¿Tendremos una base en la Luna para 2030? Me temo que no…

Llevamos varias semanas con una canción de fondo cuya melodía suena estupendamente pero si te preocupas de analizar un poco la letra, comprobarás que tiene muchas carencias. La Agencia Espacial Europea (ESA) instalará una base permanente en la Luna para el año 2030. Lo habréis escuchado seguro… cientos de medios de comunicación se han hecho eco de la noticia y han publicado notas de prensa con preciosas infografías como las que observáis en este artículo.

No es un rumor inventado, ni un fake o una broma… La noticia parte de la propia Agencia espacial que durante los últimos meses ha publicado el anuncio en su web en numerosas ocasiones. El resto de medios de comunicación tan solo se han dejado llevar por el entusiasmo y, sin preocuparse por consultar o analizar la situación real, han publicado una y mil veces el anuncio de que tendremos una base lunar en apenas 15 años.

No me malinterpreten, como a cualquier amante de la exploración espacial la noticia me parece estupenda sin embargo antes de lanzar las campanas al vuelo y abrir botellas de champán sería conveniente estudiar si el anuncio de la ESA es realista o se trata simplemente de una declaración de intenciones sin demasiado fondo.

Para analizar la noticia me he puesto en contacto con el astrofísico y divulgador científico Daniel Marín, uno de los mayores expertos en temas espaciales que existe en la red mediante su blog Eureka, quien comparte las mismas dudas sobre la posibilidad de una base lunar permanente para esa fecha.

Lo que hemos hecho es recopilar los elementos necesarios para construir una base lunar permanente y hemos comprobado si la ESA dispone de ellos o al menos podría disponer en los próximos años. Esos fundamentos los hemos enumerado en cuatro puntos:

1)      Un cohete lanzador

2)      Una nave tripulada

3)      Un módulo de descenso

4)      El dinero necesario

Desgraciadamente, a día de hoy la Agencia Espacial Europea no dispone de ninguno de esos cuatro elementos. Sintiéndolo mucho, esta es la cruda realidad.

Empecemos por el cohete, porque evidentemente necesitamos un cohete, y además no nos sirve cualquiera. Actualmente, el lanzador con el que cuenta la ESA es el célebre Ariane 5 que, aunque está dando muy buenos resultados, apenas es capaz de poner 25 toneladas de carga útil en órbita baja. Algo que a todas luces resulta insuficiente si tenemos en cuenta que el Saturno V, el cohete que llevó a los astronautas del programa Apollo hasta la Luna, desplazaba 150 toneladas de carga útil (y eso que solo se utilizó para llevar personas en un viaje de ida y vuelta).

Es cierto que ESA se encuentra desarrollando la nueva versión de su lanzador, pero el problema seguirá siendo el mismo puesto que el futuro Ariane 6 no incrementa la capacidad de carga útil de su predecesor.

Ni siquiera un acuerdo de colaboración con otras agencias podría salvar este gran obstáculo puesto que la NASA tampoco cuenta actualmente con ningún lanzador operativo (recordemos que los astronautas utilizan las Soyuz rusas para llegar hasta la ISS).

Podemos intentar buscar algún atisbo de esperanza pensando en el nuevo y flamante SLS Block 2 de la NASA pero tampoco salen las cuentas. Por varios motivos: porque aún es un proyecto que tardará muchos años en hacerse realidad (si es que finalmente llega a conseguirse), porque la NASA tiene fijado su objetivo en Marte y sobre todo porque no parece probable que la Agencia estadounidense construya su nuevo lanzador y luego se lo preste a la ESA para volver a la Luna, mucho menos teniendo en cuenta que hace tan solo unos años cancelaron su propio programa lunar Constellation.

El segundo elemento es aún más conflictivo: Ni ESA, ni siquiera NASA, cuentan con una nave tripulada en funcionamiento ya que la futura Orion de NASA aún está en desarrollo. Si seguimos con nuestro triunfal optimismo y los europeos consiguieran convencer a los estadounidenses de que les dejasen su Orion para ir a la Luna, también tendríamos varios obstáculos puesto que además deberían convencerles para que realizaran una versión de esa nave con las necesarias características lunares.

Otra opción, también complicada, sería ponerse en contacto con los rusos y pedirles su nave PTK-NP, pero volvemos a los mismos problemas: Aún no se ha construido, no está diseñada para la Luna y además hay que sumar las dificultades de las negociaciones con Rusia (que son predeciblemente más intrincadas que con NASA).

Así pues, para el segundo elemento indispensable para conseguir llegar a la Luna tan solo disponemos de dos opciones: Orion o PTK-NP. Ninguna de estas naves pertenece a ESA, ninguna se ha construido aún y probablemente ninguno de sus dueños esté dispuesto a dejarla alegremente para regresar a la Luna.

Seguimos con el tercer punto necesario: Un módulo de descenso lunar y aquí vuelven los problemas. Recordemos que necesitamos un cohete como lanzador, un nave tripulada para el viaje, pero estos dos elementos tan solo nos llevan a la órbita de la Luna: Necesitamos un módulo con el que descender la carga y a los astronautas…

Aquí no hay muchas vueltas: No hay nada construido, ni siquiera hay planes de diseño en proyecto. Nada. Lo más parecido a lo que necesitamos sería el módulo lunar Altair que se quedó solamente en papel cuando Obama canceló el programa Constellation.

Y si todo esto fuesen pocos obstáculos, el cuarto elemento nos devuelve a la fría realidad de un tortazo: El dinero.

A pesar de que he intentado ser optimista aportando algunas soluciones por parte de otras agencias, hay que tener en cuenta que el proyecto parte de ESA y ni soñando cuenta con el presupuesto necesario para las docenas de lanzamientos que se necesitarían para construir lo que vemos en estas bonitas infografías del “pueblo lunar”.

Todo ello sin contar que es una base permanente, lo que significa que necesitaría un constante mantenimiento y apoyo a los moradores que allí se quedasen…

Resumiendo: La idea de construir una base permanente lunar es un bonito proyecto, que queda muy bien en dibujos e infografías, pero que una vez analizados los elementos necesarios para llevarlo a cabo se queda en un brindis al sol con poco más que buenas intenciones.

Referencias científicas y más información:

Agencia Espacial Europea ESA: Moon Village, humans and robots together on the Moon

Agencia Espacial Europea ESA: ¿Listos para construir una base permanente en la Luna?

Daniel Marín: No, la ESA no va a poner una base en la Luna en 2030 Eureka, Naukas.