Túnez conmemora entre protestas el decimoprimer aniversario de la Primavera Árabe

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Este 17 de diciembre, miles de personas salieron a las calles en Túnez para conmemorar el decimoprimer aniversario de la Primavera Árabe y protestar en contra del Gobierno de Kaïs Said. 11 años después del inicio de las históricas revueltas, el país sigue enfrentando un estancamiento económico e inestabilidad política, tras la deriva autoritaria de Said con la disolución del Parlamento hace cinco meses y el decreto de Estado de excepción.

Como un vago recuerdo del hecho histórico que vivió el país hace 11 años, Túnez celebró el aniversario de la Primavera Árabe este 17 de diciembre entre protestas. Miles de personas salieron a las calles de la nación mediterránea para manifestarse contra el presidente, Kaïs Said, en medio de una creciente oposición en torno a su figura.

Bajo gritos de "lárgate Said", miles se agruparon en la avenida de Habib Bourguiba para pedir la dimisión del actual mandatario. Un acto que responde a la llamada del colectivo "Ciudadanos contra el Golpe", que aúna a grupos de diferente procedencia en el espectro político.

La protesta fue convocada principalmente con motivo del aniversario de la Primavera Árabe, que inició 17 de diciembre de 2010, cuando el joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi se inmoló en la ciudad de Sidi Bouzid para denunciar la injusticia social. Su muerte provocó que miles de personas salieran a protestar en masa contra las malas condiciones de vida en la nación, forzando poco después la salida del presidente Zine El Abidine Ben Ali, quien gobernó autoritariamente por más de 20 años.

Pero, con la acuciante crisis política y social, junto a la disolución del Parlamento por decisión de Kaïs hace cinco meses, el descontento social fue otro de los principales temas del la manifestación de este 17 de diciembre de 2021.

"¿Dónde están los corruptos que robaron el dinero del pueblo y que iban a ser juzgados sin importar su estatus, su orientación política y su ideología? No hemos visto una guerra contra la corrupción sino contra personas que han publicado en las redes sociales, contra la libertad de expresión", dijo a la agencia EFE Mounir Makhlouf, uno de los actuales detractores del Gobierno, pero que votó por Said en las elecciones de 2019.

Como Makhlouf, son miles los tunecinos decepcionados con el Gobierno de Said, que en su día gozó de un gran consenso y fue considerado como una de las esperanzas para salir de la profunda crisis económica tras la época de transición del país africano, que inició con las revueltas de la Primavera Árabe.

Aunque no todos los ciudadanos en Túnez están contra el presidente. Así lo mostraron sus seguidores, que también decidieron salir a manifestarse en su nombre. "Todos somos Kais Said", fue uno los lemas que mostraban en sus pancartas los cerca de 200 simpatizantes del actual dirigente.

"Tengo la esperanza de que sus decisiones serán las correctas. Él es un hombre de Derecho y quiere mejorar su país, no lo hace para acaparar el poder. Nos sentíamos ahogados y ahora podemos respirar", sostuvo Basma, que se movilizó para acudir a la convocatoria desde la ciudad de Grombelia, a 40 kilómetros de Túnez.

En el marco de las protestas, tres partidos políticos de la oposición acusaron a la policía de impedir que los manifestantes, que se encontraban en un extremo de la avenida Habib Bourguiba, entrasen en la calle, escenario simbólico por haber acogido importantes manifestaciones en las últimas décadas.

Issam Chebbi, secretario general del Partido Republicano, señaló que, por el contrario, sí se permitió el paso a los seguidores del presidente. En defensa del Ejecutivo, el ministro de Interior, Tawfiq Sharaf El-Din, declaró en la emisora Jawahara FM que "las fuerzas de seguridad habían tratado a todos por igual".

Las acusaciones de "golpe de Estado" y descontento por la crisis económica en Túnez

El 25 de julio el Kaïs Said decretó el Estado de excepción bajo el argumento de "recuperar la paz social". La estrategia le otorgó plenos poderes y se saldó con el cese del primer ministro, Hichem Mechichi; la suspensión de la Asamblea de Representantes del Pueblo de manera indefinida y la paralización de la Constitución de 2014 casi por completo.

Un movimiento que muchos partidos tildaron de "golpe de Estado", mientras que otros consideran que se trata de una "rectificación" de la revolución que llevó consigo la caída de Zine el-Abidine Ben Ali.

"Eso no es una hoja de ruta para salir de la crisis, sino para perpetuarla", dijo el manifestante Jawhar Ben Mubarak, experto en derecho constitucional y miembro de la coalición "Ciudadanos contra el golpe".

Una inestabilidad política a la que se le suma una economía estancada que solo ha crecido una media del 0,8 % anual en esta década. Además, los efectos de la pandemia en un país que depende principalmente del turismo, han ocasionado que la economía se contrajera un 8,8 % en 2020 y la inflación se elevara al 6,3 % en octubre de este año.

Problemas en los que se ampararon cientos de desempleados. "Trabajo, libertad, dignidad, patriotismo", un lema de la también conocida como Revolución de los Jazmines y que varios corearon durante las movilizaciones de este 17 de diciembre.

No obstante, a pesar de esa deriva autoritaria y de lo que las manifestaciones puedan denotar, los sondeos todavía le dan el 80% del apoyo de la población a Kaïs Said.

En esta línea, para apaciguar el descontento generalizado, el presidente anunció un referendo constitucional en julio próximo y elecciones parlamentarias para finales de 2022, el 17 de diciembre -coincidiendo con la próxima celebración del aniversario de la Primavera Árabe-. Algo que definirá la hoja de ruta del país que inició una de las revueltas árabes más importantes de toda la historia.

Con EFE, Reuters, AP y medios locales

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