Los talibanes despiertan viejos miedos en Asia Central

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El retorno al poder de los talibanes en Afganistán despierta amargos recuerdos entre sus vecinos de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, temerosos de tener que enfrentarse a una crisis de refugiados y a amenazas yihadistas.

Las fuerzas talibanas nunca franquearon las fronteras de estos países durante su primer régimen entre 1996 y 2001, pero inspiraron a grupos yihadistas que perpetraron ataques en la región.

En esa época, el temible Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU), entre otras organizaciones, encontraron un santuario en Afganistán para lanzar ataques transfronterizos.

Dos décadas después, los gobiernos de Asia Central, a menudo autoritarios, no quieren tomar ningún riesgo y buscan impedir la llegada de refugiados, recelosos de la posible infiltración de yihadistas afganos.

El presidente ruso Vladimir Putin alertó de posibles combatientes islamistas "disfrazados de refugiados" y animó a sus países aliados en la región a rechazar las peticiones de Washington para acoger afganos en sus territorios.

Según él, "cientos, incluso cientos de miles o puede que millones" de personas pueden buscar huir de Afganistán.

- Acogiendo a hurtadillas -

Señal de cierta ansiedad y de no querer generar un efecto llamada, Uzbekistán, el país más poblado de la zona, no informa sobre el número de afganos que cruzaron el río Amu Daria que hace de frontera en los alrededores de la ciudad de Termez.

La AFP no obtuvo autorización para entrar a un campo de refugiados uzbeko, ni en un centro de enfermos de covid en Termez, en los que habría hasta 1.500 afganos, según un diplomático de la embajada afgana.

El poder uzbeko incluso difundió informaciones contradictorias sobre la llegada de decenas de helicópteros y aviones del ejército afgano en retirada.

Los medios locales aseguran que cientos de afganos cruzaron el río Amu Daria en embarcaciones precarias.

Es un secreto bien guardado por lo que parece, puesto que habitantes de Termez preguntados por la AFP se mostraron sorprendidos y afirmaron no saber nada de afganos llegando a su país.

Abdulaziz Mukhamadjanov, un empresario de 26 años, asegura que "si los refugiados llegan, se les ofrecerá hospitalidad".

Las autoridades únicamente comunicaron el traslado a la capital Taskent de 2.000 personas evacuadas de Kabul por países europeos, particularmente Alemania.

Ante la inquietud de su opinión pública, Kirguistán y Kazajistán desmintieron haber acogido refugiados afganos como insinuaban rumores filtrados en las redes sociales.

Por su parte, Tayikistán y Turkmenistán dieron a entender que podían acoger a los desplazados por el conflicto, pero señalaron que el covid complicaba el asunto.

- Factor étnico -

Todos ellos tienen vivo el recuerdo del Movimiento Islámico de Uzbekistán, antaño respaldado por los talibanes y responsabilizado de atentados en Uzbekistán y Tayikistán y de una incursión armada a Kirguistán.

El MIU hoy se considera en horas bajas, pero la presencia de miembros de etnias centroasiáticas entre los talibanes y otros grupos extremistas en Afganistán alimenta los temores de un resurgimiento, explica Jennifer Brick Murtazashvili, de la universidad estadounidense de Pittsburg.

Según ella, los talibanes pueden utilizar "estos combatientes como palanca de influencia en los Estados de Asia Central".

Frente a esta amenaza, Rusia multiplicó las maniobras militares con sus aliados en Asia Central y prepara nuevos envíos de armas solicitados por estos países.

Tayikistán, con más de 1.300 kilómetros de frontera con Afganistán, es el más preocupado y rechaza el diálogo directo con los talibanes, a diferencia de Uzbekistán y Turkmenistán.

Desde agosto, el presidente tayiko, Emomali Rahmon, denuncia la formación de "grupos terroristas" en el lado afgano.

Su gobierno, por otro lado, desmintió haber enviado armas a combatientes tayikos en el valle del Panshir, donde se está organizando la resistencia antitalibán.

Entre 1992 y 1997, este país, el más pobre de la antigua Unión Soviética, se vio sacudido por una rebelión islamista dirigida por miembros del MIU a los que finalmente venció el autoritario Emomali Rahmon.

Para Uzbekistán y Turkmenistán, "podrían prevalecer las consideraciones económicas, con lo que pueden necesitar una relación más fuerte con los talibanes", indica Parviz Mullojanov, profesor invitado a la Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales de París.

Pero para Tayikistán, "la seguridad pasa por delante de todo".

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