Los sueños de dos futuros toreros españoles frenados por la pandemia

Marie GIFFARD
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Los gritos de "¡toro, toro!" resuenan todavía más fuerte en el vacío de la plaza de Las Ventas en Madrid, donde se entrenan dos jóvenes aprendices de torero cuya incipiente carrera se vio frenada en seco por la pandemia.

Con chándal y deportivas, una mascarilla FFP2 cubriéndole el rostro, Álvaro Burdiel, de 22 años, tiende ante sí la capa fucsia y amarilla. El brazo tenso, el hombro altivo, la pose de matador está allí.

Esperanza de la tauromaquia, Álvaro ya salió "a hombros y por la puerta grande" de Las Ventas en octubre de 2019, el momento de mayor gloria que un torero puede vivir.

No sabe cuando podrá volver a torear, pero no se pierde ninguna de sus clases cotidianas en la mítica plaza de toros de la capital española.

Reconoce que sufre "baches, como todos los tenemos".

"Pero ahí está la afición de cada uno, la constancia. En esos momentos es lo que al final te hacen marcar la diferencia por encima de los demás: el no rendirse", afirma.

- "Mantener el ánimo" -

Algo más alejado, Guillermo García, con camiseta verde, ha tenido la suerte de ser escogido para torear el domingo, en la primera corrida organizada en Las Ventas desde hace año y medio.

Empuñando el sable en una mano, agita suavemente su capa para provocar a la "bestia" que tiene ante sí: otro alumno con dos cuernos en la mano y la espalda encorvada que, aunque sofocado, carga con el mismo ímpetu que un toro.

Esta tarde de abril se juntaron una veintena de jóvenes que repiten incansablemente la coreografía del combate con el toro. Un carretón con la cabeza de un toro montada sobre ruedas espera que alguien lo tome en un rincón de la plaza.

Entre ellos el joven Nico, de apenas seis años, que con una capa y una espada en miniatura practica el "toreo de salón", sin toro, como explica muy serio el niño.

Los profesores tratan de mantener la motivación de sus aprendices a pesar de la incertidumbre que se cierne sobre la temporada, que suele celebrarse entre marzo y octubre y ya fue anulada en 2020 debido a la pandemia.

En Sevilla, otra capital de la tauromaquia, las corridas previstas a mediados de abril fueron canceladas al no ser rentables en las actuales condiciones sanitarias.

"Despacio, no levantes el talón antes de última hora, mucha cintura, eso es", indica José Pedro Prados, conocido como El Fundi, el director de la escuela taurina de Las Ventas.

"Tratamos de ir a una ganadería para mantener el ánimo y la ilusión", explica este célebre extorero.

Confiesa que "las escuelas taurinas lo pasan muy mal" debido a las restricciones sanitarias.

"Hay chicos que estaban en su mejor momento cuando esto se ha parado. Y este parón los puede aparcar porque son años decisivos en las carreras de muchos", advierte.

- Volver a las plazas -

Los tendidos de la plaza están desiertos, aunque la presencia de algunos trabajadores limpiando las barandillas anticipan su inminente reactivación.

Cerradas desde octubre de 2019, Las Ventas obtuvo la autorización para organizar una corrida el domingo con 6.000 espectadores, muy por debajo de su aforo de 44.000 personas.

En el cartel aparecen estrellas como El Juli o Enrique Ponce, además de Guillermo García como novillero, el nombre de los toreros debutantes.

Un honor a sus 19 años obtenido gracias a su constancia, dice su maestro. "Desde sus primeras veces (...) tenía algo distinto, tenía seriedad y tenía mucha fuerza y mucha afición", dice El Fundi.

Este año de parálisis causó momentos de "duda" en Guillermo. "Se ha hecho muy duro porque no veías que tu entrenamiento tuviera un día para poder refrendarlo", explica el joven.

Pero sabía que "tarde o temprano, iban a volver a abrir las plazas de toros. Y ese día me iba a tocar".

La corrida del domingo será "difícil", presagia el novillero.

"Ver a la gente con mascarillas, todo el mundo separado o la plaza medio vacía... Ya no hay puertas grandes porque no se puede juntar tanta gente. Pero hay que acostumbrarse. Es lo que hay, no queda otra", dice.

Y es que en la arena, no hay virus que valga: "El toro no tiene en cuenta si hay pandemia o si no hay pandemia. Va a ser el mismo", concluye Guillermo.

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