferido firmar antes en repeler la agresión", dijo Al Mashri antes de rcalcar que el alto el fuego incluye todo el territorio libio, no solo Trípoli.

Asimismo, subrayó que no hubo conversaciones directas entre las dos partes rivales en Moscú y señaló que hay "hay detalles técnicos complicados que no se han tratado aún".

Mohamad abdel Kader