¿A qué se arriesga Pedro Sánchez con su hachazo a las eléctricas?

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El Gobierno rechazaba hace apenas una semana intervenir el mercado eléctrico por las dificultades que le plantearán los afectados. (Photo By Jesus Hellin/Europa Press via Getty Images)
El Gobierno rechazaba hace apenas una semana intervenir el mercado eléctrico por las dificultades que le plantearán los afectados. (Photo By Jesus Hellin/Europa Press via Getty Images)

La factura de la luz no deja dormir a miles, sino millones, de españoles. Desde 2018, año en el que llegó Pedro Sánchez al poder, se ha encarecido casi un 30%. Seis veces más que las pensiones y 4,4 veces más que los sueldos. Solo en lo que va de año ha crecido un 34,9% anual llevando a la inflación a su máximo desde 2012. Si nada cambia, la factura de 2021 será 150 euros más cara que la de 2020. Y todo en medio de una deshonrosa campaña de desembalse de aguas por parte de varias eléctricas para multiplicar la producción hidroeléctrica y aumentar sus beneficios justo cuando el pico de precios se ha agudizado.

La suma de todos estos indicadores ha motivado que el presidente del Gobierno anunciara ayer su firme decisión de intervenir en el mercado energético. ¿Cómo? Detrayendo los beneficios extraordinarios que están teniendo las empresas y redirigiéndolos a "quienes más lo necesitan". "No me parece aceptable" ese nivel de beneficios extraordinarios de las energéticas por la escalada de los precios, destacó durante la entrevista que concedió a TVE.

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La medida es muy parecida, sino calcada, a la que puso encima de la mesa Unidas Podemos hace unos meses y que todo el mundo señaló que no podía hacerse. Poder, se puede, como va a quedar claro en el Consejo de Gobierno de este martes. Entonces ¿por qué medio mundo decía que no se podía? ¿Por qué han tenido que acumularse tantos datos negativos -como los expuestos en el primer párrafo- para tomar la decisión? O, resumiéndolo todo. ¿A qué se arriesga Sánchez con este hachazo a las eléctricas?

A presiones. A muchas presiones... y de todo tipo. Las bolsas ya han empezado. Esta mañana, sin siquiera aprobarse la medida, las empresas del sector han comenzado la sesión con notables caídas en el Ibex 35. Incluso ya tienen preparados informes con las pérdidas que supuestamente les va a acarrear un plan del que aún se desconoce la letra pequeña. Es decir, que esos informes son una estimación partidista e inflada al máximo para gimotear por una herida que aún no se ha producido. Por cierto, hoy han ganado aún más dinero que ayer -y menos que mañana-. Porque el precio de la luz ha vuelto a batir otro récord histórico más. Aunque ellos supuestamente ya tienen calculadas las pérdidas que van a tener. Cuando menos sorprendente.

El lobby eléctrico es pequeño y está bien organizado. Cinco empresas se reparten el pastel. Y cada una de ellas tienen una posición dominante en al menos una provincia. Es decir, que incluso la cuarta y la quinta eléctrica tiene mucho poder en algunas zonas.

Además, cuando quieren se ponen de acuerdo muy fácil. Cuando, como competencia que son, deberían emprender estrategias diferentes. Porque, fíjense. A través del Foro de la industria nuclear -organismo que integra a las eléctricas, las centrales nucleares y otras empresas del sector- han amenazado hoy mismo con cerrar las instalaciones del país porque dicen que el plan presentado este martes tras el Consejo de Ministros las "hace inviables". Y ojo que las presiones irán a más.

Y políticamente más de lo mismo. Desde que el Gobierno anunciara que se planteaba intervenir el mercado, todas y cada una de las grandes empresas empezaron a alinearse poco a poco con el PP porque Pablo Casado rechaza intervenir el mercado y propone otro tipo de medidas para reducir la factura de la luz sin afectar a la cuenta de resultados de las eléctricas.

Que todas se alineen contra el Gobierno de turno es hasta normal, porque siempre van a querer ir ampliando sus beneficios y el Ejecutivo es quien puede impedírselo, o no. Lo peliagudo es que presionen todas y a la vez. Tener a las eléctricas en contra es un mal enemigo. Porque el energético, después de la banca, es el segundo gran sector patronal con mayor poder económico y de influencia en el Estado español. Uno de los grandes pilares sobre los que se ha construido el capitalismo español.

Más le vale al Gobierno tener bien cerrado el texto legal que apruebe hoy, porque las eléctricas lo van a recurrir judicialmente con su batería de bufetes con apellidos compuestos. Porque la guerra fría ha comenzado. Y la oposición estará pendiente para amplificar todo lo que le perjudique al Ejecutivo, el único que se ha atrevido a hacer lo que supuestamente no se podía hacer.

Lo que mejor le podría venir ahora al Gobierno es que Europa hiciera lo mismo con el mercado del gas pero a nivel continental. Eso es lo que propone el PNV, que la UE intervenga, algo que en España parece tabú porque nadie quiere dañar a los grandes sectores económicos. 

En vídeo | El precio mayorista de la luz vuelve a subir y continúa en niveles récord

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