Su veneno puede matarte en 15 minutos pero podría salvarte si sufres un ictus

Ejemplar de araña Hadronyche infensa expuesta en un museo australiano (Crédito Wikipedia).


El Ictus, o infarto cerebral, es la segunda causa de mortalidad en España. De hecho, en 2014 (según la web observatoriodelictus) moría un paciente por accidentes cerebrovasculares cada 14 minutos. Afortunadamente la cifra de mortalidad se está reducuendo gracias a la atención especializada hospitalaria, aunque todos sabemos que en ocasiones los daños que un ictus deja en el cerebro de quien lo sufre son debastadores e irrecuperables.

Por suerte, desde australia nos llegan noticias esperanzadoras acerca de un compuesto químico que podría reducir espectacularmente los daños neuronales que produce un ictus, si se aplicase incluso hasta 8 horas después del accidente cerebrovascular. Lo más sorprendente sin embargo es el origen de este compuesto químico, que ha sido descubierto al azar mientras se secuenciaba el ADN de las toxinas producidas por una mortífera criatura australiana: la araña de tela de tubo (Hadronyche infensa), cuyo veneno es capaz de mater a una persona en solo 15 minutos.

Los responsables del hallazgo, científicos del Centro para la Investigación del Dolor la Universidad de Queensland, Australia, se quedaron sorprendidos al encontrar un compuesto muy similar a un fármaco empleado para la protección de las neuronas, por lo que decidieron sintetizarlo y probar sus efectos con ratones. La molécula, llamada Hi1a demostró un potencial enorme para reducir los daños que un ictus provocaba en el cerebro de los roedores. De hecho, cuando se suministraba Hi1a dos horas después del infarto cerebrovascular inducido a las ratas, la extensión de los daños cerebrales se reducía un 80%. Lo más curioso es que incluso suministrando esta molécula 8 horas después del ictus, la reducción de los daños cerebrales alcanzaba un 65% en comparación a lo visto en el grupo de control.

El trabajo mostró que una sola dosis pequeña de Hi1a protegía a las neuronas de los infartos inducidos. Esta molécula funciona al boquear los llamados canales de iones de las celulas, específicamente los que responden a la aparición de condiciones ácidas en el cerebro.

Los investigadores esperan comenzar las pruebas con humanos dentro de dos años, pero antes quieren realizar más experimentos, en los que comprobarán si esta molécula funciona en todos los tipos de infarto cerebrovascular, y si es seguro su uso cuando los vasos sanguíneos se rompen dentro del cerebro en lugar de cuando la sangre queda bloqueada dentro de los mismos.

Si se comprueba que esta molécula es segura para su aplicación en humanos que han sufrido ictus, pronto la podremos tener a disposición de nuestros doctores para mejorar espectacularmente el rendimiento cerebral de aquellos que tienen la desgracia de padecer infarto cerebral.

El trabajo del equipo liderado por Glenn F. King acaba de publicarse en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

Me enteré leyendo The Guardian.

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