Steve Bannon, exasistente de Trump, condenado por desacato al Congreso de EE. UU.

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© Anna Moneymaker, Getty Images via AFP

Steve Bannon, un aliado clave del expresidente Trump y una figura influyente de la derecha estadounidense, fue hallado culpable el viernes por desacato al Congreso tras negarse a declarar ante una investigación sobre el ataque al Capitolio en enero de 2021, llevada a cabo por una Comisión de la Cámara de Representantes.

Un jurado integrado por ocho hombres y cuatro mujeres tardó menos de tres horas para acordar el veredicto: culpable de dos cargos de delitos menores por negarse a proporcionar testimonio o documentos a la junta de la Cámara de Representantes que reconstruye lo sucedido el 6 de enero del pasado año en el Capitolio.

Los dos cargos que se le imputan son por desacato al Congreso. Estos son castigados con una pena de 30 días a un año en prisión, así como una multa de 100 a 100.000 dólares. La fecha fijada para la lectura de la sentencia es el 21 de octubre próximo.

Este hecho marca el primer proceso judicial exitoso por desacato al Congreso desde el año 1974, en el contexto del escándalo ‘Watergate’ que culminó con la renuncia del presidente de ese entonces, Richard Nixon.

Medios de prensa destacan que la condena a Bannon puede fortalecer la posición de los investigadores, que buscan obtener más testimonios sobre lo ocurrido en el mes de enero de 2021 y más sobre los círculos cercanos a Trump, quien el pasado año llamó a sus asociados a que no cooperaran con el comité.

A Bannon se le califica como asesor ‘clave’ de la campaña del expresidente Trump en el año 2016. También se desempeñó como uno de los principales consejeros en 2018, antes de una pelea que afectó la relación entre ambos.

¿Cuál es el papel de Bannon en el asalto al Capitolio?

El comité investigativo afirma que Steve Bannon habló con Donald Trump al menos dos veces en la víspera del ataque a la sede legislativa y que asistió a una reunión de planificación en un hotel de Washington.

Ese mismo día, aseguró en su podcast, ampliamente escuchado, que en la jornada siguiente se iba a desatar “un infierno”.

Según la defensa del imputado, el equipo de abogados creyó que los planos de las citaciones eran flexibles y estaban sujetos a negociación entre su abogado y el comité.

Una fiscal resaltó que la citación “no era opcional, no era una solicitud y no era una invitación. Era obligatoria”.

Una de las estrategias del acusado fue acogerse al ‘privilegio ejecutivo’, que resguarda las comunicaciones de un jefe de Estado con su equipo, aspecto desestimado por la comisión, al afirmar que en octubre de 2021 el señalado no ocupaba ningún cargo público.

En un cambio repentino, Bannon anunció este mes su disposición de testificar en una audiencia pública ante los investigadores. La oferta, con el juicio al doblar de la esquina, no cambiaba el hecho de que ya había violado la ley, según los fiscales.

“Motivos políticos” en el ambiente

Según el abogado del exasesor de Trump, Evan Corcoran, la citación a su cliente era ilegítima y atendía a motivos políticos.

En su proceso de defensa, Corcoran incluso buscó vincular a uno de los fiscales con una de las principales testigos de la acusación, Kristin Amerling, abogada jefe del comité del 6 de enero, asegurando que hace 15 años trabajaron juntas en el Congreso y pertenecieron al mismo club de lectura.

El foco de las interpelaciones estuvo centrado en los al menos 187 minutos que pasaron desde que el presidente saliente alentó a la multitud a hacerse escuchar en el Capitolio, hasta que a las 4:17 pm (hora local) publicó un video en la red social Twitter, donde afirmó por primera vez que debían abandonar la sede del Congreso.

El comité dejó en claro su punto al demostrar que Trump decidió no detener el asalto a conveniencia, por lo que se quedó viendo lo que sucedía por medio de la cadena televisiva FOX News, al tiempo que ignoraba las peticiones de su entorno cercano para que intercediera.

El 6 de enero de 2021, una multitud pro-Trump irrumpió en el Capitolio y atacó a la policía con porras, mazos, astas de banderas, dispositivos Taser, irritantes químicos, tuberías de metal, rocas, barandillas metálicas y otras armas en un esfuerzo fallido por bloquear la certificación de la victoria de Joe Biden, una ceremonia presidida por el entonces vicepresidente, Mike Pence. De producirse, como así sucedió, representaba el punto final a su derrota en las elecciones del 2020.

Con Reuters y EFE

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