Los sufíes buscan proteger su patrimonio en una Libia desgarrada por la guerra

·3 min de lectura

Agujeros de bala cubren el minarete de la mezquita sufí de Zliten, en Libia, pero los seguidores de esta tradición mística musulmana trabajan para renovar y proteger su patrimonio.

Un puñado de estudiantes se sientan de piernas cruzadas en el piso de la mezquita en la "zauía" Asmariya, en la ciudad costera de Zliten, transcribiendo en tabletas de madera los versos coránicos que cantan sus maestros.

En otros lugares del complejo, cuyo nombre viene de su fundador Abdessalam al Asmar en el siglo XVI, estudiosos repasan manuscritos sobre teología y ley islámica.

La zauía es un instituto sufí que brinda espacio para congregaciones religiosas, educación coránica y alojamiento gratuito a los viajeros, y también incluye una escuela de internado y una universidad.

El historiador Fathi al Zirkhani dice que el sitio es el equivalente libio de la prestigiosa universidad Al Azhar de El Cairo, una autoridad mundial en islam sunita.

Pero a pesar del largo historial sufí en el norte de África, el caos en Libia tras la caída del dictador Muamar Gadafi en 2011 dio rienda suelta a las milicias.

Ello incluyó a islamistas de línea dura que desprecian a los "herejes" sufí y sus ceremonias nocturnas místicas con las que buscan acercarse a la divinidad.

"Corrientes ideológicas (antes) inactivas, con apoyo del exterior, se aprovecharon del vacío de seguridad para atacar las zauías", indicó Zirkhani.

En agosto de 2012, decenas de militantes islamistas atacaron el sitio, destruyeron parte del santuario, robaron o quemaron libros y dañaron la tumba de Asmar.

En la actualidad, artesanos trabajan en restaurar las piezas de terracota y reparar los daños causados por los extremistas.

La tumba está rodeada de andamios pero mantiene su cobertor de seda verde, delicadamente bordada en oro.

La zauía alberga a cientos de estudiantes, incluyendo a muchos del exterior, que reciben alimentación y alojamiento gratuitos.

"Vine a Libia para estudiar el Corán", comentó Abderrahim bin Ismail, un estudiante tailandés.

Husein Abdellah Aoch, de 17 años y oriundo de Chad, dijo que trabaja fuerte para memorizar los versos.

"Espero memorizar todo el Corán y regresar a casa para ser un educador religioso", comentó.

- Miedo y desconfianza -

Cuando suena el llamado a la oración, todos se levantan y pasan por un patio de arcos hasta llegar a la mezquita para los rezos de mediodía.

Es una escena repetida a diario por cientos de años, pero esta zauía ha tenido unas décadas turbulentas.

Gadafi, quien gobernó Libia con puño de hierro por cuatro décadas tras tomar el poder en 1969, veía a los sufíes con sospecha.

"Él infiltró a la zauía con sus servicios secretos, creando un clima de miedo y desconfianza", comentó un empleado que pidió no ser identificado.

Las autoridades de Gadafi "aflojaron su control a mediados de los '90, lo que permitió que las zauías recuperaran su autonomía", agregó.

Tras la caída de Gadafi en 2011, surgió otro peligro. El ataque en Zliten, en la costa al este de Trípoli, resonó en todo el país.

Militantes islámicos usaron excavadoras y perforadoras para destruir numerosos sitios sufí en toda Libia.

Zirkhani dice que quienes atacaron el complejo de Zliten fueron "extremistas conocidos en el estado", pero nunca respondieron por sus actos en el caos posterior a la caída de Gadafi.

La zauía también sufrió por la falta de fondos al buscar reconstruir y restaurar sus tesoros.

Zirkhani mostró a AFP manuscritos viejos y empolvados que quiere preservar para la posteridad.

"No tenemos los medios ni el conocimiento para restaurarlos (...) Necesitamos ayuda de UNESCO y de instituciones europeas", dijo Zirkhani.

Pero hay algunas señales de esperanza para los sufís en Libia.

La zauía estuvo cerrada durante seis años después del ataque de 2012, pero en 2018 reabrió discretamente y los sufís han podido ejercer sus costumbres con más apertura.

En octubre pasado en Trípoli, tomaron las calles de la ciudad antigua para celebrar el natalicio del profeta Mahoma, un festival visto con sospecha por las corrientes más austeras del islam.

hme/rb/rm/par/kir/lb/mas/zm

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente