Sudán busca relanzar negociaciones con Etiopía y Egipto sobre la presa del Nilo

Jartum, 21 may (EFE).- El primer ministro sudanés, Abdalá Hamdok, habló hoy con su homólogo etíope, Abiy Ahmed, sobre la polémica presa que Etiopía está construyendo en el Nilo Azul y ambos acordaron relanzar las negociaciones trilaterales con Egipto, el país ribereño más afectado.

Según la agencia de noticias estatal sudanesa, SUNA, Hamdok y Ahmed decidieron durante una reunión virtual "encargar a los ministros de Recursos Hídricos de los tres países empezar a gestionar la reanudación de las negociaciones lo antes posible".

Además, ambos jefes de Gobierno transmitieron su disposición a cumplir con los acuerdos alcanzados hasta el momento sobre el llenado y la puesta en funcionamiento de la llamada Gran Presa del Renacimiento.

El primer ministro etíope aseguró que su país está dispuesto a "colaborar con Egipto y Sudán para alcanzar un acuerdo definitivo que tenga en cuenta los intereses de los tres países y los pueblos de la zona", según SUNA.

Mientras, el sudanés dijo que se mantendrá en "contacto continuo" con Egipto y Etiopía para llegar a un pacto que "garantice el acuerdo total entre las tres partes".

Hamdok mantuvo hace dos días una reunión con el primer ministro egipcio, Mustafa Madbuli, en su intento de relanzar la comunicación y las negociaciones, estancadas desde que en febrero Etiopía se negara a acudir a la mesa de diálogo en Washington.

Estados Unidos ha mediado entre las partes, con la presencia del Banco Mundial, para buscar una salida a la crisis que desde hace años enfrenta sobre todo a Egipto y Etiopía, con Sudán que ha ido cambiando de postura y ahora se sitúa más próximo a El Cairo.

Adís Abeba empezó a construir la presa en 2011 para garantizar recursos hídricos al país, además de generar energía eléctrica, que incluso planea exportar a toda África, con el objetivo de promover su desarrollo.

Si bien en 2015 Etiopía acordó con Egipto y Sudán que la presa no debía afectar a la economía, al caudal del río y a la seguridad hidroeléctrica de ninguno de los tres Estados, los dos situados río abajo consideran que no es así.

El Cairo teme que el proyecto (valorado en unos 5.000 millones de dólares) reduzca notablemente el caudal que le llega del Nilo, del que obtiene en torno al 90 % del agua dulce que consume ya que no dispone de agua de lluvia.

(c) Agencia EFE