Sueños truncados sin remedio en Irán pese al fin del veto migratorio de EEUU

Agencia EFE
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Teherán, 17 feb (EFE).- Muchos iraníes vieron sus sueños truncados y sus vidas profundamente alteradas por el veto migratorio impuesto por Estados Unidos. Una vez anulado, algunos esperan con ansia lograr un visado, pero otros sienten que ya es tarde para ellos.

A este último grupo pertenece Elnaz Alamí. Esta psicóloga de Teherán había planificado reunirse hace cuatro años con su madre y sus hermanas, que viven desde hace más de una década en EE.UU., pero su proceso para obtener visado quedó bloqueado.

La decisión del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, de prohibir la entrada a EE.UU. de los nacionales iraníes y de otros diez países obligó a Elnaz a rehacer su vida en Irán, donde trabaja en una empresa del sector médico.

"Eso cambió mucho el programa de mi vida porque ahora es más difícil para mi viajar allí y empezar de cero en el plano laboral que si fuera más joven. Realmente ya no sé si ir o no", lamenta en una entrevista con Efe esta mujer en la treintena.

Estar separada de su madre y hermanas es lo que más le angustia y le hace dudar: "El hecho de no poder estar juntas y no poder vernos es muy duro; ha habido épocas de alegría y de tristeza en la que uno quiere estar al lado de su familia".

LEJOS EN MOMENTOS VITALES

En estos años en la distancia una de sus hermanas tuvo un bebé y la otra se casó. A Elnaz le habría encantado poder compartir esos momentos tan importantes con ellas, pero no fue posible debido al veto migratorio, que el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, anuló en su primer día en la Casa Blanca.

El primer veto migratorio impuesto por Trump el 27 de enero de 2017 obstaculizaba la entrada a EE.UU. de los nacionales de Irán, Eritrea, Kirguistán, Libia, Birmania, Nigeria, Somalia, Sudán, Siria, Tanzania y Yemen.

La prohibición fue desafiada en los tribunales y modificada para excluir a algunos países. La última versión del veto, en enero de 2020, volvió a fijar en once los Estados afectados. Irán siempre estuvo en todas las listas debido a la escalada de la tensión entre la Administración de Trump y el régimen de los ayatolás.

"Mi hermana esperó varios años a que yo llegara pero al final no pudo retrasar más la boda. Tuve una sensación rara, una mezcla de alegría por ella y de tristeza inconmensurable por no haber estado a su lado", cuenta Elnaz mientras muestra algunas fotografías familiares.

Peor fue no saber que su madre había tenido cáncer hasta que se recuperó. No le dijeron nada para que no se preocupara y durante ese tiempo sus hermanas daban excusas sobre la ausencia de la progenitora.

"Cuando yo supe que durante dos años mi madre ha tenido cáncer y yo no he podido estar allí, que debería haber estado a su lado pero no estuve, fue una sensación muy dolorosa, y estoy segura de que para mi madre también. Me causó mucha tristeza, lloré mucho", rememora.

CAÍDA EN LA DEPRESIÓN

La primera en trasladarse a EE.UU. fue su hermana mayor y luego le siguieron la otra hermana y la madre. Las cuatro estaban "muy unidas". Elnaz tenía previsto viajar con su padre más tarde.

"Cuando mi madre y mi otra hermana se fueron yo en mi vida sentí un gran vacío, me encontraba muy sola, y fue muy complicado para mí a nivel personal", reconoce mientras prepara un té a la manera tradicional iraní.

"Mis amigos y mis colegas me hicieron ver que ya no era la persona llena de energía de antes, esa persona que siempre hablaba y se reía. Ya no tenía energía en mi trabajo, me aislaba y me sentaba en un rincón, y como he estudiado psicología me di cuenta de que estaba entrando en una fase de depresión", agrega.

Acudió al psiquiatra y ahora ya está más recuperada, aunque le preocupa la situación de su padre, cuyo visado también quedó en el aire y cuyo estado de salud se ha deteriorado en estos cinco años por problemas cardíacos.

El futuro de su padre tampoco está claro. Más con la actual pandemia. Las actuales restricciones de viaje para frenar la covid-19 en EE.UU. suponen ahora otro obstáculo, aunque ya no exista el veto migratorio, lo que mantiene en vilo al informático Bardia.

UNA CARRERA PROFESIONAL EN PAUSA

Bardia necesitaba ir a EE.UU. el año pasado para asistir a un curso y obtener un certificado con el que pretendía dar un salto en su formación profesional y mejorar su situación laboral.

"Como era muy importante decidí ir a la embajada de EE.UU. en Ankara a solicitar visado, aunque sabía que las posibilidades eran pocas", explica a Efe el joven sobre un viaje sin resultado que le supuso además un gran desembolso económico.

Los iraníes han de trasladarse a otros países para realizar estas gestiones debido a que Washington no tiene embajada en Teherán por la ausencia de relaciones diplomáticas desde hace cuatro décadas.

"En la embajada me dijeron que en otras circunstancias me habrían dado el visado sin problema porque cumplo los requisitos y ya he estado en otras ocasiones en EE.UU., pero que con el veto en vigor era imposible", recuerda apesadumbrado.

La anulación del veto por Biden ha supuesto un alivio para Bardia, que tiene la intención de solicitar en breve de nuevo un visado, aunque los obstáculos creados estos cuatro años ya han ralentizado su carrera profesional sin remedio.

Marina Villén

(c) Agencia EFE