Cómo superar el Trabajo de Fin de Grado en 12 pasos al estilo de Astérix y Obélix

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Asterix vence a Merinos, campeón de los Juegos Olímpicos, en la película animada _Las doce pruebas de Astérix_ (1976).
Asterix vence a Merinos, campeón de los Juegos Olímpicos, en la película animada _Las doce pruebas de Astérix_ (1976).

El plan Bolonia introdujo en España la obligatoriedad de elaborar un Trabajo Fin de Grado, en adelante TFG, para culminar los estudios de grado. Este último hito de la carrera puede provocar miedo o ansiedad a muchos estudiantes.

Dicho trabajo es una prueba de madurez intelectual, en la que se valora una gran parte de las competencias adquiridas durante la formación universitaria.

¿Para qué sirve un TFG? En términos simplistas, para acceder al mercado laboral con un título en la mano. La finalidad de esta asignatura de seis créditos es fomentar la capacidad crítica, la originalidad, el planteamiento de proyectos relacionados con el grado, el acercamiento del alumnado a la realidad laboral, la rigurosidad y las técnicas de oratoria.

¿Cómo vencer a las sombras del TFG?

Imaginémonos que somos los protagonistas de la aldea gala de Udenzo y Goscinny, Astérix y Obélix. Julio César, inspirado en los 12 trabajos de Hércules, nos ha retado: ¿serán estos pupilos capaces de superar las 12 pruebas del TFG?

Si así lo fueran, les concederé el título; si no, serán condenados a una convocatoria más, sin poder matricularse a tiempo en los estudios de máster que quisieran cursar.

Acudimos a Panorámix, quien nos deja beber un sorbo de la poción mágica, para no ver ya más sombras y escapar de la cueva platónica y convertirnos en graduados. ¿En qué consiste esa receta mágica? En unas gotitas de constancia, unos granos de actitud proactiva, unas láminas de lógica, tres vasos de pensamiento crítico y búsqueda de nichos académicos-laborales que explorar, dos cucharadas de análisis minucioso y unas cuantas pizcas de humildad y saber escuchar.

Las doce pruebas

Nuestro Julio César contemporáneo nos plantea las siguientes pruebas:

  1. Hallar la temática, sin vaguedades ni florituras.

  2. Justificar nuestra propuesta, de modo objetivo y subjetivo.

  3. Señalar la hipótesis y sus objetivos, haciendo uso de un método científico.

  4. Establecer una metodología sin enredos, clara y precisa.

  5. Diseñar un marco teórico pertinente.

  6. Ofrecer un experimento crítico y original.

  7. Extraer conclusiones reales, valiosas y académico-profesionales.

  8. Marcar estrategias de futuro.

  9. Referenciar correctamente.

  10. Hacer uso de un lenguaje académico cuidado.

  11. Establecerse límites temporales claros.

  12. Llevar a cabo una defensa impecable.

Primera prueba: ¿en qué me centro?

Hallar la temática, sin vaguedades ni florituras, no es una acción sencilla. El jugador tendrá que hacer uso de la poción para, con el asesoramiento del tutor, estudiar qué línea de investigación encaja más con su perfil.

Deberá hallar la piedra filosofal del TFG. Tendrá que ser un asunto pertinente, que pueda enfocarse de forma creativa y académica, que no se agote en el plano teórico, que esté enmarcado temporalmente y, a su vez, se halle bien delimitado.

Segunda prueba: ¿por qué?

Es pertinente que todo trabajo académico, como el que aquí se nos presenta, se justifique de manera objetiva y subjetiva. En términos objetivos, para superar la prueba se tendrá que defender la necesidad social de investigar sobre la temática en cuestión, así como enlazar el proyecto con asignaturas del grado.

En lo que a los aspectos subjetivos respecta, aquí el autor o autora del trabajo deberá demostrar su interés por la investigación, sin infantilismos.

Tercera prueba: planteamiento

Es fundamental que la hipótesis y los objetivos que se deriven de ella se encuentren bien planteados. Los futuros profesionales tendrán que plasmar qué motiva la investigación, cuál es la tesis de partida, qué se piensa antes de investigar, para, con posterioridad, gracias a una metodología bien cuidada, refrendar, ampliar o denegar esa hipótesis.

De la hipótesis se derivarán los objetivos, que son la guía del trabajo y deberán coincidir con las conclusiones.

Cuarta prueba: metodología

¿Cómo abordar el problema planteado? Clave en esta prueba es documentarse acerca de las metodologías científicas existentes, leer mucho, hacer anotaciones…

Debemos tener en cuenta que, para describir algo particular, debe haberse explicado con anterioridad el fenómeno más general.

Quinta prueba: los cimientos de la argumentación

Se trata de establecer el marco teórico: el alumnado tiene que mostrar una solidez en los cimientos que sustentan su argumentación práctica.

Para ello se debe hacer acopio de la bibliografía pertinente, ordenarla sistemáticamente y no olvidarse de la definición de los conceptos clave.

Sexta prueba: el diseño de la solución

Demostrémosle a Julio César que sabemos diseñar un experimento. Tendremos que dar solución al problema que hemos tildado de relevante al inicio de las pruebas, de una forma académica, sin vaguedades.

Podemos apoyarnos en las estrategias aplicadas en trabajos parecidos por autores de trayectoria más dilatada que la nuestra, aunque aportando nuestro toque personal, y sin olvidarnos nunca de justificar toda decisión.

Séptima prueba: conclusiones

Después de haber superado los seis hitos anteriores, el autor deberá extraer las deducciones pertinentes que se arrojan de todo lo anterior. Tendrán que estar, obviamente, en consonancia con los objetivos.

Para hacerlo de forma serena, es posible que venga bien darse un poco de distancia.

Octava prueba: mirar al futuro

Debemos aportar una visión de futuro a nuestro proyecto. Si no, no nos otorgarán el sello de calidad y no podremos escapar de la casa que enloquece de Astérix y Obélix.

Novena y décima: la importancia de las formas

Tenemos que referenciar bien: habremos de seguir el sistema que la Facultad haya establecido, o, en caso contrario, decantarnos por uno y serle siempre fiel.

Cuidar las reglas ortográficas y gramaticales, así como hacer uso de un lenguaje científico, que no encuentre nunca como acompañante de viaje a la familiaridad, es imprescindible para que nuestro trabajo no se tambalee.

Undécima prueba: organización del tiempo

La planificación realista y con fundamento es clave para llevar a cabo un trabajo de éxito. ¡Ojo con permitirle a Morfeo ser parte de esta aventura! Debemos privarnos de nuestros móviles durante el tiempo de trabajo, así como estar en un ambiente que no nos distraiga.

Es importante distribuirse las tareas por horas y hacer uso de una alarma. Más vale trabajar pocas horas de forma eficiente que pasar muchas delante de la pantalla sin avanzar demasiado.

La agenda semanal y una distribución horaria diaria con intervalos para el descanso son clave. Trabajar por objetivos incentiva mucho, y darse pequeños premios de diez, quince, veinte minutos (las pausas deben ser mayores, aunque cronometradas, con cada hora cumplida), también.

Duodécima prueba: el arte de hablar en público

El arte de la oratoria entra ahora en juego. Se deberá convencer al tribunal de que se es lo suficientemente apto para poder desempeñar en el mercado laboral el conjunto de profesiones ligadas al título que se pretende alcanzar.

El trabajo tendrá que presentarse de forma congruente, haciendo gala de estrategias de un buen comercial, en un formato de formalidad, con rigurosidad científica y saber estar.

La dulce victoria

¡Por fin! La constancia, la proactividad, el pensamiento crítico, un análisis minucioso, la lógica, el saber estar y escuchar y la humildad nos han proporcionado la salida de la cueva platónica del TFG. Con nuestro título en la mano, podemos sentirnos orgullosos del enorme esfuerzo realizado. No era tan complicado.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Lía de Luxán Hernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.