Tarifas eléctricas | Familias condenadas a vivir a oscuras

·2 min de lectura

Velas encendidas a la hora de la cena en casa de María Jesús Gallego, una desempleada de 53 años que vive con sus cuatro hijos en un barrio obrero de Madrid. Tres llamas tenues en el salón parecen ideales para una velada romántica, sin embargo, su función es más prosaica: ahorrar en la factura de la luz.

Los precios de la electricidad se han disparado hasta tal punto en España que muchas familias modestas no pueden permitirse seguir viviendo en el siglo XXI, al menos, no plenamente. Desde hace meses, María Jesús y sus hijos cenan a oscuras y lavan la ropa de madrugada, cuando la electricidad es más barata. Ahorrar se ha convertido en una obsesión:

- "La niña dice que estoy obsesionada con el plan de precios (de la electricidad) por tiempo. Cuando es el momento más barato, las horas valle, las intermedias... ahora no podemos usar la lavadora. Y así hacemos (las cosas). No vamos al cine, no vamos a centros comerciales, no podemos comer fuera", explica.

En casa de los Gallego, las facturas del gas son tan indigestas como las de la luz. Según los expertos, factores como la escasez del gas, el aumento de los costes de emisión de carbono o la disminución de la oferta de la energía eólica justifican en parte esta carestía energética, aunque hay otros elementos de difícil justificación. El coste actual de electricidad producida por energías renovables es más barato que la producida por gas o carbón. El peso de las renovables es cada vez mayor, pero la disminución del precio global no se repercute en la factura que pagan los consumidores.

La situación es dramática en aquellos casos en los que el acceso a la electricidad es una cuestión de vida o muerte. Es lo que le ocurre a María Nicolasa Sabariego, que está "enchufada" a un respirador ocho horas al día. El pasado mes de junio la compañía eléctrica estuvo a punto de cortarle el suministro porque no podía pagar las facturas...

El Gobierno socialista trata de contener los precios suprimiendo impuestos a los consumidores y gravando las llamadas ganancias inesperadas de las compañías eléctricas. Sin embargo, las medidas no son suficientes. Tras un fin de semana con ligeros descensos, el precio del Kw/h se pagaba este lunes a casi 157 euros, el triple que hace exactamente un año... Y una sensación de incertidumbre invade la mente de muchos españoles:

"No sé qué voy a hacer cuando llegue el invierno. La verdad. No sé qué va a pasar", lamenta

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente