Sri Lanka: miles irrumpen en la oficina del primer ministro; declaran estado de emergencia

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© Dinuka Liyanawatte/Reuters

El primer ministro Ranil Wickremesinghe, que se ha convertido en presidente interino, pidió al líder del Parlamento que nomine a un nuevo premier y declaró el estado de emergencia este 13 de julio, después de que miles irrumpieran en su complejo de oficinas. La situación se registró después de que el presidente Gotabaya Rajapaksa y su esposa abandonaron el país con rumbo a las Maldivas, horas antes de que se cumpliera el plazo de su prometida renuncia.

La renuncia y salida del presidente Gotabaya Rajapaksa no ha logrado calmar la furia en Sri Lanka, un país sumergido en una grave crisis económica.

Las protestas volvieron a estallar en Colombo este miércoles 13 de julio. Miles de manifestantes se tomaron la sede del canal estatal de televisión Rupavahini e irrumpieron en el complejo de oficinas del primer ministro Ranil Wickremesinghe, convertido además en presidente interino después de que el mandatario Gotabaya Rajapaksa abandonara el país.

Ante el caos, Wickremesinghe declaró el estado de emergencia. "He ordenado a los comandantes militares y al jefe de la Policía que hagan lo necesario para restaurar el orden (…) Aquellos que irrumpieron en mi oficina quieren impedirme cumplir con mis responsabilidades como presidente interino”, señaló el líder de transición en un discurso televisivo.

La Policía se enfrentó a cientos de activistas y esparció gases lacrimógenos cuando la multitud intentaba atravesar las puertas y coreaba "¡Ranil vete a casa!". Algunos denunciaron que recibieron golpes y al menos una persona murió tras la exposición al compuesto químico.

“La situación es mala, están disparando, disparando gases lacrimógenos sin parar, mucha gente ha resultado herida”, aseguró Vinodh Blaze, un conductor de tuk-tuk,.

Los ciudadanos reclaman el cambio total del Gobierno, por lo que se rehúsan a que Wickremesinghe lidere el país y le exigen que también dimita de forma inmediata.

“Ranil ahora está actuando como presidente y la gente de Sri Lanka no lo quiere. Si es presidente, nada cambia. Exigimos que Gotabaya se vaya y Ranil se vaya. Queremos nuevos políticos en los que podamos confiar. Pero podemos ver que no nos están escuchando”, señaló otro de los manifestantes.

Sri Lanka ha vivido meses de agitación que esta semana se vio profundizada con miles de manifestantes tomando la residencia presidencial.

Wickremesinghe pide al líder del Parlamento nominar a un primer ministro

El dirigente interino de la nación, Ranil Wickremesinghe, pidió al presidente del Parlamento que nomine a un nuevo primer ministro, según anunció su equipo de prensa en las últimas horas.

"El presidente interino y primer ministro Ranil Wickremesinghe ha informado al presidente Mahinda Yapa Abeywardena que nomine a un primer ministro que sea aceptable tanto para el Gobierno como para la oposición", afirmó su grupo de asesores mediante un comunicado.

Wickremesinghe aseguró previamente que se mantendrá en el cargo hasta que sea nombrado un nuevo Gobierno, pero entretanto continuará con sus funciones.

“No podemos romper nuestra Constitución. No podemos permitir que los fascistas tomen el control. Debemos terminar con esta amenaza fascista a la democracia”, indicó en referencia al nuevo estallido de protestas.

Los manifestantes resaltan que aunque Rajapaksa salió del país rumbo a Maldivas, no renunció de manera oficial.

Activistas y abogados han pedido que se procese al presidente junto a varios miembros de su familia por presunta corrupción y abusos contra los derechos humanos. Sin embargo, mientras aún sea jefe de Estado, cuenta con inmunidad y no puede ser arrestado.

Se cree que Rajapaksa no renunciará oficialmente hasta que llegue a su destino final: los Emiratos Árabes Unidos, que durante mucho tiempo ha sido un refugio para los líderes caídos.

¿Qué sigue para Sri Lanka?

“Sri Lanka deposita sus últimas esperanzas en el FMI”, recoge un titular reciente del periódico local 'Colombo Times'.

La nación tambalea por la peor crisis económica desde 1948, que ha acarreado una grave escasez de divisas que ha limitado las importaciones esenciales de combustible, alimentos y medicinas.

Las autoridades señalan que la crisis se ha profundizado tras la pandemia de Covid-19 que golpeó fuertemente al país dependiente del turismo.

Pero la corrupción también ha jugado un rol fundamental en la fuga de riqueza del país y complica cualquier rescate financiero.

Los expertos apuntan a que un cambio de Gobierno por sí mismo no lograría detener el caos financiero en el que la nación se encuentra. Las últimas esperanzas están centradas en un paquete de ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), que precisamente ha liderado el primer ministro en funciones.

Wickremesinghe señaló el pasado 22 de junio que esperaba tener un acuerdo preliminar con el FMI a finales de julio. Pero ahora eso también depende de su reemplazo y de la instalación de una nueva Administración.

Con Reuters, AP y medios locales

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