Estos son los temas más difíciles que se debaten en la COP26

Muchos países han sido ambiguos en sus discursos frente a los combustibles fósiles y se ve lejana la posibilidad para que dejen de financiar industrias como la del carbón, el petróleo o el gas, que son las que más contaminan. En la Cumbre Climática se debate este doble discurso y también la promesa incumplida de la financiación de 100.000 millones de dólares anuales por parte de los países ricos a las naciones en vía de desarrollo.

Como la gran última oportunidad han definido a la COP26 muchos líderes. Y es que esta cumbre climática organizada por Naciones Unidas es el momento en el que los líderes del mundo ponen sobre la mesa sus nuevas ambiciones ambientales para lograr el objetivo del Acuerdo de París: limitar el calentamiento global para que no aumente más de 2ºC en este siglo y, en lo posible, que no supere los 1,5ºC.

Además, los compromisos que presenten llegarán en un momento determinante para lograr cambiar el rumbo que llevamos. A pesar de que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dijo que para lograr el objetivo del acuerdo era necesario reducir en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, esa contaminación ha aumentado un 16%.

Por eso es el momento de actuar, aunque no es una discusión nada fácil por los intereses que hay en juego. Si bien los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas son los que más contaminan el planeta, la mayoría de líderes han sido ambiguos en sus compromisos para dejar de financiar estas industrias y transitar a las energías renovables, como la eólica o la solar.

Y es que aquellos combustibles no solo son la principal fuente de energía en la actualidad, sino también las que mueven en gran medida las economías. Por eso, la discusión más difícil es cuáles serán los nuevos compromisos de los países frente a dichas energías.

El otro gran debate es una promesa incumplida. En la COP15 de Copenhague, los países más ricos se comprometieron que, para 2020, le darían 100.000 millones de dólares cada año a las naciones en desarrollo. El objetivo es que con ese dinero ellos puedan adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos. Era una manera de justicia porque muchos de los países que menos contaminan son los que más sufren con las consecuencias del calentamiento global.

Sin embargo, la promesa no se cumplió. Según la OCDE, para 2019 las naciones desarrolladas habían dado menos de 80.000 dólares, la gran mayoría en préstamos que complican la economía de los países más pobres. La idea de esta COP26 es que se establezcan nuevos compromisos para cumplir con la financiación prometida.

La tercera discusión pendiente es el mercado de carbono que creó el Acuerdo de París. La tesis es que un país que no disminuya notablemente sus emisiones pueda financiar proyectos en otras naciones que ayuden a reducir los gases contaminantes. Pero los mandatarios ya han intentado ponerle reglas a ese mercado en dos cumbres climáticas anteriores y no han podido. Muchos esperan que la COP26 sea el momento para hacerlo.

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