Suecia | Un modelo de economía sostenible en Malmö

Reciclaje, energía verde, sobriedad... ¿Qué soluciones adoptar en tiempos de crisis energética y emergencia climática?

Nos desplazamos a la ciudad de Malmö, en Suecia, conocida como un modelo de economía sostenible, para intentar encontrar algunas respuestas.

Nos encontramos con Olof Kolte y Yuki Tango, diseñadores industriales y docentes, que tienen un huerto urbano en el que producen la mayor parte de los alimentos que consumen. Es su casa tratan de clasificar y reciclar para preservar el medioambiente. Gracias al huerto los alimentos que consumen son más frescos y de mejor calidad.

Intentamos comprar alimentos sin embalaje

"Intentamos comprar todo lo posible sin embalaje", explica Olof Kolte. "Aquí tiramos el papel y los periódicos. Aquí tenemos el vidrio, metal y plástico, y aquí están los residuos orgánicos, que sirven para producir biocombustible.

Residuos orgánicos para producir biocombustibles

El objetivo del sistema alimentario mundial es poder suministrar de todo, en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo. Pero cuando los precios de la energía suben y hay inseguridad, es un sistema muy inestable. Funciona si se utilizan muchos combustibles fósiles. Pero cuando no hay, o no deben utilizarse por la crisis climática, entonces hay que encontrar otras formas de conseguir comida.

Biocombustibles que propulsan los camiones de basura

Combustible producido con residuos orgánicos que alimenta la mayor parte de los camiones de basura de la ciudad de Malmö. Vamos a llevar los residuos a un sitio donde se reciclan para convertirlos en biocombustible. Y este biocombustible se utiliza para los camiones. Así que no se desperdicia nada, como explica Issaka, que trabaja en los servicios de recogida de basuras.

Lodo líquido como fuente de energía

Esta planta procesa más de 600.000 toneladas de residuos al año, procedentes de los 14 municipios de la región, e importados de toda Europa. Transformados en lodo líquido, los residuos orgánicos, se transforman en combustible en otra empresa.

El resto alimenta la red energética de la ciudad. "Suministramos casi el 70% de la calefacción urbana de la ciudad de Malmö. Y para la energía, la electricidad, producimos unos 270.000 MWh de electricidad al año", explica Anne Nerlund, educadora medioambiental de SYSAV.

"Incineramos los residuos. Esto, por supuesto, produce dióxido de carbono, de origen biológico y fósil", detalla Anne Nerlund, educadora medioambiental de SYSAV. "Tratamos de extraer el plástico de los residuos combustibles. Trabajamos también en la captura y almacenaje de carbono."

Reciclaje textil

Esa semana, la empresa organizó una presentación de la primera planta de clasificación automatizada de textiles usados del mundo, instalada en sus locales el año pasado.

Clasificados por colores y fibras, mediante sensores ópticos, unas 24.000 toneladas de residuos textiles pueden ser procesadas cada año y recicladas con mayor eficacia por la industria del sector.

Es una tecnología prometedora a escala europea, donde unos 4 millones de toneladas de residuos textiles se queman o tiran al vertedero cada año.

Bicis y autobuses eléctricos

Viviendas inteligentes, energías renovables, transportes limpios... La ciudad de Malmö explora todas las vías de la economía sostenible, desde la crisis del petróleo de los años 70. Una filosofía que ha marcado la vida cotidiana de sus habitantes.

Las bicicleta de carga son un medio de transporte muy popular en Malmö, que cuenta con 560 km de carril bici. El uso de la bicicleta representa más de un cuarto del tráfico urbano en esta ciudad de unos 340.000 habitantes. El 65% de los autobuses de la ciudad son eléctricos y el resto funciona con biocombustible. El objetivo es pasar al bus 100% eléctrico de aquí a 2030.

Restaurantes que evitan el desperdicio de alimentos

La conciencia ecológica sueca está también en el menú de este restaurante de Erick Andersson Mohlin, en un famoso barrio de Malmö. Las dos platos del día se cocinan exclusivamente con alimentos que no han vendido ni los supermercados, ni los productores y que irían a parar a la basura. ¡Delicioso!

El fundador del restaurante, antiguo chef con dos estrellas Michelin, quiere luchar contra el desperdicio de alimentos. Según la ONU, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano, es decir, más de mil millones de toneladas, se tiran cada año.

La solución está en cambiar el sistema y reducir el consumo de energía

En los últimos treinta años, las políticas de Malmö han permitido reducir el consumo de energía en un 40%. Pero la guerra en Ucrania tiene un impacto en la ciudad respecto a los precios de la energía. Indexados a los precios del mercado europeo, y también debido a la caída de los recursos locales, se han cuadruplicado desde principios de año. "Cada año, se produce un exceso de electricidad en Suecia, así que la exportamos. Lo que ocurre ahora es que no producimos suficiente energía para asegurar tanto nuestro propio consumo como nuestras exportaciones a Europa", explica Jonas Kamleh, especialista en estrategias para el clima y la transición energética.

La economía mundial funciona con combustibles fósiles al 85%. Y ahora intentamos sustituir ese 85% por otra cosa. La mayoría de las llamadas energías alternativas, solar, eólica, también son muy dependientes de la industria fósil. Por lo que la única manera de avanzar es reducir drásticamente nuestro consumo de energía.

Educación y concienciación

Esta concienciación también requiere educación. Situada en una zona desfavorecida de Malmö, esta escuela forma parte de un proyecto educativo basado en el desarrollo sostenible, dirigido por la ciudad y la Sociedad sueca para la conservación de la naturaleza. "Aquí, las cuestiones medioambientales son inseparables de la realidad social y económica. La escuela intenta incitar a los alumnos a cambiar las cosas, a nivel de sostenibilidad medioambiental o social. En cada clase, aplicamos las enseñanzas a realidades y problemas concretos para quienes más conciernen los objetivos sostenibles", cuenta Caroline Sjölin, profesora en Malmö. Los mayores retos para su generación, según los estudiantes, son los conflictos armados y el cambio climático.