Sus bacterias ayudan a los atletas de élite

GRA270. LONDRES, 05/08/2017.- El atleta paraguayo Derlys Ayala (3-i), durante la prueba de maratón del Campeonato Mundial de Atletismo disputada esta mañana en Londres. EFE/Lavandeira jr.

¿Qué hace a un buen deportista? Durante mucho tiempo se ha pensado que el factor principal que diferencia a los atletas de élite es la genética. Pero por mucho que la predisposición genética ayude, hay otros factores biológicos. Por ejemplo, como explica un equipo de investigación, las bacterias que acompañan a estos deportistas.

A fin de cuentas, hay más bacterias que células en nuestro cuerpo. Y esta microbiota – olvidemos el erróneo término “flora bacteriana” – cumple algunas funciones importantísimas. Por ejemplo, ayuda a digerir la comida y obtener más nutrientes de ella, procesar proteínas y fibra, y otras contribuciones metabólicas. Así que es lógico pensar que las bacterias que habitan en deportistas de élite no son iguales que las del resto de la población, y que algo se puede aprovechar de ello.

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Que sea lógico no significa que sea cierto. En Ciencias hay que comprobar este tipo de ideas, y esto es lo que hicieron los investigadores. Lo primero que hicieron fue definir a qué se referían con diferente microbiota. No es que los deportistas de alto nivel tengan otras especies – que también, desde luego – si no distintas cepas, variantes de las mismas bacterias que son mejores en realizar alguna función.

El motivo biológico es sencillo de explicar. Cuando se entrena, se somete al cuerpo a unas condiciones muy particulares, a una situación de estrés. Estas condiciones afectan a nuestra microbiota, que se tiene que adaptar.

Y con esta hipótesis, se pusieron manos a la obra. Escogieron a un número suficiente de corredores de maratón que estaba preparando la carrera de Boston de 2015, y analizaron sus heces durante la semana inmediatamente anterior y la posterior a la carrera. Por desgracia, no había otra manera de obtener las muestras sin afectar a los corredores.

Una vez que tuvieron las muestras, realizaron un estudio genómico de las bacterias. Gracias a ello podían diferenciar no sólo especies si no cepas, y afinar bastante sobre qué ventajas proporciona cada una. Y descubrieron algo muy interesante: la gran mayoría de estos corredores conviven con una cepa de bacterias especialmente eficiente a la hora de procesar ácido láctico.

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Cuando sometemos a nuestro cuerpo a un ejercicio intenso, se genera ácido láctico. Es la respuesta normal e inevitable a este tipo de ejercicio. El motivo biológico es sencillo de explicar. Cuando se entrena, se somete al cuerpo a unas condiciones muy particulares, a una situación de estrés. Estas condiciones afectan a nuestra microbiota, que se tiene que adaptar. El caso del ácido láctico es un buen ejemplo: como aparece esta sustancia en mayores cantidades, aquellas bacterias que se alimenten de ella se verán favorecidas.

Lo que se traduce en un beneficio para el corredor. Si cuentas con un microorganismo que se dedica a deshacerse del ácido láctico te evitas los problemas asociados a esta sustancia. Que son un aumento de la fatiga muscular, y las agujetas – que no están provocadas únicamente por el ácido láctico, pero contribuye en gran medida.

Lo mejor de todo no es que hayan podido detectar este cambio. Es que han sido capaces de purificar el cultivo, es decir, han conseguido hacer crecer esta bacteria en laboratorio sin contaminaciones. Y por si fuera poco, han comprobado que le pueden dar esta bacteria en forma de probiótico a ratones, y aparece en su microbiota. Vaya, que el “tratamiento” ha funcionado.

Una cuestión que hay que tener en cuenta es que no es una solución única. Es decir, que la microbiota de un corredor de maratón no va a favorecer a un jugador de fútbol. De hecho, los investigadores comprobaron que los cambios en la microbiota de los corredores de ultrafondo – refiriéndose a los que hacen 100 km – no se parece a la de los remeros, por mucho que se trate de ejercicios que imponen estreses parecidos en el organismo. Cada disciplina generará una respuesta, y cada persona es distinta.