Tenía Alzheimer pero la empresa en la que trabajaba siguió apostando por ella

A menudo se observan casos en los que el mundo de la empresa está deshumanizado y suelen poner sus intereses por delante de los de sus empleados. Sin embargo, una tienda de la compañía inglesa de supermercados, Sainsbury, localizada en Kenton rompió con este estereotipo tras ayudar de manera desinteresada a una trabajadora que padecía Alzheimer.

Esta inspiradora historia salió a la luz gracias a una publicación de su hijo, Doron Salomon, de la que se hizo eco The Independent y en la que explicó con detalle el trato que recibió su madre desde que fue diagnosticada con dicha enfermedad en 2013.

La madre de Doron Salomon ataviada con el uniforme de la compañía. Foto: Facebook

“Cuando mi madre comenzó a mostrar signos, ella trabajaba como contable. Antes de todo esto ella era una persona muy organizada y muy buena con las cuentas, pero después de la enfermedad era obvio que ya no estaba capacitada para hacer su trabajo con eficacia”, escribió Solomon.

La compañía podría haber prescindido de sus servicios, pero lo que hizo fue alentarla, darle la oportunidad de seguir sintiéndose una persona de provecho, aunque sus facultades se fueran mermando poco a poco. Debido a su incapacidad para continuar como contable, se tomó la decisión de que ocupara el puesto de recolectora, un trabajo en el que buscaba los productos de los pedidos para que fueran entregados a los clientes.

Una enferma de Alzheimer observa una foto familiar. Foto: Getty Images.

“Sainsbury ha visto a mi madre deteriorarse hasta el punto de que todos los días durante el último año ella entraba a la tienda confundida, como si nunca hubiera estado allí antes. En esos momentos, ellos siempre han estado a su lado, asegurándose de que ella fuera feliz y de que se sintiera valorada”, prosiguió.

El compromiso de la cadena de supermercados fue total y llegaron a adaptarse a las necesidades de su empleada hasta tal punto en que llegaron a crear un puesto que nunca antes existió: limpiadora de cajas.

“A lo largo de todos estos años, Sainsbury nos ha dado todo tipo de facilidades: le cambiaron los horarios, pusieron a compañeros a trabajar junto a ella para ayudarla, mantenían reuniones periódicas con mi padre para ver cómo podían ayudar cuando las cosas se ponían peor, e incluso se inventaron un puesto de trabajo que no existía como limpiadora de cajas. Para mi madre, limpiar las cajas se convirtió en el trabajo más importante del mundo. El sentido de autoestima y orgullo ha ayudado innegablemente con aspectos de su Alzheimer”, señaló Salomon.

Un enfermo de Alzheimer y su esposa. Foto: Getty Images.

El trato de la compañía sensibilizó a Salomon y a todas aquellas personas que comentaron en su publicación. Incluso un portavoz de la conocida cadena de supermercados justificó la compasión demostrada con un escueto mensaje.

“La madre de Doron era una colega muy querida y una inspiración para todos nosotros. Queremos agradecerle todos sus años de servicio y desearle todo lo mejor para el futuro”.

Se trata, sin duda, de un ejemplo de humanidad encomiable que quizás sirva para que la compasión y la empatía sean características irrefutables en el mundo corporativo.

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