Sydney Possuelo: “Nunca los pueblos indígenas han estado tan amenazados como hoy”

Sydney Possuelo es una de las máximas autoridades de Brasil en relación a los pueblos indígenas aislados, aquellos que nunca se relacionaron con el hombre blanco. A lo largo de su extensa carrera, este indigenista, etnógrafo, explorador y activista consiguió entrar en contacto con siete pueblos indígenas. Possuelo, que fue presidente de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) entre 1991 y 1993, trabajó duramente para cambiar la política del Gobierno brasileño sobre los indígenas aislados.

“Me di cuenta de cuánto daño les estábamos haciendo”, asegura Possuelo, quien llegó a esta conclusión después de una expedición para contactar al grupo de los Arara, en el valle de Xingu.

“Yo logré organizar un frente, donde tenía todo para evitar algún tipo de tragedia. Cuando organicé la expedición, me dije: ‘No permitiré la muerte de un solo indio’. Sin embargo, dos o tres indígenas fallecieron. Cayeron enfermos por causa de la gripe. Yo tenía médicos, un helicóptero y medicamentos. Pero ellos, cuando están enfermos, se van al bosque en busca de sus medicinas naturales. Tuvimos que buscarlos, recogerlos en camilla, llevarlos en brazos. Tuvimos que rescatarlos de la selva para que no hubiese más muertes. Fue una terrible decepción, porque se suponía que nadie debía morir”, recuerda este indigenista.

Desde entonces, Possuelo está a favor de mantener aislados a los grupos que nunca establecieron una relación con los blancos. Asegura que, en la actualidad, los pueblos originarios de Brasil están más amenazados que nunca por causa de las políticas implementadas por el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, que no ha demarcado ni una sola tierra indígena desde su llegada al poder.

Bolsonaro ha sido denunciado por varios grupos ante la Corte Penal Internacional por genocidio y “ecocidio”, es decir, por atentar contra el ecosistema amazónico. Sus declaraciones en contra de los indígenas son numerosas y conocidas. En más de una ocasión ha afirmado que los indígenas tienen demasiadas tierras y que “mantener a los indios en reservas demarcadas es tratarlos como animales en un zoológico”.

“Esta mentalidad en contra de los indígenas está consolidada en la cabeza del Gobierno. Se trata de una acción política pensada, organizada y establecida dentro del Gobierno. Y el resultado de todo eso es la muerte de Bruno, la muerte de Dom, los tiroteos contra los indígenas, cuando las lanchas pasan en frente a sus comunidades. Esto es cada vez más común”, señala Possuelo.

Possuelo fue encargado de demarcar las tierras indígenas del Valle de Javarí, donde asesinaron a Dom Phillips y Bruno Pereira

Se refiere al reciente asesinato del periodista británico Dom Phillips y del indigenista Bruno Pereira en el Valle de Javarí. “Es una pérdida que va más allá de las fronteras de esta región. Es una pérdida nacional para los pueblos indígenas en general. Demuestra que todas las personas involucradas en la protección del medio ambiente, de las tierras indígenas y de los pueblos aislados están sujetos a esta violencia, que hoy se impone de norte a sur y de este a oeste, dentro de las comunidades indígenas”, destaca.

Possuelo conoce a la perfección el Valle de Javarí porque fue el responsable de demarcar estas tierras indígenas. Hace 20 años, lideró una expedición que duró 110 días. Contó con un equipo de 35 personas, en su mayoría indígenas.

“Constaté que había cada vez más personas que bajaban desde las cabeceras de los ríos, cruzando el Valle de Javarí. Había algunos grupos que venían en canoas o en balsas improvisadas. En la región por donde entraban viven varios grupos indígenas, como los Flecheiros. Me preguntaba si estas personas se habían encontrado con ellos. ¿Hubo una pelea, tal vez muertes? ¿Están bien los indios? Y esto solo se puede comprobar a través de una expedición. Así que remontamos los ríos. Hicimos un largo tramo en barcos grandes, otro a remo, un largo tramo a pie… en total, 3.200 kilómetros sumando todo dentro del Valle de Javarí. Y averiguamos que la aldea estaba intacta. Pero había otras invasiones más rápidas. Muchos invasores entran y salen en busca de madera, para cazar y pescar”, explica este explorador.

Desde entonces, los ataques a esta reserva indígena han empeorado sensiblemente. La tala de madera, la caza y la pesca ilegal se han intensificado. Además, la minería está haciendo estragos en este territorio. A todo eso, se suman las rutas de la droga de los narcotraficantes, que aprovechan la cercanía con la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú.

Por una ironía de la suerte, el asesino confeso de Bruno y Dom, Amarildo da Costa, estuvo con Sydney Possuelo en aquella histórica expedición de 2002 en el Valle del Javarí. Él lo descubrió por causalidad. “Había tres reporteros con nosotros, entre ellos el estadounidense Scott Wallace, que escribió un libro. Fue él que me llamó y me dijo: "Sydney, este tipo estaba en la expedición". Yo respondí: "¿De verdad?", porque no me acordaba. Después revisé las cintas de vídeo que grabé durante la expedición y descubrí que estaba allí con nosotros. De repente, te das cuenta de que una persona puede tener una visión del mundo, pero el tiempo puede hacerle cambiar de tal manera que se convierte en el enemigo contra el que luchas. Fue su caso en este episodio que acabó en dos muertes”, relata.

Sydney Possuelo, una vida dedicada a los pueblos indígenas en Brasil

Possuelo comenzó su carrera ayudando a los famosos hermanos Villas Boas en su trabajo entre los pueblos indígenas de la región del río Xingu. Fue el hombre que cambió todo el concepto de cómo proteger a los indígenas brasileños. En los dos años que dirigió la FUNAI, se duplicó el área oficialmente demarcada de tierras indígenas en Brasil.

Por todo su trabajo, ha recibido numerosos premios, incluidos el de la 'National Geographic Society' y una medalla de oro de la 'Royal Geographical Society'. Precisamente en marzo de este año, devolvió la Medalla al Mérito Indigenista, que recibió del Gobierno brasileño hace 35 años. Ocurrió cuando Bolsonaro fue galardonado con este mismo premio. “Entregaron esta medalla al verdugo que oprime a los indios. Yo creo que eso fue un enorme insulto para los pueblos indígenas. En segundo lugar, para aquellos que la habían recibido. Yo me sentí en primer lugar solidario con los indios. Y en el segundo lugar, me sentí violado. Para mí, esta medalla perdió su función”, asegura.

Desde la colonización, Brasil ha perdido el 70% de su población indígena. Para este activista, el futuro de los más de 300 pueblos indígenas que viven actualmente en Brasil depende más de los blancos que de ellos. “El Estado tiene la potestad de demarcar la tierra y de cuidar de su salud. ¿Y qué ha hecho el Estado por ellos? Si seremos capaces de tener una mirada decente, correcta, de hermanos, creo que a pesar de nuestra maldad ellos sobrevivirán, pero a través de grandes luchas, con mucho trabajo, con grandes pérdidas, con angustia y dolor. Todo eso podría ser evitado, si tuviéramos una mirada fraternal”, concluye.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente