Los "Sueños Postergados" del viaje de niños migrantes que llegan a EEUU

Fotografía cedida por la organización "The Immigrant Story" de Iván Hernández, un soñador de 27 años, protegido por la Ley de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que llegó a EE.UU. desde México con su familia cuando solo tenía once años. Detrás de muchos de los niños o adolescentes indocumentados que llegan a EE.UU. hay la persecución de un sueño, un anhelo que queda atrás en el duro camino y que la exposición "Sueños Postergados" (Dreams Deferred) reúne desde este viernes en la Sociedad Histórica de Portland (Oregón, Estados Unidos). EFE/The Immigrant Story/Sankar Raman

Portland (EE.UU.), 10 ene (EFE).- Detrás de muchos de los niños o adolescentes indocumentados que llegan a EE.UU. hay la persecución de un sueño, un anhelo que queda atrás en el duro camino y que la exposición "Sueños Postergados" (Dreams Deferred) reúne desde este viernes en la Sociedad Histórica de Portland (Oregón).

Seis adultos que llegaron a EE.UU. en su infancia, tuvieron en su día que elegir entre sus cosas para decidir "qué se llevaban y qué dejaban en casa".

Algunos de estos objetos protagonizan una exhibición que quiere aumentar la empatía y crear una comunidad más inclusiva, que contrarreste el clima de retórica y violencia antiinmigrante del país.

Sankar Raman, fundadora de la organización sin fines de lucro "The Inmigrant Story", que presenta la muestra, dice a Efe que "la combinación de la historia, el retrato y el objeto atesorado de cada individuo, permite a los espectadores mirar a los ojos de esa persona, leer detalles íntimos sobre su vida y ver un artefacto profundamente significativo de su historia".

La exposición está diseñada para amplificar a través de narraciones breves, historias de objetos y fotografías las voces de los indocumentados que llegaron a EE.UU. y crecieron navegando por la escuela, el trabajo y la vida social sin documentos oficiales.

El pasaporte de una niña de 9 años llamada Xiomara Torres, que huyó de la guerra de Guatemala y que llegó a ser una ilustre juez en Oregón; la camiseta con la Virgen de Guadalupe estampada que Iván Hernández llevó puesta en su trayecto desde México en busca de su padre y el juego de canicas con las que Bernal Cruz se entretenía en su viaje son algunos de los objetos que dan emoción a cada historia.

"Todos son un poderoso recordatorio de que somos seres sentimentales y que queremos llevar nuestro pasado y recordarlo de una forma u otra", dice Raman.

Los objetos se presentan junto a una fotografía de aquellos niños, ya adultos, en una interpretación del reconocido fotógrafo local Jim Lommasson, que extiende en esta exposición su proyecto "What We Carried".

Lommasson explica a Efe que "los objetos transportados se convierten en algo más que recuerdos de hogares y vidas que quedan atrás. A medida que estos elementos ordinarios se llevan a través de la frontera, se transforman en algo sagrado".

Los protagonistas, denominados "soñadores" (dreamers), comparten en su propio idioma relatos breves de su puño y letra acerca de la historia de sus objetos en las propias fotografías, dándole un aspecto personal a cada situación.

"Mi esperanza es que con esta exposición comprendamos mejor lo que es ser un refugiado y lo que significa venir a un nuevo país e intentar encontrar un hogar", dice Lommasson.

"Estamos viviendo en un tiempo racista polarizado y la supremacía blanca y el nacionalismo se están imponiendo en todo el mundo. Al conocer a nuestros vecinos, nos damos cuenta de nuestra humanidad común y sabemos que todos somos uno", añade.

El artista asegura que su objetivo es que el espectador piense en lo que podría llevarse si tuviera que huir de su hogar y su tierra natal: "Creo que este es un proceso fundamentalmente empático".

La jueza Xiomara Torres, una de las protagonistas de la exposición, recuerda en declaraciones a Efe que cuando se llega a EE.UU. siendo un niño se aprende lo difícil que es ser indocumentado y cuesta mucho "superar ese miedo a contar tu historia y reconocer que llegaste sin papeles".

Yesica Perez Barrios, aún indocumentada, cruzó la frontera con 16 años junto con una sobrina de 7 y sufrió "el miedo y la desesperación de ser separada de su sobrina y experimentó los centros de detención de menores".

Su historia conmovió a Lommasson, quien asegura que todos los que escuchen o lean el registro de su viaje intentarán imaginarse en su posición y preguntarse si podrían sobrevivir.

La mexicana Liliana Luna, quien llegó a los 15 años a EE.UU., recuerda que "de joven estaba segura que no quería venir a los Estados Unidos por la cultura del país y el racismo".

"Para mí, Estados Unidos fue probablemente el peor castigo", afirma.

Si Miguel Rodríguez llegó con 4 años con su familia en busca de tratamiento para su hermana, que sufrió fuertes quemaduras con agua hirviendo, el guatemalteco Bernal Cruz huyó de su país cuando a su padre, militar de profesión, le propusieron ser parte de un equipo de tortura.

"Nos gustaría que todo el mundo se diera cuenta de que detrás de los términos 'inmigrantes indocumentados' o 'extranjeros' se encuentra un individuo con una historia", afirma Raman sobre uno de los objetivos principales de esta muestra que estará abierta hasta el próximo 12 de abril.

Tania Cidoncha